1. Welwitschia Mirabilis

Es una planta desértica que crece de un tronco grueso escindiendo dos únicas hojas de crecimiento continuo. Tras la germinación, los cotiledones crecen 25-35 mm y se van transformando en estas dos hojas. Después de que éstas aparezcan, los capullos de los cotiledones emergen y dentro de ellos degeneran los extremos de crecimiento causando la elongación de los capullos. Es la única especie que no presenta traqueidas en la estructura interna del eje caulinar. La especie se reproduce por semillas, que deben mantenerse húmedas las dos primeras semanas y expuestas a la luz y al calor. Es relativamente frecuente encontrar en ellas esporas de Aspergillus niger, que causa una leve putrefacción después de la germinación, por lo que se intenta evitar en jardines botánicos.
La especie es dioica y es difícil determinar la edad de las plantas, aunque se cree que pueden llegar a vivir más de 1000 años, incluso 2000.
Se cree que la planta absorbe el agua a través de estructuras peculiares en sus hojas que le sirven para aprovechar el rocío nocturno del desierto. El Dr. Friedrich Welwitsch la descubrió en 1860, considerándose una de las plantas más raras que existen y bastante apreciada por coleccionistas. Está en peligro.
2. Rafflesia Arnoldi

La Rafflesia arnoldii es una euforbiacea parásita del género Rafflesia, que se encuentra en los bosques húmedos de Indonesia (sobre todo en Sumatra y Borneo) y en las selvas del sudeste asiático, que desarrolla la segunda flor más grande del mundo (Amorphophallus titanum posee la flor más grande). Fue descubierta en Sumatra en 1818 por Thomas Stamford Raffles y Joseph Arnold.
Las inflorescencias pueden alcanzar hasta casi un metro de diámetro y pueden llegar a pesar hasta 11 kilogramos, llegando a ser así la flor más grande del mundo. Se trata de flores carnosas de color rojizo o anaranjado y de cinco lóbulos que permanecen abiertas entre cinco y siete días. Como ocurre con otras plantas con floraciones de gran tamaño, éstas sólo se dan cada varios años.
Las flores, que desprenden un fuerte olor fétido (similar al de la carne podrida), son capaces de emitir calor. Se cree que ambos mecanismos les sirven para mimetizar el calor y el olor de un animal muerto y atraer la atención de las moscas carroñeras, que son los insectos que la polinizan.
La planta carece de hojas, brotes y raíces (sólo es visible su flor) y por tanto no realiza la fotosíntesis. Es una planta que parasita a los árboles, creciendo sobre sus raíces, de donde obtiene los nutrientes necesarios.
Sus órganos vegetativos se reducen a una red de fibras celulares que se encuentran mayoritariamente entre los tejidos de la planta hospedadora o formando un órgano retorcido y subterráneo llamado rhizomatoide.
3. Dionaea muscipula

La dionea atrapamoscas (Dionaea muscipula) es una planta que, por lo general, requiere un substrato libre de sales minerales y por lo tanto necesita agua de lluvia o destilada, pues si no es así las sales la matan. No precisa fertilizantes (ya que la matan) y la exposición (sol o sombra) varía dependiendo de la variedad de planta. Pertenece al género Dionaea
En cuanto a su ambientación, la Dionaea muscipula es originaria de la llanura costera de los estados norteamericanos de Carolina del Norte y Carolina del Sur, en el sudeste de los Estados Unidos, por lo tanto, esta especie de planta carnívora
requiere de un clima relativamente suave, con inviernos no demasiados fríos.
4.Baobab

Es endémico en las áreas semiáridas al sur del Sahara, en África, donde se encuentra con mayor abundancia, pero debido a que puede habitar entre el nivel del mar y los 1.250 metros de altura, en clima cálido, se han reportado especímenes en el centro y en el este del continente.
En el Parque Nacional Kruger son más frecuentes en las regiones rocosas, como las montañas Lebombo o entre Punda Maria y Pafuri.
Las flores del baobab son hermafroditas, actinomorfas, blancas y en forma de mano (de ahí su nombre digitata, "con dedos". Producen un fruto que parece un melón pequeño. Los árboles llegan a crecer hasta 25 m de altura, pero el perímetro de su tronco puede superar los 40 m. Es leñoso y su madera es blanda. Se calcula que algunos tienen una edad de aproximadamente 4.000 años.
10. Selaginella lepidophylla

La Selaginella lepidophylla es una planta que pertenece a la familia de las Selaginellaceae original del desierto de Chihuahua, característica de zonas desiertas y secas. No tiene flores y se reproduce por esporas. Necesita suelo bien drenado, poca agua; sol al máximo. La altura es de 5 cm. Es nativa de América del Norte (desierto de Chihuahua).
"Vida sin agua"
Es una planta que "resucita", es decir, que tras un periodo de desecación (desde unos días a varios años) puede continuar su ciclo vital si se vuelve a hidratar la planta. Este tipo de plantas se llaman poiquilohídricas, al igual que un lagarto puede estar a 15 °C y se le llama poiquilotermo, pues no regula su temperatura, estas plantas no regulan su cantidad de agua interna. Ante falta de agua, se produce un estado de vida latente que consiste en que para evitar daños en los tejidos y en las células durante la desecación sintetiza mucha trehalosa, un azúcar cristalizado que actúa como un soluto compatible. Cuando se evapora el agua de su interior (puede llegar incluso a perder el 95% de su agua sin sufrir daños) las sales disueltas en esa agua se concentran (pues las sales no se evaporan). Para que las células no mueran por un exceso de salinidad, la trehalosa actúa reteniendo agua, por así decirlo, ya que si hay trehalosa en sus células, las sales no causan daño. También utilizan sustancias llamadas betahínas, que tienen la misma función que la trehalosa.
Al volver a disponer de agua los cristales de azúcar se disuelven y el metabolismo de la planta, hasta entonces paralizado, vuelve a reactivarse de su estado de letargo, y las hojas que parecían estar muertas vuelven a ponerse verdes y se abren
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