Un amigo que estudia el profesorado de física y química aquí en Posadas, me pasó una vez el dato de como combatir y eliminar de una vez por todas, el fuerte olor a transpiración de las axilas.
Primero, me explicó que una cosa es el olor a transpiración y que se puede combatir con el uso de desodorantes. Pero cuando no hay desodorante que aguante y el olor no solo que es persistente, sino que además es muy fuerte, se debe a la presencia de hongos en las axilas.
Todos hemos escuchado que un método casero para combatir este mal olor: usar jugo de limón.
Pues resulta que los hongos, viven en lugares ácidos y si aplicamos jugo de limón, los estamos invitando a que se queden.
Pero resulta que los hongos no sobreviven en medios alcalinos, como lo es la lavandina. Esa misma que hay en todas la casas.
Entonces, la solución es: En un recipiente (palangana, balde, latón o lo que se te ocurra), poner lavandina, en la medida de una tapita de la botella y mezclarla en un litro de agua.
Es mejor realizar el procedimiento, de noche, antes de irte a dormir.
Te pasás ese agua con lavandina y te secás apenas, como para quitar el excedente de agua y con las axilas húmedas, te acostás a dormir.
Al otro día, santo remedio.
Nunca más. Y si algún día (que no creo) vuelve a suceder, ya sabés lo que hay que hacer.
Acá te dejo el link, donde podés buscar otras alternativas a la lavandina, pero este producto es el más fácil de conseguir y el más económico.
Porque después, menciona sulfato cúprico; sulfato de plata; permanganato de potasio; cloruro férrico; hidróxido de sodio y otros más, que no sé si son tan fáciles de conseguir o al menos tan económicos.