Exagerar con el maquillaje.- A veces, en el intento por lucir arreglada y seductora, se puede caer en el error de verse vulgar; opta mejor por un maquillaje más natural.
Mucha timidez.- Largos ratos de silencio y poca iniciativa seguro que no tendrán un buen resultado; ponle un poco más de "pimienta" a tu cita, relájate y deja que la conversación fluya.
Demasiada "iniciativa".- El polo opuesto. Está bien que seas una mujer moderna y segura de ti misma, pero cuidado o terminarás asustándolo. Un poco de coquetería puede lograr mucho más que lánzarte al cuello desde el primer momento.
Beber demasiado.- Cuidado con el alcohol; bien sabemos todos que es el culpable de muchos errores; más vale medirte un poco con los tragos y no despertar en una cama desconocida, sin saber qué paso anoche.
Mostrarte interesada.- Nada más feo que una persona que se deja llevar solo por la billetera. Si no quieres ser juzgada superficialmente no hagas lo mismo con tu cita.
Distraerte.- Horrible que en plena cita te pongas a repasar la lista del super o lo que tienes que hacer mañana. Si no te interesa lo que el otro platica, propón otro tema, pero ponerte a pensar en la inmortalidad del cangrejo, sólo te deja ver como una persona egocentrista.
Ponerte a hablar de tu ex.- Definitivamente la peor persona a la que le puedes contar tus dichas y desdichas con tu anterior pareja, es a tu cita actual. Si no has pasado la página, tal vez no debas salir con nadie todavía.
Atender llamadas, mandar mensajitos, etc.- El celular se ha convertido en uno de los principales enemigos del romance si dejamos que se entrometa a mitad de la cita.
Hablar de ti y sólo de ti.- Está bien que las citas sean para conocerse uno al otro, pero deja algo de misterio y no des punto y coma de tu pasado. Tampoco es buena idea contar los chismes del trabajo. Si es lo más interesante que tienes que decir, seguramente la persona que tienes en frente no querrá saber más de ti.
Fumar.- Definitivamente es un hábito que vale la pena dejar; la imagen seductora de antaño poco tiene que ver con el feo olor a tabaco y qué decir del sabor a cenicero que tendrían los besos.