Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener otro…
Entonces nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro(a) esposo(a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.
La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿cuando?
Esta frase nos ayuda reflexionar que si la vida es una carrera de obstaculos, y la felicidad es un camino, entonces hay que experienciar estos obstaculos como retos, en donde la felicidad recide en experienciar cada reto, intensamente, y sacarle todo el aprendizaje que este nos brinda, por amoroso o doloroso que sea.
Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino. Debemos atesorar cada momento, mucho mas cuando lo compartimos con alguien especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.
No espere hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta bajar diez kilos , hasta tener hijos, hasta que los hijos vayan a la escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no hay mejor momento que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino.
Un ejemplo: Cual es la diferencia entre una persona que sabe nadar y una que no sabe nadar ?. La que sabe nadar tiene la certeza de que no se va ahogar. Mientras que la que no sabe nadar, tiene incertidumbre.. Y el panico que va unido a esta incertidumbre, detona la desesperacion que ocasionara que la persona se ahoge.
Internamente es la misma situación. Cuando tengo la certeza de que pase lo que pase, mi paz interior es inmutable ...
A la hora de que me caigo en un mar de emociones negativas, esa paz interior me llevara fluir, que seria simbolicamente “flotar”, eso es ver la felicidad como camino ... De lo contrario si yo no tengo fe, me siento vulnerable, a la hora que caigo en ese mar de emociones, empiezo a resistirme , y ese manoteo es lo que ocasionara el sufrimiento que representa el “ahogarme” desconectandome de la felicidad.
Vive el ahora, ¡sé FELIZ!
“¿Por qué soy feliz? y la filosofía oriental dice:
Porque cuando camino, camino.
Porque cuando como, como.
Porque cuando descanso, descanso.
Porque cuando río, río.
Porque cuando hablo, hablo.
Porque cuando beso, beso.
Porque cuando leo, leo.
Porque cuando medito, medito.
Porque cuando escribo, escribo.
Porque estoy ahora aquí, no luego.
Normalmente nuestros sueños y la búsqueda de la felicidad se proyectan en nuestros pensamientos a futuro. Pasamos la vida buscando lo que creemos nos colmará de felicidad y mientras por el camino pasamos por la vida pisando de puntillas. Empleamos mucho tiempo en cuestiones que no nos alimentan el alma, sino nuestro ego u otras actitudes negativas y perjudiciales. Nos afanamos en imitar o ser mejor que el vecino, no prestando atención a nuestra verdadera esencia.
Pero gozar de felicidad es más sencillo que todo eso. Es disfrutar de cada momento, de cada segundo. La felicidad es entusiasmarse con cosas pequeñas, valorar y amar lo que se tiene y dejar de ansiar aquello que no tenemos. Debemos de aprender a discernir entre lo verdaderamente importante en la vida y aquello que no tiene ningún valor para nuestro Ser. Si, puede que al principio nos cueste salir de ese letargo, pero la verdad es que en nuestro interior tenemos todo aquello que nos permite alcanzar la verdadera felicidad, tan solo hay que percatarse de ello y VIVIR, experimentar placenteras experiencias en todo lo que hacemos y sacar de ello todo lo mejor.