De acuerdo con la Dra. Valeria Randall, directora del estudio, el bimatoprost estimularía la actividad de ciertos genes en la papila dérmica, una estructura donde se generan las células encargadas de producir el cabello.
La droga, conocida como bimatoprost fue diseñada originalmente para reducir la presión arterial dentro de los ojos, ayudando así a combatir el glaucoma.
Se encontró que tenía un particular efecto secundario: hacer crecer las pestañas.
Debido a este efecto, los científicos llevaron a cabo algunos experimentos, uno in vitro y otro en ratones, para saber si el bimatoprost sería útil también para propiciar el crecimiento de cabello.
Para la investigación, los especialistas aplicaron la droga en diferentes concentraciones sobre un cultivo de células capilares y sobre un cultivo de folículos pilosos humanos, y observaron que estimulaba la síntesis de fibras de cabello.
En el experimento en ratones, por su parte, los investigadores aplicaron el medicamento sobre la piel de animales maduros que carecían de pelo, y del mismo modo que en la prueba anterior, los científicos notaron que el pelo volvía a crecer bajo el efecto del bimatoprost.
De acuerdo con la Dra. Valeria Randall, directora del estudio, el bimatoprost estimularía la actividad de ciertos genes en la papila dérmica, una estructura donde se generan las células encargadas de producir el cabello.
Sin embargo, aunque falta dar este paso de la aprobación de la FDA, el diario The New York Times ha publicado una nota en la que se afirma que ya varios dermatólogos empezaron a utilizar el bimatoprost para estimular el cabello débil.