En defensa de Obama
Quiero mostrarles la otra cara de Obama. La otra faceta, la que nadie ve, la que no nos muestran. Lo escribio mi hermano. Habla del kirchnerismo y de Pino, puede que no esten de acuerdo en esa parte, pero sinceramente no me interesa defender al gobierno argentino, sino a Obama. Por favor no quiero desvirtuar la conversacion para otro lado, y tampoco se priven de poner puntos solamente por que hable de Kirchner o de Pino. Gracias, y si alguien viene a trollear, voy a eliminar su comentario.
Desde la muerte de Bin Laden, todos los comentarios que leo alusivos al tema van en el mismo sentido. Es muy fácil pegarle a Obama. Es el líder del país más antipático, recibió un Nobel de la Paz pero hace la guerra por todo el mundo. Las esperanzas generadas con su arribo transmutaron rápidamente en desencanto y el ala progresista retoma el siempre tentador discurso antinorteamericano.
Obama se equivoca, es cierto, al redoblar la apuesta de extrema derecha estadounidense. Está sitiado, y hace lo que hacen muchos políticos progresistas cuando se sienten sitiados. Toman decisiones contrarias a sus principios intentando hacer ceder la presión. Eso es peligroso, lo puede llevar a no distinguirse de la derecha, a que la gente diga que son todos iguales. Pero de la misma manera que no condeno a Kirchner por haberse abrazado con Menem, por haber aprobado la fusión del grupo Clarín, por apoyar las candidaturas testimoniales o por servirse del poco transparente aparato pejotista bonaerense en lugar de intentar reformarlo, tampoco voy a condenar a un político con el que estoy de acuerdo con todo lo que decía antes de llegar a la presidencia, y muchas de las cosas que hizo desde entonces. No voy a dejar de apoyarlo, aunque no comparta muchas de sus decisiones.
Siempre cuestionó la administración de guerra de Bush y propuso cambiar las prioridades económicas y sociales de su gobierno. Todos sus proyectos como senador y la mayoría de sus decisiones desde 2009 se orientan en ese sentido (cliquear http://es.wikipedia.org/wiki/Obama , no voy a enumerarlas). Como presidente, llegó al poder en uno de los peores momentos de la historia de los EEUU. Haciendo agua en sus frentes militares, una deuda externa del 65% del PBI, recesión post crisis de las hipotecas sub prime. Un barco nada fácil de manejar.
En 1985, Raúl Baglini, diputado radical, postuló el famoso “Teorema” que lleva su nombre y que dice más o menos esto: “Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”.
Es un tema relacionado con el estigma de “lo posible”. Significa que al no tener ni remotamente la posibilidad de gobernar, se exige al gobierno cosas de toda índole con la gratuidad absoluta del que jamás va a tener que solucionar un problema real relacionado con lo que exige o reclama.
Se equivoca quien cree que en tan sólo tres años se puede recuperar lo desandado en décadas, girar el timón 180 grados y salir ileso. Y la corriente que crea la derecha estadounidense no es joda. Si el sentido común de la clase media argentina es reaccionario, imaginen la fuerza avasalladora del sentido común de la nación más rica y poderosa, que además es bastante ignorante. Si las mentiras de TN les indignan, les voy a dar un ejemplo para que sepan a lo que Fox News y el partido republicano se animaron a lo largo de estos años. Desde las elecciones del 2008, se instaló el rumor de que Obama no era realmente estadounidense. Que su certificado de nacimiento era falsificado, que su origen era árabe o africano. Estos rumores nunca cesaron, hasta que hace unas semanas Obama se vio obligado a atender públicamente la cuestión en una conferencia, desmintiéndolos y anunciando que la oficina de prensa presidencial ponía su certificado de nacimiento a disposición del público. Que humillación, poner al presidente en la lastimera posición de tener que probar su nacionalidad. Faltaba que le pidieran el título universitario. Es que se imaginan lo que le duele a la derecha que un negro (a remarcarlo, UN NEGRO, que si Perón hubiera sido gringo, habría nacido negro) ocupe el sillón presidencial. Que provenga de Hawai, un estado isleño, recientemente anexado, de cultura polinesa, que para los EEUU nunca fue más que un destino de vacaciones.
Los medios y el poder financiero crearon su propio candidato, Donald Trump, para hacerle frente con miras a las próximas elecciones. No encontraron personajes idóneos en el ambiente político, así que trajeron un empresario mediático del mundo de las finanzas que encarna el ideal de la cultura Wall Street. Un acérrimo neoliberal, un candidato de consumo de propuestas moralistas y venta fácil. Para enfrentar a un negro que efectivamente es un cambio con respecto a las doctrinas que hace décadas venían gobernando ininterrumpidamente, que surgió con amplio apoyo popular en el marco de una profunda crisis política económica y social. Quizás les suene conocido, y es que situaciones similares se están dando en muchos países del globo. Anunciaron el fin de la historia en 1989, y no van a ceder fácilmente el lugar conquistado en muchas consciencias con el discurso ideológico negador de ideologías.
Los presidentes dirigen y toman decisiones. Decisiones sumamente condicionadas. Que les valdrán siempre la crítica de quien no sufre esas responsabilidades geopolíticas y cree que tomar la decisión correcta es fácil. El asiento de la Casa Blanca, por paradójico que parezca, es uno de los lugares con menos libre albedrío del mundo. Yo hubiera preferido que capturen a Bin Laden con vida y lo juzguen en un tribunal. Me gustaría que dejen de planetarizar la doctrina de seguridad nacional y respeten la Carta de la ONU, que a su vez debe ser reformada para derogar los privilegios que se autoconcedieron quienes emergieran victoriosos en 1945. Pero eso no me lleva a ponerme en la vereda opuesta de Obama. Elijo no hacer el juego de la derecha y no transformarme en el Pino Solanas de la política internacional. Así como Kirchner no es la continuación del menemismo, Obama no es el Bush negro. No son todos iguales.
Esa es la nota. Espero les haya gustado y no duden en comentar!
Saludos, Joaco
Quiero mostrarles la otra cara de Obama. La otra faceta, la que nadie ve, la que no nos muestran. Lo escribio mi hermano. Habla del kirchnerismo y de Pino, puede que no esten de acuerdo en esa parte, pero sinceramente no me interesa defender al gobierno argentino, sino a Obama. Por favor no quiero desvirtuar la conversacion para otro lado, y tampoco se priven de poner puntos solamente por que hable de Kirchner o de Pino. Gracias, y si alguien viene a trollear, voy a eliminar su comentario.
Desde la muerte de Bin Laden, todos los comentarios que leo alusivos al tema van en el mismo sentido. Es muy fácil pegarle a Obama. Es el líder del país más antipático, recibió un Nobel de la Paz pero hace la guerra por todo el mundo. Las esperanzas generadas con su arribo transmutaron rápidamente en desencanto y el ala progresista retoma el siempre tentador discurso antinorteamericano.
Obama se equivoca, es cierto, al redoblar la apuesta de extrema derecha estadounidense. Está sitiado, y hace lo que hacen muchos políticos progresistas cuando se sienten sitiados. Toman decisiones contrarias a sus principios intentando hacer ceder la presión. Eso es peligroso, lo puede llevar a no distinguirse de la derecha, a que la gente diga que son todos iguales. Pero de la misma manera que no condeno a Kirchner por haberse abrazado con Menem, por haber aprobado la fusión del grupo Clarín, por apoyar las candidaturas testimoniales o por servirse del poco transparente aparato pejotista bonaerense en lugar de intentar reformarlo, tampoco voy a condenar a un político con el que estoy de acuerdo con todo lo que decía antes de llegar a la presidencia, y muchas de las cosas que hizo desde entonces. No voy a dejar de apoyarlo, aunque no comparta muchas de sus decisiones.
Siempre cuestionó la administración de guerra de Bush y propuso cambiar las prioridades económicas y sociales de su gobierno. Todos sus proyectos como senador y la mayoría de sus decisiones desde 2009 se orientan en ese sentido (cliquear http://es.wikipedia.org/wiki/Obama , no voy a enumerarlas). Como presidente, llegó al poder en uno de los peores momentos de la historia de los EEUU. Haciendo agua en sus frentes militares, una deuda externa del 65% del PBI, recesión post crisis de las hipotecas sub prime. Un barco nada fácil de manejar.
En 1985, Raúl Baglini, diputado radical, postuló el famoso “Teorema” que lleva su nombre y que dice más o menos esto: “Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”.
Es un tema relacionado con el estigma de “lo posible”. Significa que al no tener ni remotamente la posibilidad de gobernar, se exige al gobierno cosas de toda índole con la gratuidad absoluta del que jamás va a tener que solucionar un problema real relacionado con lo que exige o reclama.
Se equivoca quien cree que en tan sólo tres años se puede recuperar lo desandado en décadas, girar el timón 180 grados y salir ileso. Y la corriente que crea la derecha estadounidense no es joda. Si el sentido común de la clase media argentina es reaccionario, imaginen la fuerza avasalladora del sentido común de la nación más rica y poderosa, que además es bastante ignorante. Si las mentiras de TN les indignan, les voy a dar un ejemplo para que sepan a lo que Fox News y el partido republicano se animaron a lo largo de estos años. Desde las elecciones del 2008, se instaló el rumor de que Obama no era realmente estadounidense. Que su certificado de nacimiento era falsificado, que su origen era árabe o africano. Estos rumores nunca cesaron, hasta que hace unas semanas Obama se vio obligado a atender públicamente la cuestión en una conferencia, desmintiéndolos y anunciando que la oficina de prensa presidencial ponía su certificado de nacimiento a disposición del público. Que humillación, poner al presidente en la lastimera posición de tener que probar su nacionalidad. Faltaba que le pidieran el título universitario. Es que se imaginan lo que le duele a la derecha que un negro (a remarcarlo, UN NEGRO, que si Perón hubiera sido gringo, habría nacido negro) ocupe el sillón presidencial. Que provenga de Hawai, un estado isleño, recientemente anexado, de cultura polinesa, que para los EEUU nunca fue más que un destino de vacaciones.
Los medios y el poder financiero crearon su propio candidato, Donald Trump, para hacerle frente con miras a las próximas elecciones. No encontraron personajes idóneos en el ambiente político, así que trajeron un empresario mediático del mundo de las finanzas que encarna el ideal de la cultura Wall Street. Un acérrimo neoliberal, un candidato de consumo de propuestas moralistas y venta fácil. Para enfrentar a un negro que efectivamente es un cambio con respecto a las doctrinas que hace décadas venían gobernando ininterrumpidamente, que surgió con amplio apoyo popular en el marco de una profunda crisis política económica y social. Quizás les suene conocido, y es que situaciones similares se están dando en muchos países del globo. Anunciaron el fin de la historia en 1989, y no van a ceder fácilmente el lugar conquistado en muchas consciencias con el discurso ideológico negador de ideologías.
Los presidentes dirigen y toman decisiones. Decisiones sumamente condicionadas. Que les valdrán siempre la crítica de quien no sufre esas responsabilidades geopolíticas y cree que tomar la decisión correcta es fácil. El asiento de la Casa Blanca, por paradójico que parezca, es uno de los lugares con menos libre albedrío del mundo. Yo hubiera preferido que capturen a Bin Laden con vida y lo juzguen en un tribunal. Me gustaría que dejen de planetarizar la doctrina de seguridad nacional y respeten la Carta de la ONU, que a su vez debe ser reformada para derogar los privilegios que se autoconcedieron quienes emergieran victoriosos en 1945. Pero eso no me lleva a ponerme en la vereda opuesta de Obama. Elijo no hacer el juego de la derecha y no transformarme en el Pino Solanas de la política internacional. Así como Kirchner no es la continuación del menemismo, Obama no es el Bush negro. No son todos iguales.
Esa es la nota. Espero les haya gustado y no duden en comentar!
Saludos, Joaco