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Crisis de pareja, la crisis de los 3 años de los 7 años...

Salud Bienestar1/7/2012

Las crisis de pareja son habituales en todas las relaciones y pueden darse en cualquier etapa de la misma.

Toda crisis genera angustia, miedos y replanteos, lo importante es comprender que son parte necesaria de una pareja y como tal, deben ser superadas de a dos.

La crisis de los 7 años en la pareja

“Tengo que dar un giro a mi vida”. Seguro que te repites esta frase cada cierto tiempo. De esta manera decides emprender un negocio, estudiar un máster, apuntarte a idiomas o al gimnasio, cambiar de trabajo, de casa, de forma de vestir… Esta necesidad de hacer balance y modificar aquello que no funciona también puede afectar al ámbito de la pareja. Es lo que popularmente se conoce como “la crisis de los 7 años”, momentos de cambio que se convierten en una frontera importante para determinar la relación, ya sea para acabarla o para mejorarla.
La antropóloga Helen Fisher ha sugerido que las rupturas de pareja suelen producirse al cabo de 4 años de relación, porque es aproximadamente el tiempo necesario para concebir, gestar y criar a un bebé. O sea que, según Fisher, necesitas el amor para procrear y criar al niño con tu compañero, pero después ya eres libre para buscar otra pareja. Ironías aparte e independientemente de si la cifra exacta es 4, 5 o 7 años, lo que sí es cierto es que la mayoría de parejas, tras un tiempo de estabilidad, pasan por crisis periódicas. Seguro que en algún momento te han asaltado sentimientos de duda y zozobra que provocan que te replantees la relación. Cuando lo que antes te parecía estimulante ahora es motivo de aburrimiento o sus hábitos extravagantes empiezan a sacarte de quicio comienza a aflorar la frustración y la inquietud. Estos desajustes “chirrían” en tus oídos y necesitas tomar algunas decisiones.

Crisis marcadas en el calendario

No es casualidad que muchas crisis de pareja coincidan con etapas vitales que generalmente tienen lugar cada 5, 7 o 10 años. Algunos de estos momentos serían:

• La llegada del primer hijo: Supone un desafío a la estabilidad y un reto para la vida en pareja: hay que ajustar los tiempos a las necesidades del bebé, distribuir tareas hasta entonces desconocidas y asumir nuevos roles y responsabilidades.

• La crisis de la mediana edad: Provoca que algunas personas se lancen a una carrera vana por recuperar la juventud perdida con comportamientos más propios de la adolescencia que de los 40 o 50 años, buscando nuevos alicientes y, en ocasiones, nuevas parejas.

• El nido vacío: Con la marcha de los hijos la pareja está sola después de mucho tiempo. Esto puede provocar que afloren problemas ocultos bajo la alfombra durante los años en que los “pequeños” ocupaban todo el espacio.

• La jubilación: Muchas parejas no están preparadas para pasar las 24 horas del día juntos después de años de verse solo para comer y dormir.

Además de ir ligadas a algunos momentos vitales, las crisis periódicas en la pareja también son resultado de tan ansiada estabilidad emocional. Te preguntarás cómo es posible que te pases la vida esforzándote por alcanzarla y, una vez lograda, pueda convertirse en tu peor enemigo. Porque la estabilidad hace que uno se relaje al pensar que la relación ya está consolidada. Tal vez pienses que porque tienes pareja estable está todo logrado, pero no puedes olvidar que una relación está en constante evolución y, por eso, hay que alimentarla y cuidarla cada día. Por lo tanto, las crisis periódicas son valiosísimas, puesto que significan un punto de inflexión, un toque de atención para que estés atenta y no descuides a tu pareja y, en definitiva, una oportunidad para mejorar todos aquellos aspectos que no funcionan y reforzar así tu relación.

HAZTE LAS PREGUNTAS CLAVE

Antes de decidir, hay que darse un baño de realidad. Según la mediadora familiar Marta Morata, para saber qué hacer en una relación en crisis “hay que dejar de ver y observar si su forma de vida nos hace verdaderamente felices. Es decir, hay que ver la realidad en lugar de las fantasías”. Es entonces cuando debes plantearte preguntas como las que recomienda la terapeuta Sara Solano: “¿La relación significa lo mismo para los dos? ¿Qué me gusta y me disgusta de mi pareja? ¿Qué me gustaría tener, vivir o sentir en esta relación? ¿Cómo me sentiría estando sola? ¿Qué debería yo cambiar para mejorar la situación?”. A veces se trata simplemente de cuestionarse si los beneficios que consigues estando juntos son mayores que los perjuicios.

CHEQUEO MATRIMONIAL O DE NOVIAZGO

El chequeo requiere de un poco de reflexión y análisis personal, luego de un intercambio honesto, tranquilo y positivo. Cada uno de los integrantes de la pareja debe responder individualmente a cada una de las cinco preguntas que aparecen a continuación y prepararse para el intercambio posterior con su pareja:

1. Las tres experiencias de mi vida contigo que me han hecho más feliz son: 2. Analizando esas tres experiencias, lo que encuentro de común en ellas, y a lo que atribuyo tanta felicidad es a: 3. Las tres cosas que más me agradan de ti son: 4. Si para mejorar la relación entre tú y yo tuviéramos que cambiar algo, ¿qué creo que debemos cambiar? y ¿por qué? 5. Analizando la forma en que tú y yo acostumbramos dialogar, ¿qué creo que nos convendría hacer para mejorar nuestro diálogo?

Una vez que cada uno haya contestado por escrito las cinco preguntas, hay que intercambiar los papeles. Cada uno debe leer el escrito del otro. Cuando hayan terminado de leer y meditar las respuestas, la pareja debe hablar sobre lo que han descubierto de su relación:

- ¿Se han dado cuenta de lo que están haciendo o dejando de hacer? - ¿Hubo coincidencias o lo que predomina son las diferencias? - ¿Hubo sorpresas? ¿Qué aprendieron de ellas? - ¿Han encontrado vías de acercamiento entre los dos?

"Es bueno... Aprender a enfocar la crisis como un alto en el camino que prepara para vivir mejor."
Es importante que este intercambio no se convierta en reclamo, sino en un interés por conocerse mejor, entenderse y aceptarse. Sin embargo, si se dieron cuenta de que el intercambio se convirtió en una sesión de quejas y reclamos, el chequeo ha cumplido su cometido, pues está revelando que la pareja tiene aspectos débiles. El enojo y el desacuerdo no quieren decir que el matrimonio esté en crisis, pero sí demuestran que hay cosas para mejorar.

CÓMO ABORDAR LOS PROBLEMAS

Algunas consideraciones que es bueno tener en cuenta a la hora de afrontar los problemas son:

- Abordar sólo un problema por vez. Muchas veces a la hora de afrontar un problema, la pareja comienza a divagar, pasa de un problema a otro sin terminar de solucionar el primero.

- Los problemas deben tratarse en privado y en un lugar tranquilo y neutro.

- Repetir el contenido del mensaje recibido. A la hora de resolver un inconveniente es importante hacer un resumen de lo que la otra parte ha dicho, para comprobar que se le ha entendido bien.

CÓMO MANEJAR LOS CONFLICTOS

Hay cinco reglas básicas diseñadas para proteger a la pareja de los conflictos.
Regla 1. Cuando el conflicto comienza a escalar en intensidad se recomienda hacer una pausa e intentarlo nuevamente, o acordar hablar del tema más tarde, especificando el momento para hacerlo.

Regla 2. Si existen problemas de comunicación se puede utilizar la siguiente técnica:

Quien habla tiene el "turno". Para materializar el "turno" se usa un lápiz, un reloj, etc. Quien no tiene el "turno" es el que escucha.
Quien habla debe tener el "turno" en la mano y debe expresar de sus propios sentimientos y pensamientos. No pensar y hablar por el otro. Hay que ser breve y preciso y luego ceder el "turno" al otro.
Quien escucha debe repetir brevemente lo que entendió, para saber si esto es correcto. Debe centrarse en el mensaje, y no distraerse pensando en cómo refutar. No está permitido emitir opinión ni hacer gestos mientras se escucha.
"Cuando el conflicto comienza a escalar en intensidad se recomienda hacer una pausa e intentarlo nuevamente, o acordar hablar del tema más tarde."

Regla 3. Cuando se utiliza la técnica descripta es esencial entender que se está discutiendo para luego resolver el problema. Hay que aprender a discutir para resolver efectivamente los problemas.

Regla 4. Cuando se desea abordar un conflicto, cualquier miembro de la pareja puede decir que no desea hablar en ese momento, pero debe prometer que lo hará más tarde. No sirve de nada hablar si uno de los miembros de la pareja no está dispuesto o no está listo para hacerlo.

Regla 5. Háganse un tiempo para reunirse una vez por semana. Encuentren un momento para divertirse juntos. Acuerden no sacar temas para discutir y eviten las peleas.
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