Una masa radiactiva detectada en 1986 en Chernóbyl a la que llamaron 'la pata de elefante' podía matar en unos 300 segundos. A día de hoy puede seguir siendo el residuo más peligroso de todo el planeta, según un redactor científico norteamericano.
Han pasado más de 20 años desde que esta masa única de residuos radiactivos fluyó desde la sección activa del reactor de la derruida central nuclear de Chernóbyl, pero aún nos recuerda lo peligrosa que puede ser la energía nuclear, escribe en un artículo Kyle Hill, escritor de ciencia independiente y bloguero de la revista 'Scientific American'.
En diciembre de 1986, unos científicos rusos del equipo de liquidación de las consecuencias del desastre de Chernóbyl bajaron al corredor subterráneo del dañado reactor número cuatro, donde descubrieron una masa de alta radiactividad de más de dos metros de espesor. Por su aspecto visual la llamaron la 'pata de elefante'.
Los sensores de radiación advirtieron que era imposible acercarse al conglomerado. Para evitar exponerse a una dosis mortal de radiactividad los científicos fabricaron un trípode con ruedas y sacaron fotos de la masa radiactiva desde cierta distancia. Según sus mediciones, la parte caliente de la barra fundida radiaba tanto que una persona podía absorber una dosis letal de partículas radiactivas en 300 segundos. A los dos minutos de exposición a la 'pata de elefante' comenzaría a sangrar. A los cuatro minutos sufriría vómitos, diarrea y fiebre. Pasar 300 segundos junto a la masa significaría morir dos días después.