Se llama pena de muerte a la ejecución de un condenado por el Estado como castigo por haber cometido un delito, es decir un acto prohibido por la ley.
El método adoptado para la pena capital fue el fusilamiento, que se usaba por primera vez en América. El primer ajusticiado fue Santiago de Liniers el 2 de agosto de 1810 en Cabeza de Tigre, Córdoba, acusado de lo que hoy podría llamarse sedición.
Las primeras sentencias fueron:
* 1894 a José Meardi, por haber degollado a su esposa y a varios de sus hijos en uno de los pocos casos de filicidio reiterado que se registraban hasta entonces
* 6 de abril de 1900, a Cayetano Grossi, por el delito de infanticidio
* 2 de junio de 1916, a Juan Bautista Lauro y Francisco Salvatto, quienes habían asesinado a Frank Carlos Livingston, por encargo de su propia mujer.
En 1922 se produce la abolición de la pena de muerte en la Argentina desapareciendo de los códigos penales argentinos
El primer presidente de facto del siglo XX, el general José Félix Uriburu, se sintió con derecho a matar sin dar demasiadas explicaciones, de matar a sangre fría sin sentir que se estaba asesinando:
6 de septiembre de 1930. Un bando militar dictado por el gobierno de facto del general Uriburu puso en vigencia la pena de muerte.
9 de septiembre de 1930. Rosario. “Viva la anarquía”, gritó el canillita catalán Joaquín Penina. Y cayó fusilado en la oscuridad de la noche. No hubo juicio previo. Fue la primera víctima del primer golpe de Estado dado por un militar argentino en el siglo XX.
Ése fue el comienzo de una larga etapa de la historia argentina en la que la muerte tuvo un sitial de honor entre los gobernantes, entre los gobernados.
El tema de la pena de muerte es objeto de un debate muy complejo que abarca el derecho, la justicia, la religión y la política, y por sobre todo ello, la ética.
Quienes la apoyan, sostienen que con ella se previene el delito y la reincidencia, y la
Joven linchado el dia de ayer
Quienes se oponen a ella, aseguran que no previene los delitos, que viola los derechos humanos, que es irreversible y que puede llevar a ejecutar a inocentes por errores judiciales.