Gran canal de Nicaragua: desastre ambiental sin presedentes en la region Centro Americana La Academia de Ciencias convoca a realizar un estudio independiente, al margen de HKND, para valorar el impacto ambiental, económico y social de la construcción del Gran Canal Interoceánico en Nicaragua Ante la apremiante necesidad de una respuesta por parte de la comunidad internacional, la Academia de Ciencias de Nicaragua – presidida por el científico nacional Jorge A. Huete-Pérez – anunció que está coordinando esfuerzos con la Red Interamericana de Académicos de la Ciencia para realizar un estudio independiente que analice el impacto ambiental que la virtual construcción del Canal Interoceánico tendría sobre el país. Esta sería la primera investigación que no dependería de HK Nicaragua Canal Development Group (HKND), la compañía que recibió -sin mayores consultas- una concesión de 50 años prorrogables por parte del gobierno de Daniel Ortega y que contrató a una serie de empresas consultoras internacionales para desarrollar estudios de factibilidad, mismas que se han negado a revelar los resultados obtenidos hasta la fecha. El aviso sobre este estudio independiente aparece en el artículo titulado Nicaragua Canal could wreak environmental ruin (El Canal de Nicaragua podría causar la ruina ambiental), cuya versión original fue publicada en inglés en el sitio web de Nature, una reconocida revista científica estadounidense fundada en 1869, en la que tanto Jorge A. Huete-Pérez como el investigador Alex Meyer detallan los estragos que implicaría el proyecto para la flora y fauna del país, así como para las poblaciones indígenas aledañas a la construcción. Los científicos alegan que la excavación de miles de kilómetros, que se realizaría de costa a costa y que atravesaría el Lago de Nicaragua, la mayor reserva de agua potable de la región centroamericana, destruirá cerca de 400 mil hectáreas de selva y humedales. Además, afirman que el desarrollo del megaproyecto pondría en peligro los ecosistemas circundantes. “A unos 240 kilómetros al Norte de la ruta preferida para construir el canal, descansa la Reserva de Biósfera Bosawás – dos millones de hectáreas de selva tropical que representa el último refugio para muchas especies en peligro de extinción. Menos de 115 kilómetros al Sur, se encuentra la Reserva Biológica Indio Maíz, con más de 318 mil hectáreas de bosque tropical seco. Peor aún, la ruta más probable del canal atravesaría el sector norte de la Reserva Natural Cerro Silva”, afirman en el escrito. De igual manera, los investigadores indican que el megaproyecto, valorado por el gobierno de Ortega en 40 mil millones de dólares,amenaza a varias comunidades indígenas autónomas como los Ramas, Garífunas, Mayagnas, Miskitos y Ulwas. Según denunció el diputado Brooklyn Rivera en Junio pasado, estas poblaciones no fueron consultadas antes de aprobar la concesión canalera y sus derechos están consignados en la Ley 445. Ésta establece que cualquier construcción en la Costa Atlántica debe ser aprobada por los pueblos indígenas de cada comunidad en su asamblea, para que el gobierno municipal y regional apruebe concesiones. De acuerdo a los autores del escrito, también se verían amenazados los más frágiles, prístinos y significativamente importantes ecosistemas marinos, terrestres y lacustres de Centroamérica, así como ecosistemas vulnerables que se encuentran en el corredor biológico del Cerro Silva- Indio Maíz – La Selva, tales como las especies existentes en San Miguelito y Bluefields. Los científicos insisten en que las mismas sufrirán dragado, sedimentación, invasión de especies y contaminación. Los arrecifes de coral, manglares y áreas de desove de tortugas también sufrirán las consecuencias de la construcción del canal, indican. “En tierra firme, las poblaciones de animales se reducirán a los territorios artificialmente delimitados por la infraestructura del canal y sus proyectos de acompañamiento, alterando patrones de migración, conectividad y dinámica ecológica. Las extraordinarias concentraciones de especies endémicas del Corredor Biológico Mesoamericano desde ya están experimentando una dramática pérdida de su hábitat. Esta biodiversidad es un punto crucial para el sistema de conservación establecido en 1997 por México y los países centroamericanos, para así limitar la actividad humana y crear un corredor migratorio seguro entre el Norte y el Sur de América”, argumentan. Finalmente, Huete-Pérez y Meyers aseveran que el costo social, económico, cultural y ambiental del reasentamiento de las poblaciones que se encuentran en estas zonas sería enorme. Para ellos, cientos de villas tendrían que ser evacuadas y habría que reubicar a residentes indígenas. Además, los sitios arqueológicos ubicados a lo largo del canal también estarían en peligro. “La situación de por sí se vuelve tensa cuando extraños invaden tierras ancestrales con ganado y talan ilegalmente madera”, lamentan. En su artículo, los científicos aseveran que se necesita que un grupo de conservacionistas, científicos y sociólogos se unan a científicos y ciudadanos nicaragüenses, para demandar dos cosas: la ejecución de investigaciones independientes que valoren las repercusiones del megaproyecto, y que el gobierno de Nicaragua detenga la construcción si las pesquisas confirman los temores de que el Canal traerá más pérdidas que ganancias para los recursos naturales de la región, sus comunidades indígenas y biodiversidad.
Gran canal de Nicaragua: desastre ambiental
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