
Bueno, la cosa va mas o menos así: Yo venía pisteando en la master race* como un campeón, me sentía verdaderamente como una variación de Michael Schumacher del crap. Luego de sortear con holgura una chicana bastante compleja, una notificación en la inferior derecha de mi parabrisas se hizo presente, espontáneamente decido desviarme por ese link pensando en que podria ser un atajo hacia un inminente bardo. Terminé en un zarpado crap, obra de un zarpado virgo, papi. Luego de constatar que nada relevante había sucedido, procedo a hacer marcha atrás para, consiguitemente, retirarme en dirección a la ruta principal**.
De repente una preciosa publicidad se incrusta en mi camino, no sé porqué, pero entré como caballo al instante:

Aquella página hablaba de un tal Muhammad, que enviaba profetas a dirigirnos. Y que si yo quería conocer el poder de Don Muhammad, debía comunicarme mediante chat (en vivo) con sus servidores, y aquellos me enseñarían a concentrar toda mi fuerza en la pronunciación de un conjuro. De tal forma yo me convertiría en un uno de ellos. Lucharía para don Muhammad y su ejército.

Yo todavía sigo desecho, debido a que me sentí defraudado por el Comandante Supremo. Perdimos dos fianales en dos años, mi fe está debilitada. Decidí ponerme en contacto con la ranchada del Muhammad, para buscar consuelo:

Hasta ahí todo bien, me atendió un/a tal Nahla, le pedí un poco de información y me mandó el Corán, la Torá, un manual Kapelusz de los viejos y la Biblia toda toda completa.
Y yo estaba tipo:

Acá me re bardeó y después me cortó el chat, no se porqué. Solo le conté que mi abuelo era un pelotudo incrédulo, yo quería quedar bien con mis futuros hermanos, denostando a alguien que hablaba pestes de Muhammad.
Por esta razón voy a volver a intalar mi preciado uBlock, lo siento por los amigos creadores. Pero no me agrada que jueguen con mis ilusiones.




