El grillo.
La temperatura lo afecta todo, especialmente los procesos químicos que conforman un ser vivo, a los cuales llamamos “metabolismo”.
Y resulta que los grillos no pueden regular su temperatura corporal, por lo que la velocidad de sus procesos cambia junto con ésta.
Es decir, a mayor calor, mayor velocidad de sus procesos biológicos.
Si nosotros tuviéramos el metabolismo de un grillo, incapaces de mantenernos a 37ºC, nuestra percepción del tiempo variaría constantemente con la temperatura exterior, y nuestras orquestas sonarían… como grillos.
Lo interesante es que hay una relación matemática entre la temperatura ambiente y la frecuencia con que un grillo emite su canto, que es más bien un aplauso:
(Cpm / 5) - 9 = T
Donde Cpm son los cantos por minuto y T es la temperatura ambiente en grados Celsius.
Con esa ecuación, es posible determinar la temperatura exacta del aire que rodea al grillo.
Factoides adicionales:
Sólo los grillos macho cantan, pues lo hacen para atraer a las hembras.
El sonido es producido por el roce de la punta de sus alas, que terminan en forma de peine.
Los grillos proyectan su canto excavando una cueva de medio metro de profundidad que termina en una cámara de resonancia esférica (¡como un termómetro!).
Es difícil ubicar el origen del canto de un grillo porque su longitud de onda es similar a la distancia que separa nuestros oídos.
Referencias:
http://www.drgen.com.ar/2008/12/termometro-grillo-como-hacer/
http://en.wikipedia.org/wiki/Cricket_%28insect%29
http://es.wikipedia.org/wiki/Gryllidae#Curiosidades