Una cría de tortuga laúd recién nacida se arrastra hacia el mar en una playa de la Florida. De su nido nacieron alrededor de doscientas crías, pero sólo sobrevivirá alrededor del 10 por ciento de ellas. Pueden llegar a pesar hasta 159 kilos y es la especie de tortuga más grande del mundo. Figura en la lista de especies en peligro de extinción que recopila el Servicio de Pesca y Fauna de Estados Unidos (USFWS). Sus principales amenazas son la captura en redes de palangre y de cerco, y la ingestión de bolsas de plástico.
Un lobo gris mexicano corretea por el Refugio Nacional Seviellta de Nuevo México. Considerado una subespecie del lobo gris en peligro de extinción, casi desapareció en los años 70' . Pero el éxito de un programa de reintroducción del USFWS, en cooperación con organismos estatales, municipales y tribales del sudoeste de Estados Unidos, ha reanimado la población de lobos grises mexicanos.
Una osa polar y sus oseznos descansan sobre un témpano de hielo en el Mar de Beaufort, en el norte de Alaska. Los osos evolucionaron para vivir en el hielo y no prosperan en tierra. Puesto que su hábitat se está derritiendo más rápidamente de lo que habían previsto los científicos, están en peligro de extinción. “En lo que respecta a rescatar los osos polares antes de la desaparición de su hábitat, realmente no hay rescate posible”, dice el experto Steven Amstrup. Los científicos sostienen que es de importancia máxima reducir las emisiones de dióxido de carbono para salvar el hábitat de esta especie.
El cambio de la temperatura en el Ártico afecta también al caribú, conocido en Europa como reno. El calentamiento ha causado más lluvia, que luego se convierte en hielo duro que impide a los caribúes encontrar alimento y los lleva a morirse de hambre. Algunas manadas se han visto reducidas en un 80 por ciento, según el Informe sobre el Ártico de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera, que también encontró que el hielo marítimo de verano se encuentra en niveles mínimos sin precedentes. Otras amenazas a los caribúes son las motos de nieve, la minería y las operaciones de perforación de pozos petrolíferos.
Los elefantes tienen fuertes vínculos sociales y en sus rebaños cuidan unos de otros. Además de la degradación del hábitat y la intromisión del hombre, los elefantes de Asia y África son víctimas de cazadores furtivos que matan a miles de ejemplares al año para obtener colmillos de marfil. Los pequeños rebaños del sur de Asia, que viven en espacios cada vez más reducidos, son especialmente vulnerables. Estados Unidos colabora con gobiernos y ONG internacionales para poner fin al comercio ilícito de marfil en África y Asia.
Una gorila de montaña sostiene a su cría en el Parque Natural Kahuze Biega, cerca de Bukavu, en la República Democrática del Congo. Todas las especies de gorilas están en peligro de extinción, y los gorilas de montaña de manera crítica. Su número se ha reducido a centenares. Estados Unidos es miembro de la Alianza para la protección forestal de la cuenca del río Congo, que trabaja para la conservación de los gorilas, los chimpancés y sus hábitat. Las poblaciones se han visto diezmadas por la caza y las enfermedades, o por milicias locales que las eliminan para despejar los bosques para la explotación minera o la producción de carbón.
Una abeja recoge polen de una margarita en Centralia (Washington). Las poblaciones de abejas, esenciales para la agricultura de Estados Unidos, están en crisis después de las misteriosas muertes generalizadas que se han producido en los últimos años. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha emprendido una iniciativa, en colaboración con otros organismos del gobierno y universidades, para determinar las causas del trastorno del colapso de colonias. En ausencia de las abejas para que lleven a cabo la polinización, ciertas frutas, nueces, hortalizas y otros cultivos están en peligro.
Una lechuza moteada en el Bosque Nacional Deschutes de Oregón. Esta célebre lechuza es el centro de la polémica y los pleitos entre los grupos ecologistas que desean conservar el hábitat de bosques antiguos donde habita esta ave rapaz, y los promotores y madereros cuyas operaciones perturban dicho hábitat.
Mariposa monarca del Refugio Natural de Saint Marks, en la Florida. Esta mariposa emigra de Canadá a México todos los años. La desaparición del hábitat en sus rutas migratorias preocupa a los ecologistas. El Fondo Mundial para la Naturaleza, que la considera una especie en peligro de extinción, promueve activamente la restauración y preservación de los bosques donde invernan.
Un panda gigante de la Reserva Natural de Wolong, en Sichuan (China). Los pandas han sufrido la grave pérdida y fragmentación de su hábitat y son, además, víctimas de la caza furtiva. El Fondo Mundial para la Naturaleza calcula que sólo quedan 1.600 osos panda en la naturaleza. Científicos estadounidenses del Zoológico Nacional Smithsonian y de otras instituciones tienen en marcha programas con China para ayudar a conservar los osos panda.
Un águila calva sobrevuela el Refugio Natural del Bajo Klamath, en Oregón. Ave nacional de Estados Unidos, el águila estaba en peligro de extinción debido a la caza y el envenenamiento por plaguicidas. Su recuperación a partir de la anidación de 417 parejas en 1963 a un estimado de 9.789 parejas es un éxito de la conservación. En junio de 2007 se retiró al águila de la lista de especies en peligro de extinción que recopila el Servicio de Pesca y Fauna de Estados Unidos.
Un lobo gris mexicano corretea por el Refugio Nacional Seviellta de Nuevo México. Considerado una subespecie del lobo gris en peligro de extinción, casi desapareció en los años 70' . Pero el éxito de un programa de reintroducción del USFWS, en cooperación con organismos estatales, municipales y tribales del sudoeste de Estados Unidos, ha reanimado la población de lobos grises mexicanos.
Una osa polar y sus oseznos descansan sobre un témpano de hielo en el Mar de Beaufort, en el norte de Alaska. Los osos evolucionaron para vivir en el hielo y no prosperan en tierra. Puesto que su hábitat se está derritiendo más rápidamente de lo que habían previsto los científicos, están en peligro de extinción. “En lo que respecta a rescatar los osos polares antes de la desaparición de su hábitat, realmente no hay rescate posible”, dice el experto Steven Amstrup. Los científicos sostienen que es de importancia máxima reducir las emisiones de dióxido de carbono para salvar el hábitat de esta especie.
El cambio de la temperatura en el Ártico afecta también al caribú, conocido en Europa como reno. El calentamiento ha causado más lluvia, que luego se convierte en hielo duro que impide a los caribúes encontrar alimento y los lleva a morirse de hambre. Algunas manadas se han visto reducidas en un 80 por ciento, según el Informe sobre el Ártico de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera, que también encontró que el hielo marítimo de verano se encuentra en niveles mínimos sin precedentes. Otras amenazas a los caribúes son las motos de nieve, la minería y las operaciones de perforación de pozos petrolíferos.
Los elefantes tienen fuertes vínculos sociales y en sus rebaños cuidan unos de otros. Además de la degradación del hábitat y la intromisión del hombre, los elefantes de Asia y África son víctimas de cazadores furtivos que matan a miles de ejemplares al año para obtener colmillos de marfil. Los pequeños rebaños del sur de Asia, que viven en espacios cada vez más reducidos, son especialmente vulnerables. Estados Unidos colabora con gobiernos y ONG internacionales para poner fin al comercio ilícito de marfil en África y Asia.
Una gorila de montaña sostiene a su cría en el Parque Natural Kahuze Biega, cerca de Bukavu, en la República Democrática del Congo. Todas las especies de gorilas están en peligro de extinción, y los gorilas de montaña de manera crítica. Su número se ha reducido a centenares. Estados Unidos es miembro de la Alianza para la protección forestal de la cuenca del río Congo, que trabaja para la conservación de los gorilas, los chimpancés y sus hábitat. Las poblaciones se han visto diezmadas por la caza y las enfermedades, o por milicias locales que las eliminan para despejar los bosques para la explotación minera o la producción de carbón.
Una abeja recoge polen de una margarita en Centralia (Washington). Las poblaciones de abejas, esenciales para la agricultura de Estados Unidos, están en crisis después de las misteriosas muertes generalizadas que se han producido en los últimos años. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha emprendido una iniciativa, en colaboración con otros organismos del gobierno y universidades, para determinar las causas del trastorno del colapso de colonias. En ausencia de las abejas para que lleven a cabo la polinización, ciertas frutas, nueces, hortalizas y otros cultivos están en peligro.
Una lechuza moteada en el Bosque Nacional Deschutes de Oregón. Esta célebre lechuza es el centro de la polémica y los pleitos entre los grupos ecologistas que desean conservar el hábitat de bosques antiguos donde habita esta ave rapaz, y los promotores y madereros cuyas operaciones perturban dicho hábitat.
Mariposa monarca del Refugio Natural de Saint Marks, en la Florida. Esta mariposa emigra de Canadá a México todos los años. La desaparición del hábitat en sus rutas migratorias preocupa a los ecologistas. El Fondo Mundial para la Naturaleza, que la considera una especie en peligro de extinción, promueve activamente la restauración y preservación de los bosques donde invernan.
Un panda gigante de la Reserva Natural de Wolong, en Sichuan (China). Los pandas han sufrido la grave pérdida y fragmentación de su hábitat y son, además, víctimas de la caza furtiva. El Fondo Mundial para la Naturaleza calcula que sólo quedan 1.600 osos panda en la naturaleza. Científicos estadounidenses del Zoológico Nacional Smithsonian y de otras instituciones tienen en marcha programas con China para ayudar a conservar los osos panda.
Un águila calva sobrevuela el Refugio Natural del Bajo Klamath, en Oregón. Ave nacional de Estados Unidos, el águila estaba en peligro de extinción debido a la caza y el envenenamiento por plaguicidas. Su recuperación a partir de la anidación de 417 parejas en 1963 a un estimado de 9.789 parejas es un éxito de la conservación. En junio de 2007 se retiró al águila de la lista de especies en peligro de extinción que recopila el Servicio de Pesca y Fauna de Estados Unidos.