“¡Camafeos del Vaticano!”, grita Sherlock Holmes segundos antes de abrir la caja fuerte de la enigmática Irene Adler. Esta extraña llamada de alerta detona la acción: se activa un mecanismo que produce un disparo, mientras John, Sherlock e Irene vencen a sus captores, quienes se distraen con la confusión. Esta escena, tan conocida por los fanáticos del popular programa británico esconde una referencia a las obras de Arthur Conan Doyle: “el asunto de los camafeos del Vaticano” es mencionado por el detective más famoso de la historia para excusar su distracción a algunos detalles en “El sabueso de Baskerville”, diciendo que se encontraba muy ocupado ayudando al papá como para atender cualquier otra cosa. De lo que nos hablan estas escenas y alusiones, además de sugerir el carácter presumido de Holmes, es de la importancia y el significado que tienen las joyas, y de lo peligrosamente seductores que pueden resultar. Los camafeos son adornos muy antiguos y muy hermosos. A pesar de su larga historia, que se remonta a épocas anteriores al Renacimientos, son joyas poco comunes, probablemente debido al alto costo que antaño tenían. Su precio era alto porque estaban elaborados con materiales bastante exóticos, desde caparazón de tortuga hasta marfil, pasando por las conchas, la plata y el cobre. Su atractivo reside en el misterio que provocan, debido a las siluetas que en ellos están plasmados. Aunque son un recuerdo nostálgico, parecen atrapar una parte de la persona retratada, más allá del paso del tiempo. En los lejanos tiempos de su invención, una figura o un perfil se tallaba en relieve en placas planas de materiales preciosos y se adhería a una base. Las bases para camafeos eran de metales distintos a los de la figura para que, con el contraste, esta sobresaliera. Después se colgaban en cadenas o en gargantillas que quedaban muy ajustadas en el cuello. Podían también usarse como broches en pulseras o como prendedores en la ropa. Es por ello que, en nuestros días, tienen connotaciones vintage. En la actualidad es muy sencillo elaborar camafeos: las piezas pueden conseguirse por separado en Es.Pandahall.com y unirse con silicón. Para que no pesen tanto, los camafeos también pueden elaborarse con cabuchones de cristal. Los cabuchones pueden ser lisos, de colores, o con diferentes diseños e ilustraciones. También puede adherírseles en la base plana una imagen del tamaño adecuado: el cristal protegerá y ampliará la imagen. Colocados encima de la base del camafeo, los cabuchones pueden usarse como colgantes o como el centro de una gargantilla. Así, puedes seleccionar el diseño que más te guste y que combine con tu base. Si estás buscando un adorno muy personal y original, haz un camafeo con una cinta de tela, una base color bronce y un cabuchón de colores claros. De inmediato sentirás cómo te transportas en el tiempo. También puedes usar camafeos como portarretratos pequeños y usar cabuchones para proteger tus fotografías.
Camafeos con cabuchones de cristal
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