InicioParanormalAparición de fantasma termina en masacre
Aparición de fantasma termina en masacre

Una historia de fantasmas que hace reflexionar sobre lo sugestionable y cruel que puede ser la gente. ¿Cuántos casos de apariciones de espíritus son estafas o fruto de la sugestión? Seguramente detrás de mucha presunta actividad paranormal hay engaños colectivos. En este caso la reacción de una vecindad, al darse cuenta de que el fantasma en realidad no existía, se desencadena de manera salvaje hasta un sangriento desenlace. Agresividad e ignorancia de las masas que creen lo que quieren creer.




El fantasma de las 12

Era un hombre que a las doce en punto de la noche abandonaba su cripta. Solía aparecer en mitad del camino principal, el que llevaba a las puertas del cementerio. Era una aparición escalofriante, y se había hecho bastante famosa en aquel pueblo de apenas unos 5 mil habitantes. Algunos hasta se enfrentaban a las noches gélidas de aquel lugar para ir al cementerio e intentar divisarle desde lejos. El espectáculo de su cara nacarada, con pelo canoso, y ojos de sapo infecto era casi una atracción. Lucía una figura espectral, de zapatillas blancas y ropa blanca, que vista desde cierta distancia podía parecer una mortaja. El hombre de dentadura amarillenta miraba a los curiosos. Y estos, sintiéndose protegidos por la verja cerrada del camposanto se aglomeraban ahí, le sacaban fotos. Cinco minutos más tarde el sujeto volvía a su cripta, mientras los mirones se hacían preguntas siseando entre ellos.

En comisaría no tardaron en enterarse de estas apariciones. Obviamente interrogaron al conserje para saber quién era aquel ser, que de 12:00 a 12:05 dejaba bañar su rostro por la luna llena. También acosaron a preguntas al enterrador, pero el hombre no pudo sino encogerse de hombros. Por si acaso, la policía dio órden de mantener la discreción sobre esl asunto.
Las rumores corren más rápido que la ley, y en pocos días toda la región tenía noticia de este fantasma de las 12. Llegó de la capital una mujer, quién dijo ser una frenóloga, para investigar este caso. Ella expuso que el misterioso personaje era un espíritu duodécimo, ya que se encontraban en el mes de diciembre, y el espectro siempre aparecía a las 12. No debería hacerle daño a nadie - dijo la estudiosa – siempre y cuando la gente del pueblo no entrase en el cementerio mientras él rondaba fuera de la tumba.

Pasaron los días y las apariciones continuaban, hasta que una noche, durante la enésima manifestación del espíritu, las personas ahí presentes se sobresaltaron al escuchar las notas de la Carmina Burana. La sorpresa se convirtió repentinamente en furia colectiva, cuando vieron al fantasma meter la mano en el bolsillo de los pantalones y sacar el teléfono móvil. La exaltación de esa panda de borregos creció en pocos segundos, dándoles ánimo suficiente para tumbar la verja del cementerio, apedrear y linchar a muerte al desconocido personaje. No era un fantasma, y menos aún inmortal: esas fueron las únicas palabras que fue capaz de decir aquella gente antes de marcharse para casa.

Las autoridades locales no pudieron más que observar un cuerpo de carne y huesos, desfigurado por los golpes, antes de mandar enterrarlo junto a toda la historia. Dijeron al enterrador que mejor no hablara sobre aquel hombre que habían confundido con un espectro. Los vecinos del pueblo acababan de demostrar su brutalidad colectiva. Convenía callar y ya se olvidarían de él.

No obstante, al día siguiente los periódicos informaron que cientos de personas habían apedreado mortalmente a un hombre inocente. Una breve investigación aclaró el misterio. El “fantasma” era un obrero que pintaba y arreglaba tumbas en el cementerio. Para no molestar a los visitantes con su presencia, prefería trabajar por la noche. Salía a tomar el aire de 12:00 a 12:05 porque sabía que su hijo, estudiante en el extranjero, le podría llamar a esa hora, ya que las tarifas telefónicas eran más baratas y dentro de las criptas no había cobertura. Si para las 12:05 su hijo no le había llamado regresaba al trabajo. La tonalidad fantasmal de su figura se debía al mono blanco de trabajo y a la pintura que siempre acababa por mancharle la cara.

En cuanto se supo la verdad, todo el mundo dejó de decir sandeces sobre fantasmas y espíritus. De golpe, esa población de cotillas embrutecidos se tornó silenciosa. Pero la misma noche del entierro de la pobre víctima ocurrió algo espantoso. Algo que explicaré cuándo me sea posible. Ahora mismo tengo al muerto delante.



Si este post te ha gustado deja tu puntuación y tu comentario. Muchas gracias

Fantasmas
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
7visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

j
jorgeserra79🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts46
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.