EL METAMENSAJE DEL PERONISMO
"VOLTEAREMOS AL QUE SE ATREVA A GOBERNAR"
En su nuevo libro "Es el peronismo, estúpido", Fernando Iglesias plantea una inquietante pregunta: "¿Cómo aprenderemos a gobernarnos republicanamente si no es sin el peronismo en el poder?". El análisis de su autor

Entre mayo y junio de 1989, durante los últimos meses de la presidencia de Raúl Alfonsín, en medio de la hiperinflación, se produjeron 676 saqueos; los primeros saqueos masivos de la Historia nacional. El resto es historia conocida: el país nunca se recuperó. Alfonsín tuvo que adelantar la entrega de su mandato y, más de diez años después, otros 864 saqueos y una movilización a Plaza de Mayo acabaron con el gobierno de Fernando de la Rúa. Subrepticiamente, los saqueos y las amenazas de saqueo y puebladas reemplazaron a los golpes militares en su función de interrumpir la regularidad democrática, y el Partido Justicialista se hizo cargo sine die del gobierno con su velada amenaza de golpe cívico-policial, enunciada mediante la frase "Sólo el peronismo es capaz de gobernar", cuyo metamensaje es "Voltearemos al que se atreva".
¿Goriladas? Lo dijo la Presidenta peronista de la Nación en ocasión de los saqueos de 2012: "Este es un manual para saqueos, violencia y desestabilización de gobiernos que tiene su historia... todos lo sabemos perfectamente... tampoco fueron espontáneos los saqueos que terminaron con el gobierno del doctor Alfonsín... sectores políticos, y fundamentalmente sectores del Pejota. Lo mismo pasó en 2001. Más allá de los terribles errores y horrores del estado de sitio de De la Rúa y las 38 muertes... Sabemos cómo se organizó eso. Sabemos quiénes eran los actores. Sabemos que comenzó en la Provincia de Buenos Aires... bueno, toda la vieja historia que ya conocemos los argentinos".
Usando el método destituyente de la gobernabilidad de toda fuerza opositora, los peronistas se convirtieron en amos y señores del país. Desde los saqueos de 1989 van veinticuatro años de gobiernos nacionales peronistas sobre veintiséis, y en los dos restantes, los de la Alianza, era peronista el vicepresidente y el peronismo gozó de la mayoría en el Senado, de catorce gobernadores sobre veinticuatro, y del manejo de la Provincia de Buenos Aires, la Policía Bonaerense y los sindicatos, resortes de poder fundamentales.

Las consecuencias destructivas de esta hegemonía son cada vez más difíciles de disimular; y sin embargo, existen grandes posibilidades que en 2015 los argentinos elijamos otro presidente peronista. ¿Cómo es posible que suceda? ¿Por qué la elemental mecánica de alternancia democrática por la cual un partido que fracasa en el Gobierno es castigado con al menos un turno fuera del poder no se aplica en Argentina? ¿Qué nos pasa para que en contextos favorables y desfavorables, con viento de cola y viento en contra, y en cualquier condición internacional y climática existente, encontremos invariablemente la manera de seguir entregando el poder al peronismo y prolongando nuestra decadencia como sociedad?
Los más jóvenes no tienen registro de esto, pero el argumento central con que el Partido Militar demolió la República y devastó el país era que la sociedad argentina no estaba madura para la democracia. La idea surgió cuando la Revolución Libertadora proscribió al peronismo y prohibió hasta pronunciar los nombres de Evita y Perón, y se revalidó con el caos que causó el segundo peronismo, que dejó al país en manos de Isabelita y López Rega y en medio de la batalla entre la Triple A y los Montoneros. La sociedad argentina no estaba madura para la democracia, decía el Partido Militar, y la realidad parecía darle la razón. Y si la sociedad argentina no estaba madura para la democracia, ¿quién podía gobernarla si no el Partido Militar? Decir que la sociedad argentina no estaba madura para la democracia era decir que sólo los militares la podían gobernar. ¿Les suena?

Del chantaje militar al chantaje populista. Hoy, casi sin darnos cuenta, después de dos destituciones civiles, pasamos del "La sociedad argentina no está madura para la democracia" del Partido Militar al "A la Argentina, sólo el peronismo la puede gobernar", del Partido Populista, cuyo subtexto es "La sociedad argentina no está madura para la República". En el fondo, ambas afirmaciones dicen lo mismo: la sociedad argentina no puede valerse por sí misma y necesita de un papá, populista o militar.
Pocas demostraciones más contundentes de las afinidades entre los dos grandes partidos salidos del Ejército Argentino, el Partido Populista y el Partido Militar, que la consonancia entre "La sociedad argentina no está madura para la democracia" y "A la Argentina, sólo el peronismo la puede gobernar". Y la respuesta es la misma, hegeliana. Sólo nadando se aprende a nadar. ¿Cómo habría de prepararse la Argentina para la democracia, ayer, sin ejercer la democracia? ¿Cómo haremos para aprender a gobernarnos republicanamente hoy, sin que el peronismo goce del monopolio del poder, si no es gobernando sin el peronismo en el poder?

