EL PROBLEMA DE LA IRA
Me enviaron esta historia interesante, que aunque no tiene nombre de autor (si lo saben me avisan para que incluya su nombre apropiadamente), tiene todo para ser real y trae un aenseñanza muy apropiada para nuestros días. ¿Cuantas veces hemos perdido la paciencia ante una persona que simplemente nos "sacó de quicio"?... A veces ésa persona no es un taxista o un sujeto extraño... el que te hiere es tu hermano, tu hermana, o tu hijo o tu padre... y de repente ocurre el momento indeseable cuando la ira nos domina y decimos o hacemos cosas de las cuales luego nos arrepentimos (algunos) pero como resultado ya dejamos que la basura del otro llene nuestro corazón y así caminamos por la vida .. a punto de hechar esa misma basura sobre otro ser humano.....
AL FINAL LES DEJO UNOS CONSEJOS PRÁCTICOS PARA EL CONTROL DE LA IRA
Estrategias para mantener el control
Publicado el Viernes 13 de mayo de 2011 por José Carrión
Relajación
Técnicas sencillas de relajación como el control de la respiración y la visualización de imágenes agradables, se han demostrado muy eficaces así como, ejercicios de control como el yoga y la meditación. Ver también en nuestro apartado de “Preguntas Frecuentes” la técnica de relajación de Jacobson y la técnica de relajación para niños de Koeppen.
Reestructuración cognitiva
En muy pocas palabras podríamos decir que esto significa “cambiar la forma de pensar”. Las personal coléricas tienden a maldecir, jurar y expresarse en términos muy alterados que reflejan sus pensamientos internos. Cuando estamos enfadados los pensamientos suelen ser muy exagerados y dramáticos. Se trataría de sustituir estos pensamientos por otros más racionales y adaptativos, huyendo de descalificaciones y términos “absolutos” que no nos permiten procesar con relatividad la situación que desencadena nuestra rabia. Es normal que tengamos sentimientos encontrados con alguna persona o situación, es lógico sentirse frustrado, decepcionado o dolido con ello pero sin llegar a generar ira o emociones tan desproporcionadas. Este proceso no es fácil ni automático, es más bien el resultado de un esfuerzo y un cambio gradual para el que podemos necesitar la ayuda de un especialista.
Solución de problemas
En ocasiones la ira y la frustración son causadas por problemas reales e ineludibles de nuestras vidas, son respuestas naturales. También aumenta la frustración la falsa creencia de que todo problema tiene una solución, cuando descubrimos que este no es el caso, resulta más adaptativo dejar de centrarse en la búsqueda de la solución y buscar las estrategias para manejar y enfrentar el problema.
Se trata de hacer un plan y controlar su evolución a lo largo del proceso, no tanto de encontrar salidas inmediatas al problema evitando creencias del tipo “todo o nada”
Mejorar la comunicación
Las personas enojadas tienden a centrarse en los hechos y en las conclusiones que, muchas veces son del todo inexactas. Lo primero que debemos hacer en una discusión acalorada es reducir la velocidad y el volumen de nuestro discurso y pensar bien lo que decimos, no decir lo primero que se nos venga a la cabeza. Al mismo tiempo hay que escuchar al otro y tomarnos nuestro tiempo antes de contestar. Es normal ponerse a la defensiva cuando nos sentimos criticados, pero no “luchar”. Mantener la calma puede prevenir que la conversación no acabe siendo un desastre.
Usar el humor
A veces el humor puede ayudar a calmar la rabia, nos ofrece una perspectiva más equilibrada y relativiza los hechos.
El doctor Deffenbacher comenta que el discurso subyacente de las personas enfurecidas suele coincidir con afirmaciones como “las cosas son como yo digo” “es lo lógico, lo moralmente correcto” cambiar de opinión para ellos es una humillación insoportable. El doctor nos anima a imaginarnos como dueños del mundo y de la situación con el resto de las personas a nuestros pies hasta que la idea resulte absurda e irrisoria, no poseemos verdades absolutas, no somos dioses.
Hay que tener precauciones con el uso del humor, no se trata de reírse de nuestro problemas, más bien utilizar el humos para enfrentarlos de manera más constructiva. Tampoco nos podemos dejar llevar por el humor sarcástico y ácido que puede convertirse en expresión agresiva. Se trata de tomarse las cosas algo menos en serio y de manera menos negativa.
Cambiar el entorno
A veces es nuestro entorno inmediato el que nos da motivos para estar irritados, las responsabilidades y los problemas pueden convertirse en “trampas” llenas de acontecimientos y personas que nos alteran.
Es necesario tomarse un descanso que podemos programar en las horas más estresantes de la jornada. Se pueden establecer códigos como el dedicarnos a nosotros mismos unos minutos después del trabajo y antes de afrontar las rutinas caseras y las demandas de los demás componentes del núcleo familiar.
Se pueden controlar variables del ambiente como el hecho de evitar discutir si nos encontramos cansados, basta con cambiar los tiempos dedicados a hablar de hechos relevantes, para que la conversación no se convierta en discusión. Se puede moderar el volumen de la comunicación, se pueden plantear alternativas de cambio, modificar los espacios para conversar, no centrarnos selectivamente en aquello que nos irrita, etcétera. El objetivo es mantener la calma.
Reconocer la Necesidad de ayuda
Cuando la ira está realmente fuera de control, si nos perturba en nuestras relaciones interpersonales o en los aspectos importantes de la vida; se puede valorar la posibilidad de buscar ayuda profesional y asesoramiento para aprender a manejar con eficacia estos sentimientos. Un psicólogo clínico puede trabajar con nosotros en el desarrollo de las estrategias necesarias para cambiar nuestros pensamientos y nuestro comportamiento.
¿Y el entrenamiento asertivo?
Es un hecho que las personas enojadas necesitan aprender a ser asertivas (Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia) en lugar de ser agresivas, aunque la mayoría de cursos y manuales de asertividad no son específicos en el tratamiento con pacientes muy airados, requieren la adecuación que un especialista puede conseguir a nuestra dificultades concretas. La rabia es un sentimiento que no se puede eliminar pero si se aborda con una actitud y un manejo adecuado, conseguiremos que no nos afecte de manera irreversible y nos sentiremos mucho mejor de manera estable.
Adaptación del artículo “Controlling anger before it controls you” de la American Psychological Association
EL MANEJO DE LA IRA --- Si eres Cristiano,
¿Cómo controlar la IRA?
Obtén la Perfecta Paz
¿Cómo controlar la IRA?
Obtén la Perfecta Paz
"Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado."
Isaías 26:3
Los consejos del artículo anterior son válidos para enfrentar la ira cuando ésta se convierte en un problema en nuestras vidas. Sin embargo, para un cristiano (nacido de nuevo) existe una solución definitiva mucho más efectiva que las técnicas de psicología mencionadas arriba. Nosotros tenemos una ventaja extraordinaria para vencer de forma completa este mal del alma: y es la estrecha relación con el Espíritu Santo de Dios.
“Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo,ni deis lugar al diablo.”
Efesios 4:26
Efesios 4:26
La palabra de Dios describe dos tipos de "ira": aquella cuyo origen es la acción de la justicia y está bajo el control del Dios y aquella que indica una influencia demoníaca directa relacionada a la ira descontrolada y por tanto fuera de toda justicia. Por ello Dios no nos "prohíbe" airarnos, sino que nos manda a "no pecar" cuando lo estamos. Y es que la ira es parte del equipo original con que fuimos dotados por Dios.
¿Qué es la Ira según la palabra de Dios?

La Biblia nos habla ampliamente de la "ira de Dios", sin atribuirle ningún pecado. Nuestro Señor Jesucristo (modelo de bondad y mansedumbre) actuó airado cuando limpió el templo de los mercaderes corruptos. Y es que como seres creados espiritualmente necesitamos ser sensibles a todo tipo de injusticia.

El día que los seres humanos perdamos la capacidad de indignarnos contra el mal, la injusticia, la corrupción y toda otra expresión de pecado, será porque habremos llegado a la profanación más terrible de la imagen de Dios conforme a la que fuimos creados. Posiblemente no haya un lado más oscuro de una persona, ni una peor imagen de ella, que verla bajo el control absoluto de la ira.
Lo que la Palabra de Dios nos advierte es a no dejar que nuestra ira nos haga pecar. Cuando en vez de tener la ira bajo control, ella llega a controlarnos, el pecado está a la puerta, y no tardará en enseñorearse de nosotros. Por ejemplo el primer episodio de una Ira descontrolada en la Biblia la tenemos en la historia de los hermanos: Caín y Abel. Caín fue dominado por los celos, lo cual derivó en rencor u odio y en un abceso de Ira mató a su hermano de sangre. Pero Dios dijo claramente a Caín que él "podía dominar" el pecado.

"Entonces el Señor le dijo: «¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo? 7 Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo."
Génesis 4:6
Génesis 4:6
Podremos racionalizarla diciendo que “somos así”, que “es algo hereditario”, que “no nos podemos contener”, pero nada de eso justifica una ira descarriada, explosiva, ventilada, fuera de control, hiriente y destructiva. Cuando la ira nos maneja a nosotros, estamos pecando. Cuando tratamos de controlar a otros con nuestros predecibles arranques de ira, estamos pecando.
Esto lo saben, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Santiago 1:19-20
Santiago 1:19-20
Pero, la internalización de la ira, también es pecado. Es el uso auto destructivo de la ira. El mutismo obstinado es como tragar fuego. Esto produce amargura, resentimiento y raíz de amargura que nos contamina personalmente y a otros, también.
El manejo cristiano de la ira presupone tenerla bajo control y usarla adecuadamente -“Airaos, pero no pequéis.” Lo primero que no nos debe impedir la ira es amar porque “el amor cubrirá multitud de faltas”. Si la falta no puede ser cubierta por el manto del amor, entonces debemos orientar nuestra ira en la búsqueda de una solución al problema, que es algo muy distinto al ataque personal. De lo contrario podemos caer en acciones destructivas o hipócritas.
El amor es sufrido, es benigno;
el amor no tiene envidia;
el amor no es jactancioso, no se envanece,
no hace nada indebido, no busca lo suyo,
no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia,
sino que se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta.
1 Corintios 13:4-7
el amor no tiene envidia;
el amor no es jactancioso, no se envanece,
no hace nada indebido, no busca lo suyo,
no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia,
sino que se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta.
1 Corintios 13:4-7
El manejo cristiano de la ira impone un control en la forma de comunicarla: nada de agresiones verbales o malas palabras. Un control de tiempo: “No se ponga el sol sobre vuestro enojo.” Y un control sobre las ventajas que pueda tomar el diablo: “ni deis lugar al diablo.” No olvidemos que el es el acusador nuestro y de nuestros hermanos. El nombre o término "diablo" significa "calumniador", "acusador", "el que produce confusión y pleito" e identifica una personalidad o carácter. Indica que la Ira descontrolada en realidad está bajo el control del "diablo". La especialidad del diablo es hurtar, matar y destruir. Por lo tanto, cuando un cristiano se enfada hasta perder el control , entra en dominio demoníaco, sin importar si la razón del enojo es válida o no. Los cristianos no debemos (ni podemos) caer bajo este dominio maligno, porque aquel que no recoge (junta) con el Señor, desparrama.
---> Si no estás manejando la ira como Dios manda, estás pecando contra Dios, pecando contra el prójimo y pecando contra ti mismo.
Como ciudad destruida y sin murallas
es el hombre que no pone freno a su espíritu.
Proverbios 25:28
es el hombre que no pone freno a su espíritu.
Proverbios 25:28
---> Tienes un problema con Dios que se arregla con arrepentimiento, confesión y perdón.
El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia.
Proverbios 28:12-14
Proverbios 28:12-14
---> Tienes un problema con el prójimo que se arregla con buena comunicación y reconciliación.
La respuesta suave aplaca la ira,
pero la palabra áspera hace subir el furor.
Proverbios 15:1
pero la palabra áspera hace subir el furor.
Proverbios 15:1
---> Tienes un problema contigo que se arregla cambiando ese mal hábito pecaminoso de la vida antigua, por el que Dios ha diseñado para que sus hijos sean felices.
Identifica la fuente (el origen) del descontrol de la ira: maltrato físico y verbal, infidelidad, divorcio, fracaso, pérdidas, problemas de los hijos, la injusticia, etc., y considera la forma inapropiada que has bregado con ella.
Recuerda que nada de esto en realidad "te da ira", tú eres quien te airas o te dejas airar. Asume responsabilidad sobre tu ira, manejándola como Dios manda en su Palabra. Esto tiene que ver con la gloria de Dios, tu felicidad, y la de otros.
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Gálatas 5:22-25