En ese momento me encontraba discutiendo con el grupo de locos que llamaba amigos. Estaba formado por Jordán un chico bastante alto y de cabello obscuro ondulado, de pequeños ojos cafés y test morena clara; Clary, con un cabello rojizo recto, el rostro cubierto de pecas y ojos verde avellana, un poco más baja que yo; Park -quien en mi opinión era el más atractivo- llevaba el cabello desordenado, no era ni corto ni largo y era rojizo claro, sus ojos eran negros y era alto; e Ethan , apenas un poco más alto que yo y de cabello coto y castaño, con grandes ojeras bajo sus grandes ojos marrones.
-Bueno, si no existiera dios, ¿tampoco el demonio?- pregunto Clary. –
No necesariamente…, supongo-respondió Park, encogiéndose de hombros.
-Pero, ¿entonces por qué…?-comenzó Clary.
-Es obvio que dios no es real, ¿okey? – La interrumpí- ¿Cuántos asesinatos no han ocurrido en este mes, eh? Y sin embargo, no veo que “dios” mueva el culo para salvarnos ¿o sí?
Permanecieron un momento en silencio, posiblemente pensando en lo que acababa de decir.
-pero…si dios no existiera estarías muerta ¿no? Te salvo un milagro ¿Qué no dijo eso tu mamá?- dijo Ethan de forma cautelosa.
- Ethan, el cáncer intraocular no te mata-dije en un suspiro- solo tenían que quitarme el ojo…dios no tiene nada que ver en esto.
Puse una mano en el ojo de vidrio que llevaba en la cuenca derecha, cubriéndolo.
-Bueno, cambiando el tema ¿vieron lo de los asesinatos?-dijo Jordán, sonriendo
-Como no verlo-suspire- este lugar en un desastre.
-No seas tan pesimista- Park sonrió.
-No importa…, solo concentrémonos en lo de esta noche.
Las horas pasaron rápido y cuando me di cuenta eran las 9:37. Baje la escalera de caracol de mi casa, asegurándome antes de que mis padres permanecieran dormidos y Salí silenciosamente de la casa. Camine hasta llegar al final de la cuadre, junto a un Oxxo se encontraba el auto de Park, estacionado. Camine hasta el auto y entre en este en el asiento del copiloto sin titubear un segundo.
-¡Al fin! Me salían canas de esperar-comento Jordán, sentado atrás.
-Solo vamos, si mis padres despiertan y notan que no estoy, me matan.
-Valdrá la pena, tenemos que celebrar tu cumpleaños-comento Clary, acercando la cabeza a un costado del respaldo del asiento.
-Solo vamos.
Park arranco el auto y condujo velozmente durante un buen rato, dirigiéndose fuera de la ciudad. Cuando finalmente llegamos, Park estaciono el auto y todos bajamos. El lugar estaba rodeado de pastizales, salvo por el lugar donde la fiesta se daría. Era una casa de ladrillos que daba la apariencia de caer en cualquier momento; de esta salían destellos de luces de colores, algunos gritos de alguno que otro ebrio y la música a todo volumen. Entramos en aquella casucha y aminamos entre empujones hasta llega a la “zona” de baile-por decirlo de una manera-. Formando un pequeño círculo, comenzamos a bailar al ritmo de una, tras otra, y otra canción hasta que el cansancio pudo conmigo. Acerque los labios al odio de Ethan.
-Iré por algo para tomar-grite.
-Está bien, solo no tardes tanto.
Me aleje de nuestro grupo hasta llegar a una alargada mesa con algunas botellas de cerveza y tequila. Me limite a tomar un vaso de refresco de sabor y ver a los demás bailar.
-¿no eres muy joven para beber?
Gire el rosto bruscamente para ver a un… ¿joven? Parecía de unos 20, 22 años, su cabello castaño rojizo estaba alborotado y tenía una nariz un tanto alargada, que hacia lucir sus hundidos ojos azul pequeños. Llevaba unos jeans negros y una sudadera de un amarillo opaco. -¿y tú no eres muy grande para estar aquí?-respondí al fin.
El chico soltó una carcajada y me examino antes de girarse a los estudiantes ebrios y suspirar pesadamente.
-Lárgate.
¿Cómo?-pregunto un poco desconcertada.
-Yo que tú me iría de aquí si no quieres….quedarte sin aliento-dice el chico soltando una carcajada seca.
Puse los ojos en blanco y camine de regreso hacia los chicos; era obvio que el tipo ese estaba ebrio, pero era desconcertante lo que me decía. Decidí que ya era suficiente por un día y después de una larga plática convencí a Park de llevarme a casa mientras los demás se quedaban.
-Eres muy escéptica, ¿lo sabes?-dijo Park una vez fuera.
No respondí y me limite a entrar al auto, mirando por la ventanilla. Momentos después lo escuche entrar y encender el auto. El camino por la carretera parecía no tener fin y de hecho, ambos nos desesperamos al ver un letrero que habíamos pasado minutos antes.
-Vas en círculos, Park.
-El camino va en línea recta, ¡Es imposible!
-¡pues ve bien, porque estamos dando vueltas!
-¡cálmate! ¿Quieres? Es por donde ir.
Por unos minutos se repitió el mismo letrero, los mismo arboles y la misma discusión, salvo que durante la última vuelta, una sombra borrosa se cruzo en mi mirada, pero al girar la cabeza no había nada.
-¡Sigues dando vueltas, maldición! Bájame aquí…
-¡lo solucionare…!
En ese momento, un fuerte impacto hizo que el auto se volcara cuesta abajo, rodando bruscamente. Mi cabeza se impacto contra el cristal de la ventana y por unos momentos quede aturdida.
Abrí los ojos lentamente y mire a mí alrededor. Park miraba el techo del auto, ahora volcado y escupía algo de sangre.
-Ally… ¿estás bien?
Di un leve quejido y con movimientos torpes y pesados me quite el cinturón cayendo de boca al suelo.
-Si….te ayudo.
-¡No!-dijo, desconcertándome- Vete….aléjate de él, por favor.
Fruncí el ceño y lo mire desconcertado, podía escuchar la gasolina escuchar y sabia que en cualquier momento podríamos morir.
-Park, yo…
-¡Vete y hazlo! Te alcanzare…
Lo observe por un momento y me arrastre fuera del auto sintiendo mi cuerpo romperse. Y entonces estallo. Como si solo hubiese esperado ah que saliera para matar a Park de la forma más horrible.
Solloce en silencio con los ojos cerrados, dejándome vencer por el cansancio y dolor y dispuesta a dejar todo a tras. Inclusive los pasos y las voces que comenzaron a sonar.
Esa voz.
-Bueno, si no existiera dios, ¿tampoco el demonio?- pregunto Clary. –
No necesariamente…, supongo-respondió Park, encogiéndose de hombros.
-Pero, ¿entonces por qué…?-comenzó Clary.
-Es obvio que dios no es real, ¿okey? – La interrumpí- ¿Cuántos asesinatos no han ocurrido en este mes, eh? Y sin embargo, no veo que “dios” mueva el culo para salvarnos ¿o sí?
Permanecieron un momento en silencio, posiblemente pensando en lo que acababa de decir.
-pero…si dios no existiera estarías muerta ¿no? Te salvo un milagro ¿Qué no dijo eso tu mamá?- dijo Ethan de forma cautelosa.
- Ethan, el cáncer intraocular no te mata-dije en un suspiro- solo tenían que quitarme el ojo…dios no tiene nada que ver en esto.
Puse una mano en el ojo de vidrio que llevaba en la cuenca derecha, cubriéndolo.
-Bueno, cambiando el tema ¿vieron lo de los asesinatos?-dijo Jordán, sonriendo
-Como no verlo-suspire- este lugar en un desastre.
-No seas tan pesimista- Park sonrió.
-No importa…, solo concentrémonos en lo de esta noche.
Las horas pasaron rápido y cuando me di cuenta eran las 9:37. Baje la escalera de caracol de mi casa, asegurándome antes de que mis padres permanecieran dormidos y Salí silenciosamente de la casa. Camine hasta llegar al final de la cuadre, junto a un Oxxo se encontraba el auto de Park, estacionado. Camine hasta el auto y entre en este en el asiento del copiloto sin titubear un segundo.
-¡Al fin! Me salían canas de esperar-comento Jordán, sentado atrás.
-Solo vamos, si mis padres despiertan y notan que no estoy, me matan.
-Valdrá la pena, tenemos que celebrar tu cumpleaños-comento Clary, acercando la cabeza a un costado del respaldo del asiento.
-Solo vamos.
Park arranco el auto y condujo velozmente durante un buen rato, dirigiéndose fuera de la ciudad. Cuando finalmente llegamos, Park estaciono el auto y todos bajamos. El lugar estaba rodeado de pastizales, salvo por el lugar donde la fiesta se daría. Era una casa de ladrillos que daba la apariencia de caer en cualquier momento; de esta salían destellos de luces de colores, algunos gritos de alguno que otro ebrio y la música a todo volumen. Entramos en aquella casucha y aminamos entre empujones hasta llega a la “zona” de baile-por decirlo de una manera-. Formando un pequeño círculo, comenzamos a bailar al ritmo de una, tras otra, y otra canción hasta que el cansancio pudo conmigo. Acerque los labios al odio de Ethan.
-Iré por algo para tomar-grite.
-Está bien, solo no tardes tanto.
Me aleje de nuestro grupo hasta llegar a una alargada mesa con algunas botellas de cerveza y tequila. Me limite a tomar un vaso de refresco de sabor y ver a los demás bailar.
-¿no eres muy joven para beber?
Gire el rosto bruscamente para ver a un… ¿joven? Parecía de unos 20, 22 años, su cabello castaño rojizo estaba alborotado y tenía una nariz un tanto alargada, que hacia lucir sus hundidos ojos azul pequeños. Llevaba unos jeans negros y una sudadera de un amarillo opaco. -¿y tú no eres muy grande para estar aquí?-respondí al fin.
El chico soltó una carcajada y me examino antes de girarse a los estudiantes ebrios y suspirar pesadamente.
-Lárgate.
¿Cómo?-pregunto un poco desconcertada.
-Yo que tú me iría de aquí si no quieres….quedarte sin aliento-dice el chico soltando una carcajada seca.
Puse los ojos en blanco y camine de regreso hacia los chicos; era obvio que el tipo ese estaba ebrio, pero era desconcertante lo que me decía. Decidí que ya era suficiente por un día y después de una larga plática convencí a Park de llevarme a casa mientras los demás se quedaban.
-Eres muy escéptica, ¿lo sabes?-dijo Park una vez fuera.
No respondí y me limite a entrar al auto, mirando por la ventanilla. Momentos después lo escuche entrar y encender el auto. El camino por la carretera parecía no tener fin y de hecho, ambos nos desesperamos al ver un letrero que habíamos pasado minutos antes.
-Vas en círculos, Park.
-El camino va en línea recta, ¡Es imposible!
-¡pues ve bien, porque estamos dando vueltas!
-¡cálmate! ¿Quieres? Es por donde ir.
Por unos minutos se repitió el mismo letrero, los mismo arboles y la misma discusión, salvo que durante la última vuelta, una sombra borrosa se cruzo en mi mirada, pero al girar la cabeza no había nada.
-¡Sigues dando vueltas, maldición! Bájame aquí…
-¡lo solucionare…!
En ese momento, un fuerte impacto hizo que el auto se volcara cuesta abajo, rodando bruscamente. Mi cabeza se impacto contra el cristal de la ventana y por unos momentos quede aturdida.
Abrí los ojos lentamente y mire a mí alrededor. Park miraba el techo del auto, ahora volcado y escupía algo de sangre.
-Ally… ¿estás bien?
Di un leve quejido y con movimientos torpes y pesados me quite el cinturón cayendo de boca al suelo.
-Si….te ayudo.
-¡No!-dijo, desconcertándome- Vete….aléjate de él, por favor.
Fruncí el ceño y lo mire desconcertado, podía escuchar la gasolina escuchar y sabia que en cualquier momento podríamos morir.
-Park, yo…
-¡Vete y hazlo! Te alcanzare…
Lo observe por un momento y me arrastre fuera del auto sintiendo mi cuerpo romperse. Y entonces estallo. Como si solo hubiese esperado ah que saliera para matar a Park de la forma más horrible.
Solloce en silencio con los ojos cerrados, dejándome vencer por el cansancio y dolor y dispuesta a dejar todo a tras. Inclusive los pasos y las voces que comenzaron a sonar.
Esa voz.