Bien, comunidad Taringuera, hoy les quiero compartir una historia de terror que hice. Ahi va:
El bosque de los recuerdos compartidos:
Félix era un chico de más o menos 17 años, extrovertido yalegre. Se preocupaba mucho por sus amigos; no dudaba en ayudarlos sinecesitaban algo, y por esta razón era que muchos lo consideraban una buenapersona.
Félix nunca tuvo una visión amplia del mundo, ignoraba porcompleto los problemas que enfrentaba su familia en esa época y preferíapermanecer fuera de casa por el tiempo más largo que le fuera posible. Por estecapricho, Félix, al volver de la escuela, tomaba una ruta que bordeaba unpequeño bosque, de esta forma se aseguraba de tardar al menos 30 minutos extrasantes de llegar a casa. Prefería llegar cerca de la hora de cenar para no tenerque escuchar ningún tipo de quejas acerca de su poco interés por el bienestarde la familia.
Cierto día, al salir de la escuela, Félix pensó en quedarsedurante mucho más tiempo fuera de casa. Mientras estaba caminando por la rutahabitual se puso a observar el bosque de una manera más detallada, vio lashojas de los árboles y los troncos, Félix se sentía parte de aquellos árboles,los veía frágiles: parecía que eran de cartón. El bosque no parecía albergar ningúntipo de vida más que gusanos, algo que Félix nunca había notado antes al pasarpor esa ruta, tampoco pasaban por allí muchas personas, de hecho, el nunca habíavisto a nadie más pasar por allí; tal vez porque en las horas del día cerca delbosque se tornaban, inexplicablemente, más oscuras: el cielo estaba nublado.
Entonces, tuvo curiosidad; quiso saber si realmente aquellosarboles eran tan frágiles como parecían, se fue acercando sin apartar la vista deun tronco. Para su sorpresa, antes de llegar a tocarlo, una imagen se plasmó ensu mente como un rápido flash de luz que entro por sus ojos y le dejo un fuertedolor de cabeza por unos segundos, sintió odio, odio hacia sus padres. En sumente rebotaban las imágenes del flash de hace unos momentos… no, no erasimplemente un flash, era un cuadro blanco resplandeciente, que poco a poco fue perdiendo su brillo amedida que el dolor de cabeza paraba. El tiempo se congelo, la imagen ya eraclaramente visible en su cabeza; un hombre caminaba por el mismo bosque en lanoche, cavaba un pequeño agujero y guardaba en él una vieja caja oxidada.
Félix tardó un tiempo extra en recuperarse. Al voltear denuevo la vista hacia el tronco este no parecía mas de cartón, el tronco estabahueco, y ya no había ninguna rama ni hoja sobre él. Félix miro dentro deltronco, comprobó que la misma caja oxidada reposaba en el fondo del tronco. Lasacó de allí y la abrió lentamente, temiendo sufrir otro fuerte dolor de cabeza.Dentro de la caja había una llave, curiosamente, sin ningún signo de oxidación.
Al levantar su mirada al cielo, notó que era de noche peroninguna estrella brillaba, y la luz de la luna iluminaba vagamente el bosque.Félix se dio la vuelta y pudo ver que estaba más adentrado en el bosque de loque recordaba, además parecía que el bosque era mucho más grande de lo que eraantes; las copas de los arboles llegaban aún más alto, a excepción del huecotronco que estaba delante de Félix. Había una densa niebla dentro del claro,que se fue disipando hasta dejar ver una pequeña cabaña. Félix se acercó concautela hasta la puerta, intentó abrirla pero estaba cerrada, introdujo la llaveen la cerradura. Efectivamente, la puerta cedió a la llave.
Dentro había una inmensa oscuridad, Félix ni siquiera podíadistinguir que había más allá del marco de la puerta. Se fue adentrando más enla cabaña, se quedó allí por unos instantes hasta que sus ojos seacostumbraron, de alguna manera, a la oscuridad. Pudo ver que había una cama enla habitación y que sentada sobre la cama estaba la silueta de un hombre. Félixse asustó tanto que quiso gritar, pero se contuvo. La figura seguía sus pasos ylo miraba fijamente a los ojos, a pesar de no tener ninguno, aun así, Félix sabíaque era el a quien la silueta observaba volteando su cabeza.
Luego de algunos minutos, la figura dijo:
-- ¿Sabes? Por alguna razón enterré aquella llave; quería quenadie fuese capaz de entrar a mi casa más que yo, quería hacer de esta cabañami lugar de reposo, que no fuera invadida por ningún mequetrefe con aires deinvestigador paranormal. Al momento de enterrarla, supe que de ninguna manerapodría mantenerlos alejados, entonces decidí cuidar de ella por lo que mequedaba de tiempo en el otro mundo. Un día, mientras despertaba de un profundosueño, mi corazón se detuvo, pude sentir cada latido desvanecerse y mezclarsecon el polvo de esta cabaña, sentí mi alma unirse con cada centímetro de madera.En el momento en que mi corazón se detuvo por completo, me vi a mi mismotendido en la cama.
Desde entonces, me he quedado aquí, asegurándome de queningún muchacho traspase estas barreras; son lo único que me queda. Perodescuida, tú puedes quedarte todo el tiempo que quieras, puedes ayudarme acuidar de esta cabaña. Tenemos mucho tiempo para hacerlo.
Félix no podía creer la propuesta de la silueta queantiguamente era un hombre, apartó el miedo y respondió muy enojado:
-- ¿A qué te refieres? No voy a quedarme aquí para ver comomi vida se desperdicia detrás de las paredes de una cabaña añeja.
-- ¿Tu vida? Tu vida la perdiste hace ya varios minutoscuando entraste aquí, a este bosque ¿No lo ves? De aquí no hay manera de salirni de recuperar ninguna vida porque la vida fue lo primero que se fue cuandoese maldito dolor de cabeza te mostro mi historia.
-- ¡Claro que no! Tan solo eres parte de una ilusión ¡Nadienunca puede morir sin saber cuándo lo hizo!
-- Solo hay una diferencia entre tú y yo: yo si acepto midestino y no miro atrás porque sé que el pasado no me dejo nada bueno. Peroveras como pronto te enteras de lo que paso, entonces lo entenderás y vendrás aquípara encontrar consuelo. Pero yo no te lo daré; tan solo mantendré distancia yte dejaré que aceptes poco a poco tu nueva realidad.
Félix salió corriendo rápidamente de la cabaña, la niebla eramucho más densa que hace unos minutos, se mantuvo corriendo durante variashoras, pero nunca consiguió encontrar salida. Cada vez que se volteaba, veía lamisma cabaña con su oscuridad dentro.
Se dejó caer fuertemente de rodillas contra el suelo,descubrió un periódico lleno de tierra en el suelo que tenía como principaltitular la muerte de un adolescente cerca de un bosque; falleció por un pocojustificado derrame cerebral. La foto del fallecido había sido arrancada. De pronto,delante de él apareció el mismo tronco hueco que antes era un agradable árbol, la foto arrancada del periódico estaba clavadaen su putrefacto tronco con una daga, y a los pies de las raíces muertas habíaflores marchitas. Félix salió corriendo una vez más, pero esta vez no se detuvoa pesar de no ver nada a causa de la niebla.
Félix aún sigue corriendo y nunca vuelve la vista atrás. Temeencontrar otra vez la misma cabaña y asu extraño habitante esperando por su regreso.
Espero que les haya gustado, comenten y dejen puntos +10
El bosque de los recuerdos compartidos:
Félix era un chico de más o menos 17 años, extrovertido yalegre. Se preocupaba mucho por sus amigos; no dudaba en ayudarlos sinecesitaban algo, y por esta razón era que muchos lo consideraban una buenapersona.
Félix nunca tuvo una visión amplia del mundo, ignoraba porcompleto los problemas que enfrentaba su familia en esa época y preferíapermanecer fuera de casa por el tiempo más largo que le fuera posible. Por estecapricho, Félix, al volver de la escuela, tomaba una ruta que bordeaba unpequeño bosque, de esta forma se aseguraba de tardar al menos 30 minutos extrasantes de llegar a casa. Prefería llegar cerca de la hora de cenar para no tenerque escuchar ningún tipo de quejas acerca de su poco interés por el bienestarde la familia.
Cierto día, al salir de la escuela, Félix pensó en quedarsedurante mucho más tiempo fuera de casa. Mientras estaba caminando por la rutahabitual se puso a observar el bosque de una manera más detallada, vio lashojas de los árboles y los troncos, Félix se sentía parte de aquellos árboles,los veía frágiles: parecía que eran de cartón. El bosque no parecía albergar ningúntipo de vida más que gusanos, algo que Félix nunca había notado antes al pasarpor esa ruta, tampoco pasaban por allí muchas personas, de hecho, el nunca habíavisto a nadie más pasar por allí; tal vez porque en las horas del día cerca delbosque se tornaban, inexplicablemente, más oscuras: el cielo estaba nublado.
Entonces, tuvo curiosidad; quiso saber si realmente aquellosarboles eran tan frágiles como parecían, se fue acercando sin apartar la vista deun tronco. Para su sorpresa, antes de llegar a tocarlo, una imagen se plasmó ensu mente como un rápido flash de luz que entro por sus ojos y le dejo un fuertedolor de cabeza por unos segundos, sintió odio, odio hacia sus padres. En sumente rebotaban las imágenes del flash de hace unos momentos… no, no erasimplemente un flash, era un cuadro blanco resplandeciente, que poco a poco fue perdiendo su brillo amedida que el dolor de cabeza paraba. El tiempo se congelo, la imagen ya eraclaramente visible en su cabeza; un hombre caminaba por el mismo bosque en lanoche, cavaba un pequeño agujero y guardaba en él una vieja caja oxidada.
Félix tardó un tiempo extra en recuperarse. Al voltear denuevo la vista hacia el tronco este no parecía mas de cartón, el tronco estabahueco, y ya no había ninguna rama ni hoja sobre él. Félix miro dentro deltronco, comprobó que la misma caja oxidada reposaba en el fondo del tronco. Lasacó de allí y la abrió lentamente, temiendo sufrir otro fuerte dolor de cabeza.Dentro de la caja había una llave, curiosamente, sin ningún signo de oxidación.
Al levantar su mirada al cielo, notó que era de noche peroninguna estrella brillaba, y la luz de la luna iluminaba vagamente el bosque.Félix se dio la vuelta y pudo ver que estaba más adentrado en el bosque de loque recordaba, además parecía que el bosque era mucho más grande de lo que eraantes; las copas de los arboles llegaban aún más alto, a excepción del huecotronco que estaba delante de Félix. Había una densa niebla dentro del claro,que se fue disipando hasta dejar ver una pequeña cabaña. Félix se acercó concautela hasta la puerta, intentó abrirla pero estaba cerrada, introdujo la llaveen la cerradura. Efectivamente, la puerta cedió a la llave.
Dentro había una inmensa oscuridad, Félix ni siquiera podíadistinguir que había más allá del marco de la puerta. Se fue adentrando más enla cabaña, se quedó allí por unos instantes hasta que sus ojos seacostumbraron, de alguna manera, a la oscuridad. Pudo ver que había una cama enla habitación y que sentada sobre la cama estaba la silueta de un hombre. Félixse asustó tanto que quiso gritar, pero se contuvo. La figura seguía sus pasos ylo miraba fijamente a los ojos, a pesar de no tener ninguno, aun así, Félix sabíaque era el a quien la silueta observaba volteando su cabeza.
Luego de algunos minutos, la figura dijo:
-- ¿Sabes? Por alguna razón enterré aquella llave; quería quenadie fuese capaz de entrar a mi casa más que yo, quería hacer de esta cabañami lugar de reposo, que no fuera invadida por ningún mequetrefe con aires deinvestigador paranormal. Al momento de enterrarla, supe que de ninguna manerapodría mantenerlos alejados, entonces decidí cuidar de ella por lo que mequedaba de tiempo en el otro mundo. Un día, mientras despertaba de un profundosueño, mi corazón se detuvo, pude sentir cada latido desvanecerse y mezclarsecon el polvo de esta cabaña, sentí mi alma unirse con cada centímetro de madera.En el momento en que mi corazón se detuvo por completo, me vi a mi mismotendido en la cama.
Desde entonces, me he quedado aquí, asegurándome de queningún muchacho traspase estas barreras; son lo único que me queda. Perodescuida, tú puedes quedarte todo el tiempo que quieras, puedes ayudarme acuidar de esta cabaña. Tenemos mucho tiempo para hacerlo.
Félix no podía creer la propuesta de la silueta queantiguamente era un hombre, apartó el miedo y respondió muy enojado:
-- ¿A qué te refieres? No voy a quedarme aquí para ver comomi vida se desperdicia detrás de las paredes de una cabaña añeja.
-- ¿Tu vida? Tu vida la perdiste hace ya varios minutoscuando entraste aquí, a este bosque ¿No lo ves? De aquí no hay manera de salirni de recuperar ninguna vida porque la vida fue lo primero que se fue cuandoese maldito dolor de cabeza te mostro mi historia.
-- ¡Claro que no! Tan solo eres parte de una ilusión ¡Nadienunca puede morir sin saber cuándo lo hizo!
-- Solo hay una diferencia entre tú y yo: yo si acepto midestino y no miro atrás porque sé que el pasado no me dejo nada bueno. Peroveras como pronto te enteras de lo que paso, entonces lo entenderás y vendrás aquípara encontrar consuelo. Pero yo no te lo daré; tan solo mantendré distancia yte dejaré que aceptes poco a poco tu nueva realidad.
Félix salió corriendo rápidamente de la cabaña, la niebla eramucho más densa que hace unos minutos, se mantuvo corriendo durante variashoras, pero nunca consiguió encontrar salida. Cada vez que se volteaba, veía lamisma cabaña con su oscuridad dentro.
Se dejó caer fuertemente de rodillas contra el suelo,descubrió un periódico lleno de tierra en el suelo que tenía como principaltitular la muerte de un adolescente cerca de un bosque; falleció por un pocojustificado derrame cerebral. La foto del fallecido había sido arrancada. De pronto,delante de él apareció el mismo tronco hueco que antes era un agradable árbol, la foto arrancada del periódico estaba clavadaen su putrefacto tronco con una daga, y a los pies de las raíces muertas habíaflores marchitas. Félix salió corriendo una vez más, pero esta vez no se detuvoa pesar de no ver nada a causa de la niebla.
Félix aún sigue corriendo y nunca vuelve la vista atrás. Temeencontrar otra vez la misma cabaña y asu extraño habitante esperando por su regreso.
Espero que les haya gustado, comenten y dejen puntos +10