InicioEcologiaNo tires la basura, podés llegar a necesitarla!
Cuando pensamos que ya nada podría sorprendernos en materia ecológica y medioambiental, así como en el aprovechamiento de recursos renovables y sustentables, nos topamos con esta noticia:

Oslo, una ciudad que importa mucha basura
(no tiene suficiente)

Oslo, la capital de Noruega está importando basura de lugares como Gran Bretaña, Irlanda, Suecia y no descarta hacerlo de lugares más lejanos como el sur de Italia o los E.E.U.U.
¿El motivo? los incineradores de basura calientan la mitad de la ciudad y la mayoría de las escuelas.
Oslo quema, después del reciclado, basura doméstica e industrial para producir energía. Pero tiene un problema se ha quedado sin basura que quemar.


No tires la basura, podés llegar a necesitarla!
Planta de cogeneración que utiliza basura

En esta ciudad de 1,4 millones de habitantes, y otras del norte de Europa, se ha utilizado durante décadas la basura para producir calor y electricidad. Las necesidades de energía han crecido con los años, pero no la producción de basura que ahora tienen que importar.
Como ejemplo de este tráfico de basura, las plantas de cogeneración de Oslo procesan unas 1.000 toneladas al mes que llegan desde la ciudad de Leeds. El motivo de mover tanto la basura es un impuesto de los vertederos ingleses que hace que sea más barato enviarla a Oslo que tirarla cerca de la ciudad.

basura
Basura en una planta de cogeneración noruega

Merece la pena mencionar que los habitantes de Oslo tienen bolsas para el reciclado gratis en las que separan la basura orgánica, plásticos y vidrio.
La capacidad de las incineradoras de las plantas del norte de Europa es de unos 700 millones de toneladas al año, pero únicamente producen unos 150 millones de basura.
Países como Suecia, Austria y Alemania siguen construyendo nuevas plantas que hay que alimentar.
La ciudad de Estocolmo, en la vecina Suecia, importa basura, por barco o camión, de algunos municipios noruegos y se está creando un floreciente mercado en torno a la basura en la región.
Noruega es el décimo exportador mundial de petróleo y gas, tiene también mucho carbón y más de 1.100 plantas hidroeléctricas. Sin embargo han preferido potenciar la quema de basura para reducir el uso de combustibles fósiles.



Ciudad de Oslo

En Oslo también se están poniendo en marcha iniciativas como producir biogas de la basura orgánica para hacer funcionar los autobuses urbanos, otra forma más de aprovechar la basura.
Se podría decir que los noruegos son víctimas de su propio éxito: son tan eficientes en su gestión de residuos que están sufriendo una escasez de basura.
Esta es una situación relativamente nueva en Noruega. Se desarrolló sólo en los últimos 3 o cuatro años, a raíz de la proliferación en los países escandinavos de plantas que convierten la basura en electricidad y calefacción.
"Ahora hay demasiadas plantas comparado con la cantidad de desechos que se producen", según dijo Jannicke Gerner Bjerkas, gestora de comunicaciones de la agencia Waste-to-Energy de la ciudad de Oslo.
Pero en la vecina Suecia, pionera en esta política medioambiental, hace más tiempo que lidian con este problema. De hecho, Suecia importa basura de sus países vecinos, incluida la propia Noruega.
Esta escasez es el resultado de décadas de campañas gubernamentales para promover entre los ciudadanos una gestión responsable de los desechos, que incluye la reducción, reutilización y reciclaje de la basura.
Ahora, la sobrecapacidad de las plantas incineradoras ha llevado a la ciudad de Oslo a buscar desechos ajenos.
El departamento de marketing de la agencia Waste-to-energy se afana por encontrar basura en el exterior, a través de licitaciones oficiales a las que se postulan las compañias que quieren deshacerse de la basura al menor costo posible.
Por ahora sólo importan basura de Inglaterra, pero están buscando otros mercados y, según Gerner, es probable que otras plantas noruegas pronto lo hagan también.
El negocio de la basura
Son las empresas que poseen la basura las que pagan por deshacerse de ella, tanto si el método es tirarla en un vertedero local como llevarla a quemar a Noruega.
En Reino Unido, curiosamente, una tasa impuesta a los ayuntamientos por el uso de vertederos -orientada a promocionar el reciclaje-, hace que pueda acabar resultando más barato enviar los desechos a Oslo.
"La basura pasa a considerarse un recurso. Es un recurso para generar energía". De manera que la capital noruega "gana dinero" al tratar esa basura extranjera. Eso, a pesar de que los costos del procesamiento han caído mucho en los últimos años. "Funciona esencialmente como una puja. Nosotros hacemos una oferta y ellos escogen la compañía que más les convenga", explicó Gerner Bjerkas.
Algunas de estas plantas son de propiedad privada, otras dependen directamente de agencias estatales.
"Y como hay demasiadas plantas procesadoras, los precios en el mercado han caído", dijo.
La ganancia para los escandinavos es doble: no sólo cobran por procesar los desechos sino que además generan electricidad con ellos.
"La basura pasa a considerarse un recurso. Es un recurso para generar energía", explicó Gerner Bjerkas.
Una vez clasificada, la basura se quema, alcanzando una temperatura de hasta 1000º C. Así se calienta el agua que eventualmente alimenta los radiadores de las ciudades.
Basura "de calidad"
Pero no todas las basuras son iguales: algunas son más "limpias" o de mayor calidad que otras.
Para los noruegos no se trata tanto de generar beneficios a partir de cualquier tipo de basura sino de proteger el Medio Ambiente. "Estamos hablando de un negocio, sí, pero desde una perspectiva ecológica", puntualizó Gerner Bjerkas. Y desde ese punto de vista, cuanto más trabajo de clasificación se hace antes de la quema, mejor.
"Preferimos aceptar basura que ha sido preclasificada antes de llegar a nosotros, por ejemplo en metales, plásticos, basura orgánica, papel, cartón y materiales peligrosos, y de la que se han retirado los materiales reciclables antes del transporte. Eso es mucho mejor para el Medio Ambiente", explicó Gerner.
Los ayuntamientos británicos deben pagar un alto impuesto por el uso de vertederos, una política orientada a promover el reciclaje. Esta estrategia de los países escandinavos marca enormes diferencias con la práctica tradicional de arrojar o enterrar la basura en vertederos, algo que genera mucho gas metano.
Además del precio y la "calidad", a la hora de aceptar basura de importación, un factor importante es el kilometraje hasta Oslo. "Cuanto menor es la distancia menor es el impacto ambiental", dijo Gerner.
Por eso hasta ahora Noruega se ha centrado en buscar basura en el mercado europeo.
Los precios varían enormemente dependiendo del tipo de basura y del tipo de contrato con las plantas procesadoras. Igual que en otros mercados, en general cuanto más largos son los contratos y mayor la cantidad de basura, menores son los precios.
La basura que Oslo importa actualmente de Inglaterra, por ejemplo, sólo se entrega en los meses del invierno, de octubre a abril, en los que se necesita más combustible para generar calefacción. "En total, este año nos llegaron desde Inglaterra 50.000 toneladas de basura". "Si se ajusta la fecha de entrega a los meses del invierno, entonces podemos aceptar un precio más bajo", explicó Gerner.
Poco a poco las plantas incineradoras de la región escandinava están poniendo los ojos en Europa.
Hasta ahora esencialmente ha sido en busca de basura "de calidad".
Y en un futuro no muy lejano, lo harán también para exportar su tecnología y experiencia en la gestión de residuos.


La de Brobekk fue la primera planta incineradora de Noruega, dentro del programa de Waste to Energy.


El único problema que resalta es que la calidad del aire se daña con la quema de basura y que algunos deshechos tóxicos terminan en el denominado "Tercer Mundo". Sin embargo, este éxito en la cultura de reciclaje entre los ciudadanos de esos países es un total ejemplo a seguir para otras naciones y futuras generaciones.
Los subproductos de la incineración comprenden desde cenizas, hasta gases de combustión (gasolina y/o petróleo, diesel, carbón y combustibles).
Las plantas que convierten basura en energía en Noruega han tratado de llevar a cabo este negocio sin dañar al medio ambiente o hacerlo lo menos posible.


Suecia: Otro caso

El caso de Suecia es paradigmático, una nación líder en políticas medioambientales. Para poder cubrir las necesidades de calefacción que exigen sus ciudadanos, tendrán que importar alrededor de 800 mil toneladas de basura, según los cálculos de Catarina Ostlund, asesora de la Agencia de Protección Medioambiental sueca.
Un 20 por ciento del suministro de calor en ese país es producido por la incineración de basura; el impacto se ve reflejado en 810 mil hogares. Con la energía restante, se proporciona electricidad a 250 mil viviendas, según datos de la revista Wired.
El nivel que ha alcanzado la cultura sustentable en Suecia es escalofriante: desde la década de los 40 comenzaron a incinerar basura, lo que ha provocado que únicamente envíen el 4 por ciento de sus residuos a los vertederos. Por persona, se incineran 235 Kg. de residuos municipales al año, según un informe de Eurostat.

renovables
Nosotros no sabemos que hacer con ella, ni donde meterla, pero sin duda que no solo estamos desperdiciando energía muy económica, sino que estamos contaminando muchísimo más la tierra, el aire y el agua.

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