La llamada “revolución bolivariana”, es un movimiento político-ideológico iniciado y liderado por Hugo Chávez en 1998 y continuado en la actualidad por Nicolás Maduro; movimiento éste que si bien propugna ideales socialistas, “promueve” la democracia participativa y protagónica, emprende una constante lucha anti-imperialista (anti-estadounidense para ser precisos), en su actuar dista mucho de ser humanista o al menos socialista.
El gobierno “revolucionario” durante 16 años ha acusado a sus adversarios de fascistas, una vieja costumbre en todos los regímenes de izquierda en la historia del mundo. Esto debido a los que estudiosos de la política tienden a asociar el fascismo con la extrema derecha. Sin embargo el gobierno venezolano, es considerado por muchos difícil de definir, pues aunque se autodenominan socialistas, sus rasgos tienden más a alinearse con las características del fascismo.
1. Un líder todopoderoso
Chávez en 1998 era considerado por unos como el autor de los Golpes de Estado de 1992, pero por sus seguidores (una minoría afecta a los ideales del exguerrillero venezolano Douglas Bravo ) era considerado un líder emblemático por ser quien llevara a cabo las aspiraciones de la ultraizquierda venezolana (la toma del poder por medio de la violencia). Estando en el poder emprendió programas sociales que concentraron el apoyo de las bases proletarias y por medio de la acumulación del Estado bajo sus ideales revolucionarios creó un aparato comunicacional que bombardeaba a la sociedad venezolana con la idea fundamental de que Chávez era el mesías de la revolución.
Su imagen poco a poco fue convertida en una divinidad, al punto de que se transfiguran costumbres religiosas tradicionales en ritos en honor a Chávez.
2. Un Estado totalitario
Diosdado Cabello participó activamente en los Golpes de Estado de 1992 actuando en Caracas junto con Chávez, actualmente preside el Poder Legislativo; Nicolás Maduro fue chofer del Metro de Caracas y militante del partido Movimiento V República (MVR) en 1998 durante la campaña electoral de Chávez, actualmente preside el Poder Ejecutivo; Gladys Gutiérrez fue militante del partido MVR en 1998, actualmente preside el Poder Judicial; Tareck William Saab desde los 14 años fue militante del Partido de la Revolución Venezolana (PRV-Ruptura), actualmente es presidente del Poder Ciudadano (Consejo Moral Republicano); Tibisay Lucena quien actualmente preside el Poder Electoral, no tiene antecedentes de relación directa con Chávez, sin embargo Eduardo Semtei, ex rector del CNE, en una ocasión comentó: “Conocí a Lucena por el año 2000. Tenía un currículum bien constituido, era académicamente sólida y técnicamente neutra, pero con los cambios políticos del país, que obligaron a definir posturas a mucha gente, ella se ha visto públicamente muy asociada al pensamiento del Gobierno, lo que pone en duda su autonomía”.
El dominio del chavismo no se limita a las altas esferas del Poder Público Nacional, cualquier organismo público subordinado a estas instancias se encuentra fuertemente custodiado por el partido de gobierno. En Venezuela ocurre un caso emblemático del fascismo, y es que el Estado y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, partido oficial del chavismo) se entremezclan de tal manera que ya no es un Estado Constitucional quien gobierna a la sociedad, sino un partido político.
3. Nacionalismo poderoso y permanente.
El chavismo evoca frecuentemente ideales bolivarianos, incluso mezcla su propia ideología con los ideales del libertador Simón Bolívar, tratando de convencer a las masas de que él era un socialista y de que el proceder del gobierno revolucionario obedece a los ideales de libertad e independencia de Bolívar; es de acotar que Bolívar no era comunista ni socialista, Karl Marx fundador de estas doctrinas tenía apenas 12 años (1818) cuando Bolívar falleció (1830), incluso Marx aborrecía profundamente a Bolívar por ser un burgués liberalista.
En los gobiernos fascistas, se emplea un nacionalismo exacerbado, se emplean en todos lados símbolos patrios para dar una imagen a las masas de que el gobierno lucha por enaltercer al país.
4. Disgusto por el reconocimiento de los Derechos Humanos.
Para el régimen chavista el respeto de los DDHH es una piedra en el zapato, dada la naturaleza de las ideologías de Chávez que promueven el conflicto, la violencia y el sectarismo político. El gobierno y las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), son como perros y gatos pues son las ONG’s quienes señalan los constantes excesos del gobierno en contra de quienes no comparten los ideales revolucionarios. Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Nacional (Poder Legislativo), a través de su programa “Con el mazo dando” transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), profiere ataques y amenazas a las distintas ONG’s del país que velan por los DDHH, razón por la cual recientemente las Naciones Unidas, tras recibir denuncias sobre estos abusos, exhortó a Cabello de cesar en sus ataques.
5. La necesidad de un enemigo
El pueblo es conducido a un frenesí patriótico sobre la necesidad de eliminar un peligro percibido como común en forma de enemigo, ya sean las minorías raciales, étnicas, religiosas, liberales, terroristas etc.
El gobierno de Chávez, ahora continuado por Maduro si tiene algo destacable es su capacidad para crear conspiraciones, enemigos, ataques y atentados ficticios, que gracias al aparato de adoctrinamiento que representan los medios de comunicación estatales, sus adeptos han creído ciegamente. Es algo tan cotidiano escuchar al mandatario en cadena nacional denunciando supuestos atentados en su contra o contra objetivos, que tácticamente son ilógicos, y esto lo hace sin presentar pruebas contundentes y más extraño aún sin denunciarlo ante las autoridades; simplemente consiste en anunciar públicamente hechos que después quedarán en silencio.
Recientemente el régimen en su conjunto incrimina y sataniza a la oposición a raíz de un hecho dantesco realizado por un supuesto militante del partido Voluntad Popular. Lo que resulta curioso de este hecho, es que se desarrolla en vísperas de elecciones legislativas, en un contexto donde el chavismo tiene un índice abismal de popularidad, y que el autor de estos hechos voluntariamente y sin ningún problema “revele” supuestos planes de la oposición para realizar sicariato y paramilitarismo.
Hay que recordar cuantos actos de homicidio y demás crímenes de lesa humanidad han sido cometidos por funcionarios subordinados al Presidente (según lo establece la Constitución), durante la “revolución”.
6. Supremacía militar
Un elemento de fuerza para el chavismo es la milicia. De las Fuerzas Armadas emergió el caudillo pionero del “socialismo del siglo XXI”, que sirvió de puerta para que los militares desplazaran su deber como defensor de la nación, para convertirse en gerentes de empresas y propietarios de tierras. El elemento militar es clave para mantener el chavismo en el poder, ya que éste representa el arma del régimen al momento de una contingencia y refuerza su aparato represor.
El fascismo concibe la sociedad como una organización militar, y el chavismo propugna la idea de la unidad cívico-militar. No hay lugar para las discrepancias, cualquier desobediencia debe castigarse o solucionarse por la violencia.
El gobierno fascista organiza grupos paramilitares uniformados, que desde un principio aplican la violencia terrorista a la actividad política.
La sociedad es adoctrinada bajo costumbres castrenses, el saludo, las frases, uniformes y organización en general del tipo miliciana.
7. Control de los medios de comunicación.
Algunas veces los medios son controlados directamente por el gobierno, en otros casos los medios son controlados indirectamente por las regulaciones gubernamentales, o por persuasión a los periodistas y censura a los ejecutivos, especialmente en tiempos de guerra.
Sobre Venezuela, la evidencia habla por sí sola:
8. Obsesión con la Seguridad Nacional.
El miedo es usado como una arma motivacional por el gobierno para controlar las masas.
9. Obsesión con el crimen y el castigo.
Bajo los regímenes fascistas se le dan poderes casi ilimitados a las fuerzas represivas legales. La gente a menudo es obligada a hacerse la vista gorda sobre los abusos policiales e inclusive a abandonar libertades civiles en el nombre del patriotismo. Existe a menudo una fuerza policial nacional con poderes ilimitados en naciones fascistas.
10. Nepotismo y corrupción.
Los regímenes fascistas casi siempre gobiernan con grupos de amigos y asociados que se posicionan unos y otros en los cargos gubernamentales y usan el poder gubernamental y la autoridad para proteger a sus amigos de la responsabilidad de rendir cuentas. No es infrecuente que en los regímenes fascistas los líderes gubernamentales se apropien e inclusive roben descaradamente los recursos y tesoros nacionales.
11. elecciones fraudulentas.
Algunas veces las elecciones en los gobiernos fascistas son un auténtico fraude. Otras veces las elecciones son manipuladas por campañas difamatorias en contra de los candidatos opositores e inclusive el asesinato de los mismos. También usan las legislaciones para el control del número de votos, el control político distrital y la manipulación de los medios de comunicación. Las naciones fascistas también usan típicamente a sus tribunales de justicia para manipular y controlar elecciones.
12. Racismo.
El antisemitismo constituyó el eje central de la ideología nazi. Desde el hostigamiento se pasó a la discriminación jurídica (Leyes de Nuremberg, 1935), para llegar durante la segunda guerra mundial a la “solución final” del problema judío. Un eufemismo para referirse al exterminio de seis millones de judíos de la Europa central y oriental. El pueblo gitano sufrió también una brutal persecución por parte del nazismo alemán.
Un caso emblemático ocurre actualmente con los colombianos. Desde que Chávez llegó al poder se ha creado una campaña anticolombiana dentro de las filas del chavismo y se ha traspasado ese ideal a la ciudadanía que le sigue. Durante estos días Venezuela y Colombia han vivido tensiones que nunca antes se habían ocurrido. En un acto de pura xenofobia y violatorio de los DDHH, Nicolás Maduro apoyado por los diputados del PSUV han cerrado la frontera colombo-venezolana y han emprendido una movilización militar que hace recordar a los actos antisemitas de Hitler, marcando a los intrusos y deportándolos fuera del territorio nacional. Es un hecho que ha provocado malestar con el país vecino y que ha causado revuelo en el mundo, pues como mencioné hace recordar mucho al Holocausto.