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Contaminación petrolera Neuquen.

Ecologia3/13/2013
Contaminación petrolera Los derrames de petróleo sobre la cuenca del río Colorado, debidos a fallas en las barreras de protección, afectaron la calidad del agua, el suelo y la flora Durante enero pasado, la contaminación petrolera se hizo notar en Neuquén, sobre la cuenca del río Colorado. En cercanías de Rincón de los Sauces y en Plaza Huincul se produjeron varios derrames y, en dos casos, el hidrocarburo llegó hasta las aguas del río. La causa desencadenante fue la abundante lluvia que destruyó algunas barreras de protección existentes y ocasionó la ruptura de cañerías y el desborde de piletas, y afectó el agua superficial, el suelo y la flora, principalmente en la margen oeste de la ruta 6. En algunos casos la contaminación degradó el agua hasta el límite de no poder ser utilizada para ningún uso doméstico o agrícola-ganadero, lo que llevó a las poblaciones a un impactante desabastecimiento. Las empresas culparon al clima, pero los incidentes dejaron a la luz evidentes defectos en los materiales y no fallas humanas. El río Colorado permite hoy el abastecimiento a poblaciones, el riego de unas 150.000 hectáreas, usos mineros, petroleros, recreativos, tanto como la generación hidroeléctrica. Se trata de una cuenca que comparten cinco provincias: Mendoza, Neuquén, La Pampa, Río Negro y Buenos Aires. Esta cuenca tiene como autoridad de aplicación al denominado Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) integrado por las provincias mencionadas y por la Nación, invitada por aquéllas a integrarlo debido al carácter interjurisdiccional del recurso. Este Comité elaboró en 2012 un informe titulado Evaluación de la actividad petrolera , que detalla que en 2011 hubo 1982 "incidentes denunciados". Involucra a 18 compañías, más de 70 yacimientos y expresa la actividad que involucra a la cuenca del río. Retrospectivamente menciona que en el período 2000-2011 las compañías petroleras contaminaron la cuenca del río Colorado con 4,6 millones de litros de petróleo y con 54,5 millones de litros de agua contaminada de producción, lo que implica una superficie equivalente a 240 hectáreas. Varias organizaciones sociales vienen denunciando el avance de explotaciones de yacimientos no convencionales conocido también como fracking , que usa grandes volúmenes de agua y químicos a presión, que rompen la roca y, mediante bombeo, extraen el hidrocarburo. Teniendo en cuenta la superficie involucrada y la necesidad de preservar el ecosistema del río se requiere de las autoridades una posición firme para la protección del ambiente. Aquí no hay misterios: se trata de conjugar la responsabilidad de quien desarrolla una actividad riesgosa -y que debe asumir su responsabilidad por los daños que produce aun cuando el clima no sea el deseado- y el derecho constitucional de todos los habitantes de gozar de un ambiente sano. No se trata de detener ningún desarrollo, sino de que toda explotación de recursos naturales, en un país como la Argentina, cuente con un control exhaustivo que impida que este tipo de incidentes se conviertan en una práctica habitual resuelta con el pago de una multa. Los hechos reflejan la necesidad de que las empresas que allí desarrollan sus actividades reemplacen los materiales antes de que se venza su vida útil y que las autoridades cumplan con su deber de protección del ambiente y de hacer valer ese derecho fundamental que establece que el daño ambiental produce, prioritariamente, la obligación de recomponerlo. Cuatro derrames de petróleo en Neuquén La contaminación petrolera reapareció en Neuquén con cuatro derrames en sólo once días y, en dos casos, el hidrocarburo llegó hasta el río Colorado (cuenca compartida por cinco provincias). Sucedió en concesiones de las empresas Petrobras e YPF, y pusieron en alerta a las organizaciones sociales y comunidades mapuches que denuncian el avance petrolero de la mano de la explotaciones de yacimientos no convencionales. Un informe oficial reveló que, sólo en la cuenca del río Colorado, las petroleras produjeron 1982 “incidentes ambientales” durante 2011 y derramaron 429.000 litros de petróleo. Desde YPF, el jefe de Prensa, Pablo Dorfman, señaló que “la compañía actuó con la mayor celeridad posible, avisando a las autoridades correspondientes y logrando contener los derrames rápidamente”. Y recordó que, durante la nueva gestión de YPF, se “creó una dirección de Seguridad, Calidad y Medio Ambiente”. El domingo 13 se produjo un derrame en la zona de Rincón de los Sauces (norte provincial). Fueron cuatro pozos, tres de Petrobras y uno de YPF, con un derrame que llegó hasta el río Colorado. El subsecretario de Ambiente de Neuquén, Ricardo Esquivel, precisó que fueron “64 metros cúbicos de producción bruta y otros 110 metros cúbicos aportados por la rotura de una cañería”. El río Colorado atraviesa cinco provincias (Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires) y está bajo el monitoreo del Coirco (Comité Interjurisdiccional), compuesto por las cinco provincias y Nación. El presidente ejecutivo, Miguel Boyero, confirmó que el “derrame afectó el río”. Las empresas atribuyeron el derrame a una tormenta. El mismo día, en Plaza Huincul (al oeste de la capital provincial), desbordó una pileta de la empresa New American Oil, en el parque petroquímico. La empresa también culpó al clima. El 23 de enero se rompió una pileta de almacenamiento de YPF en Rincón de los Sauces y 15.000 litros de hidrocarburos cayeron en Colorado. El subsecretario de Ambiente de Neuquén, Ricardo Esquivel, solicitó a los municipios de aguas abajo (Catriel en Río Negro y 25 de Mayo en La Pampa), que tomen “medidas preventivas en el uso de agua”. Y el Departamento Provincial de Aguas de Río Negro (DPA) cerró el ingreso de agua proveniente del río Colorado a sus sistemas de riego. En un comunicado oficial, el DPA confirmó que el cauce del río tenía “presencia de hidrocarburos”. El cuarto derrame se produjo el jueves 24 en el yacimiento Las Lomitas, también de YPF, a 40 kilómetros de Rincón de los Sauces. Fueron 2800 litros de petróleo. Néstor Ventoso, de la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua (APCA), responsabilizó por la contaminación petrolera a “provincia y Nación, son socios de las empresas”, y preguntó: “¿Sirve que les cobren una multa si contaminaron un río, provocaron enfermedades en la población o afectaron un acuífero?”. Desde la Asamblea, integrada por una veintena de organizaciones de Río Negro y Neuquén (entre ellas la Confederación Mapuche), cuestionan el “corrimiento de la frontera petrolera” y denuncian el avance de la explotación de yacimientos no convencionales (conocido también como “fracking”), con grandes volúmenes de agua y químicos a presión, que rompen la roca y mediante bombeo extraen el hidrocarburo. El Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) elaboró en 2012 un informe de 22 carillas, titulado “Evaluación de la actividad petrolera”, que detalla que en 2011 hubo 1982 “incidentes denunciados”. Involucra a 18 compañías, más de 70 yacimientos y refiere sólo a la actividad que involucra a la cuenca del río. En 2010 declararon 1164 casos, en 2009 fueron 1263 y en 2008 llegaron a 1141. Analiza todo el período 2000-2011: en doce años declararon 9135 “incidentes ambientales” y se contaminó una superficie equivalente a 240 hectáreas. Con fecha 17 de agosto de 2012, el informe oficial revela los volúmenes derramados (declarados por las empresas). En 2011 las compañías derramaron 429.000 litros de petróleo y 5,6 millones de litros de “agua de producción” (solución contaminada que contiene sales, sólidos en suspensión, metales pesados e hidrocarburos). Entre 2000 y 2011, las compañías petroleras contaminaron la cuenca del río Colorado con 4,6 millones de litros de petróleo y con 54,5 millones de litros de agua contaminada de producción. El avance petrolero llegó hasta el área natural protegida Auca Mahuida (norte provincial). Creada en 1996 como espacio de conservación de flora y fauna, el gobierno provincial la otorgó en 2012 en concesión, para el método de fracking, a la petrolera francesa Total. Ventoso, de la Asamblea por el Agua (APCA), no duda: “No pueden controlar la extracción convencional, menos podrán con el fracking. Perforan a mayor profundidad, con más agua, más químicos. Será un desastre, no quedará río ni acuífero sin contaminar. Por eso hay que frenarlos”.
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