El Bloodhound SSC es un prototipo diseñado para batir el récord de velocidad existente.
Bloodhound SSC
Noble, el Project manager, y Andy Green, el piloto, están tratando de batir el récord mundial de velocidad sobre tierra. La plusmarca actual es de 763 mph (1.227 km/h, establecida por el propio Green en 1997 al volante de un Thrust SSC), pero el equipo de Bloodhound SSC está seguro de que puede ir un 33% más rápido; es decir, creen que pueden superar las 1.000 mph.
Y vos lince te preguntaras ¿Como carajo planea hacerlo?
Hay un total de tres motores diferentes integrados dentro del Bloodhound. Un propulsor a reacción EJ200, perteneciente a un avión de combate Typhoon, impulsará al coche a una velocidad constante de 200 mph (320 km/h), justo en el momento en el que entrarán en acción tres cohetes Nammo, produciendo unos 135.000 CV de potencia. Esta es la explosión de energía que llevará al Bloodhound a traspasar la barrera del sonido con solvencia. El último motor presente en el coche es un V8 de 5.0 litros tomado de un Jaguar F-type R que bombeará combustible a los cohetes.
Así es la cabina
El asiento de Andy Green está diseñado de tal manera que se adapta perfectamente a su cuerpo. El volante, por su parte, se ha fabricado en una impresora 3D y está realizado en titanio para permitir un agarre cómodo. Todos los sistemas del tablero de instrumentos son electrónicos, pero Andy tiene tres palancas mecánicas para cortar el suministro de combustible y desplegar los paracaídas de seguridad. El exterior de la cabina es una construcción monocasco de fibra de carbono.
Las ruedas
Para alcanzar las 1.000 mph, las ruedas del Bloodhound tienen que moverse a 10. 200 rpm; esto supera con creces el límite de los neumáticos regulares por lo que el equipo ha optado por montar unas gomas de aluminio forjado que resistirán mejor la alta presión de 50.000 g que provoca romper la barrera del sonido. Otra de las ventajas es que es muy difícil sufrir un pinchazo con una rueda de aluminio.
Los frenos
Además de los frenos que se incorporan en las ruedas tradicionales, Bloodhound SSC utilizará otros dos sistemas de frenado: un paracaídas y un airbrake. Para pasar de 1.000 mph a punto muerto, lo primero que Andy tendrá que hacer es apagar los cohetes. Entonces, se desplegará el airbrake y posteriormente se abrirá el paracaídas (el coche dispone de un paracaídas adicional, por si fuera necesario). Cuando el vehículo descienda a las 250 mph (400 km/h) los frenos de las ruedas acabarán de rematar el trabajo.
Seguridad ante todo
Conducir a 1.000 mph no está exento de riesgos, pero Bloodhound es ciertamente un coche muy seguro. Gracias a la tecnología actual, el equipo ha podido simular varios escenarios con mucho detalle y obtener con precisión resultados concluyentes. El equipo de Bloodhound incluso ha realizado pruebas de simulación por ordenador con el Thrust SSC, para conocer los retos a los que tuvo que enfrentarse este modelo.
Las reglas del récord
Para que el récord sea oficial y aparezca en el Libro Guinness hay que tener en cuenta los siguientes dos parámetros: es esencial que las cuatro ruedas estén en contacto con el suelo en todo momento, y la velocidad final debe sacarse del promedio de dos carreras realizadas en direcciones opuestas. La regla de las dos carreras evita cualquier ventaja indebida, como el estado de la pista o las condiciones del viento.
Bloodhound SSC
Noble, el Project manager, y Andy Green, el piloto, están tratando de batir el récord mundial de velocidad sobre tierra. La plusmarca actual es de 763 mph (1.227 km/h, establecida por el propio Green en 1997 al volante de un Thrust SSC), pero el equipo de Bloodhound SSC está seguro de que puede ir un 33% más rápido; es decir, creen que pueden superar las 1.000 mph.
Y vos lince te preguntaras ¿Como carajo planea hacerlo?
Hay un total de tres motores diferentes integrados dentro del Bloodhound. Un propulsor a reacción EJ200, perteneciente a un avión de combate Typhoon, impulsará al coche a una velocidad constante de 200 mph (320 km/h), justo en el momento en el que entrarán en acción tres cohetes Nammo, produciendo unos 135.000 CV de potencia. Esta es la explosión de energía que llevará al Bloodhound a traspasar la barrera del sonido con solvencia. El último motor presente en el coche es un V8 de 5.0 litros tomado de un Jaguar F-type R que bombeará combustible a los cohetes.
Así es la cabina
El asiento de Andy Green está diseñado de tal manera que se adapta perfectamente a su cuerpo. El volante, por su parte, se ha fabricado en una impresora 3D y está realizado en titanio para permitir un agarre cómodo. Todos los sistemas del tablero de instrumentos son electrónicos, pero Andy tiene tres palancas mecánicas para cortar el suministro de combustible y desplegar los paracaídas de seguridad. El exterior de la cabina es una construcción monocasco de fibra de carbono.
Las ruedas
Para alcanzar las 1.000 mph, las ruedas del Bloodhound tienen que moverse a 10. 200 rpm; esto supera con creces el límite de los neumáticos regulares por lo que el equipo ha optado por montar unas gomas de aluminio forjado que resistirán mejor la alta presión de 50.000 g que provoca romper la barrera del sonido. Otra de las ventajas es que es muy difícil sufrir un pinchazo con una rueda de aluminio.
Los frenos
Además de los frenos que se incorporan en las ruedas tradicionales, Bloodhound SSC utilizará otros dos sistemas de frenado: un paracaídas y un airbrake. Para pasar de 1.000 mph a punto muerto, lo primero que Andy tendrá que hacer es apagar los cohetes. Entonces, se desplegará el airbrake y posteriormente se abrirá el paracaídas (el coche dispone de un paracaídas adicional, por si fuera necesario). Cuando el vehículo descienda a las 250 mph (400 km/h) los frenos de las ruedas acabarán de rematar el trabajo.
Seguridad ante todo
Conducir a 1.000 mph no está exento de riesgos, pero Bloodhound es ciertamente un coche muy seguro. Gracias a la tecnología actual, el equipo ha podido simular varios escenarios con mucho detalle y obtener con precisión resultados concluyentes. El equipo de Bloodhound incluso ha realizado pruebas de simulación por ordenador con el Thrust SSC, para conocer los retos a los que tuvo que enfrentarse este modelo.
Las reglas del récord
Para que el récord sea oficial y aparezca en el Libro Guinness hay que tener en cuenta los siguientes dos parámetros: es esencial que las cuatro ruedas estén en contacto con el suelo en todo momento, y la velocidad final debe sacarse del promedio de dos carreras realizadas en direcciones opuestas. La regla de las dos carreras evita cualquier ventaja indebida, como el estado de la pista o las condiciones del viento.