hola amigos quise postear sobre un tema que aunque algunos sabian muchos lo ignorabamos.. y ya que a mi me a resultado intersante espero que les sea util
Es muy común en nuestra comunidad endulzar el chupete de los bebés con miel de abeja antes de acostarlos a dormir o para calmarlos cuando lloran.Independientemente de su posible interferencia con la lactancia y del riesgo que esto implica para la salud de los dientes, la miel es muy peligrosa para los menores de 1 año. Esto se debe a que tanto la miel de caña, como la de abeja, pueden contener esporas de Clostridium botulinum que producen neurotoxina en el intestino, aún inmaduro, del lactante. Una pequeña cantidad suele ser en extremo peligrosa.
Por este motivo no se debe dar a los niños menores de 1 año miel de abeja ni de caña, ni alimentos endulzados con ellas, ni aún en muy pequeñas cantidades. Los síntomas de botulismo en los lactantes son:
desgano,
falta de apetito,
constipación,
llanto débil, y
debilidad muscular
Todos estos síntomas se deben a la parálisis muscular provocada por la toxina botulínica. Si no es tratada, se produce parálisis en los brazos, piernas y músculos respiratorios
Sofía tiene sólo once meses y espera un trasplante de córnea
esta foto salio publicada este año en el diario san luis informa. acompañada del siguiente articulo.
Sofía cumplirá su primer añito el 20 de mayo. Su mamá reza todos los días para que en ese momento su bebé ya haya accedido al trasplante de córnea que necesita para recuperar la visión en su ojo izquierdo. Con sólo 11 meses, su vida corrió peligro dos veces. Sufrió botulismo de lactante, una enfermedad que produce la parálisis de todos los órganos del cuerpo, incluido los pulmones, por lo que dificulta la respiración. Tenía sólo cuatro meses. Paralelo a eso, una bacteria atacó uno de sus ojos. Los médicos pensaron que quizás podía comprometer también su cerebro, y el diagnóstico fue claro: Sofía tenía pocas esperanzas de vida. Hoy está primera en lista de espera provincial, y si aparece un donante recuperará el 90% de su vista.
Cuando nació era una nena sana, sus 3 kilos 700 y su carita rozagante eran prueba de eso. Una mañana Lourdes detectó que a su hija le costaba tomar el pecho y lloraba más de lo normal. A las pocas horas ya no tenía fuerzas para quejarse, el botulismo provocó que casi no pudiera respirar.
“Sufrió un paro cardiorrespiratorio el día que la pasaron a terapia intensiva. Así estuvo un tiempo hasta que tuvo una leve mejora, pero después nos dijeron que una bacteria había atacado su ojo izquierdo y corría peligro su cerebro. Nos informaron que tenía pocas probabilidades de sobrevivir y que esperáramos lo peor”, contó Lourdes Lucero, que con sus escasos 20 años tuvo que afrontar el golpe más importante de su vida: ver a su bebé de tan sólo cuatro meses internada en una sala de terapia intensiva, entubada y casi inconsciente. Aún así nunca dejó de hablarle, porque los médicos le afirmaban que ella la escuchaba, sólo que no podía demostrar una respuesta.
Durante 44 días deambuló por los pasillos del Hospital Materno Infantil con asistencia perfecta: a las 12 del mediodía y a las 6 de la tarde. Además a la noche llamaba al centro de salud para ver si había novedades de su chiquita.
Casi por milagro, quizás por lo rezos que su abuela Angélica le dedicó al Niño Jesús, el 6 de diciembre le dieron el alta. “Ella se recuperó del botulismo, pero por la bacteria perdió la vista de uno de sus ojos”, explicó su mamá, entre lágrimas.
A partir de ahí comenzaron a recorrer distintos especialistas para conocer si había posibilidad de que se recupere. “Muchos nos decían que no, que era imposible. Hasta que el doctor Logwinczuk dijo que sí, que con un trasplante de córnea podría recuperar la visión”, aseguró Lourdes.
Por recomendación del médico oftalmólogo viajaron al Hospital Garrahan, en Buenos Aires, en febrero de este año. La respuesta de los profesionales de allá fue positiva, esperarían a un donante, que tiene que ser de la provincia, y recuperaría su visión en un 90%. El 10 de abril realizaron un nuevo viaje a la institución, esta vez costeado por el Gobierno de San Luis, para que la bebé realizara los estudios prequirúrgicos, ya que se encuentra número uno en la lista de espera nacional. “La nena está primera porque por su edad y su situación tiene muchas posibilidades de mejorar, recuperará su visión casi por completo. Además si pasara mucho tiempo correría peligro de que el daño sea irreversible”, explicó el doctor Pujales, el pediatra que siguió todo el tratamiento de Sofía en el Materno Infantil.
Lo peor ya pasó, pero ahora sus días transcurren en la casita del barrio Cerro de la Cruz dónde viven, a la espera del llamado con palabras de esperanza. Los gastos del próximo viaje, para el trasplante, también serán cubiertos por el Gobierno, sólo resta que aparezca el donante y la operación pueda concretarse.
La pequeña parece no enterarse de lo que ocurre, hasta posó para los fotos de El Diario y, según Lourdes, quizás quiera ser fotógrafa cuando crezca. “Nunca me había puesto a pensar en la donación de órganos. Es algo que casi no se te cruza por la cabeza. Hoy que mi nena lo necesita me doy cuenta de lo importante que es estar concientizados. Ahora lo único que quiero es que pueda recuperar su ojito, sé que ocurrirá dentro de poco, tengo que tener esperanzas”, dijo su mamá, que si hay algo que aprendió bien con su primera y única hija, es a no perderlas jamás.