Bueno les presento una confesión que vi en una pagina por ahi....sobre los tormentos sociales por el miedo a la soledad de una persona muy reflexiva sobre su realidad....espero que lo lean y lo piensen
___Ser hombre y estar a punto de cumplir los 27, aún virgen. Recuerdo haber leído un artículo de Psicología Social donde se consideraba a la virginidad masculina como un rasgo no deseable. Supongo que la cultura de nuestros abuelos afirmaba eso más duramente, llevando a los púberes al burdel de las "tías". Quiero ser racional sobre esto, pero intuyo que soy responsable por omisión. Soy feo -no me molesta decirlo, no lo tomo como baja autoestima, es sólo un hecho- pero no es una causa tan obvia como para no debutar, si miras a las parejas en la UdeC podrías decir que casi cualquiera puede tener una vida sexual en marcha. Soy pobre, aunque trabaje para costear mis necesidades básicas mientras estudie, tampoco me avergüenza decirlo -he tenido finales de mes muy miserables- pero creo que cuando el bolsillo no abunda y los placeres individuales son escasos, se busca otro cuerpo con tanto ahínco que bien sabe a gloria y a consuelo; no es excusa, puedes ser pobre y muy bien follado.
Entonces qué... La última vez que me acerqué a una mujer fue en un curso donde había que relacionarse contándose la vida. Ella -morena, muy guapa- me sonrió amistosamente al notar mi incomodidad cuando la saludé extendiendo la mano. Nos sentamos, ella relató su vida y aquello que le apasionaba. Yo intenté demostrar interés haciendo preguntas triviales, para luego resumir mi vida... Sus preguntas fueron mejores, exhibían más curiosidad y cortesía. Yo contesté de modo cortado. Luego nos callamos, yo miraba al piso o a las ventanas, el resto de las parejas usó bien sus 15 minutos -simpáticos y riendo-. Ese hecho tan insignificante me hizo sentir mal, tuve fiebre esa noche y después de días pensando, concluí que soy un inepto. Tengo conocidos, pero no amigos. Hace años que no salgo con nadie.
Al momento de toparme con una niña agradable, me digo mentalmente "ahora tienes que sonreír". Y lo hago con la boca cerrada, forzadamente. No soy bueno mirando a los ojos. Cuando veo esos grupos de hombres y mujeres que van al jolgorio -riendo, saltando, jugando- mientras caminan por Plaza Perú, me digo "así funciona, ellos hacen que suceda, crean la circunstancia..." Se conocen entre sí, se embriagan entre sí, conocen a más personas, se alegran de alegrar a otros, tienen sus círculos. Yo no podría, por alguna razón no me nace. No sé bien qué decir. No sé si es un trastorno de personalidad. No debería contar esto, suena muy autocompasivo -y no por la vergüenza de imaginar la burla animal de otro hombre al saberlo- sino porque me hace reconocer que muy en el fondo deseo ese contacto, esa fricción de estrecharse con una mujer, donde podría olvidarme unas horas de la ruina del mundo y también de mi mismo. Para compensar quiero creer que puedo estar solo, que me gusta estar solo. Es una buena máscara, ¿no? Lo ha sido la mayor parte del tiempo.
---Bueno, tenia ganas de postearlo, que piensan ustedes de esto?, de que manera enfrentarian la situacion en la que se encuentra el amigo?