Buenas, les traigo una catación de vinos en cajita, por qué no?, leanlo y espero que sea de su agrado, pasen y caten.!
Al autor de esta nota no le alcanzó con la intoxicación autoinfligida para escribir su libro El barman científico, ni con las fiestas de fin de año. Por eso insistió con escrutar unas cuantas cajitas a la espera de una sorpresa agradable. ¡Y encontró varias!
Por Facundo Di Genova
Que no son vino, que son una porquería, que aturden malamente el entendimiento. Que es el cartón popular y nunca puede faltar, que la mitad de los vinos argentinos se envasan en cajita de cartón, que hay algunos muy buenos. Las opiniones están divididas y vale preguntarse por qué hasta ahora no se han realizado catas de vinos en tetra. La razón estaría más cerca del prejuicio discriminatorio (simple y rústica vestimenta) que en la calidad de lo que lleva dentro, que puede ser, a veces, bastante malo... como cualquier botella. Pero cada vez menos.
El envase Tetra Brick, creado por el sueco Ruben Rausing, es muy eficaz para proteger el vino de la luz, el aire y los fermentos que lo circundan: de fácil transporte, no se rompe ni se le pica el corcho (porque no tiene), y hasta se dice que el contenido evoluciona mejor en el cartón laminado que en una botella. Más aún: el cartón se recicla en prendas de diseño, tejados y hasta paneles para construir casas. Fronteras afuera, se envasan muy buenos vinos en tetraedro de un litro (Cordier Mestrezat en Burdeos, Four en California, pasos que siguen Canadá y también los países nórdicos). La tendencia mundial es meter vinos de calidad en cartón a un precio razonable. ¿Y por casa cómo andamos?
El Comité de Somelliería Popular del NO –conformado por Papaiani, Franquiti, Leis y Chersis, además del autor de esta nota– escrutó 12 cartones, todos de precios similares, pero de calidades muy distintas. Algunos fueron decididamente puntinazos al estómago, el hígado y los chinchulines, otros quedaron en la media de aceptables. Un tercer grupo sorprendió, al punto de pensar en que sería negocio envasarlos en botella de 3/4 a un precio de $ 12 pesos, cuando el cartón de un litro cuesta menos de $ 4,50. Pasen y caten.
Bueno eso es todo..!!, los precios fueron adaptados aproximadamente a los de hoy en día, aproximadamente reitero..!!, espero que les haya gustado !, saludos.!!
Al autor de esta nota no le alcanzó con la intoxicación autoinfligida para escribir su libro El barman científico, ni con las fiestas de fin de año. Por eso insistió con escrutar unas cuantas cajitas a la espera de una sorpresa agradable. ¡Y encontró varias!
Por Facundo Di Genova
Que no son vino, que son una porquería, que aturden malamente el entendimiento. Que es el cartón popular y nunca puede faltar, que la mitad de los vinos argentinos se envasan en cajita de cartón, que hay algunos muy buenos. Las opiniones están divididas y vale preguntarse por qué hasta ahora no se han realizado catas de vinos en tetra. La razón estaría más cerca del prejuicio discriminatorio (simple y rústica vestimenta) que en la calidad de lo que lleva dentro, que puede ser, a veces, bastante malo... como cualquier botella. Pero cada vez menos.
El envase Tetra Brick, creado por el sueco Ruben Rausing, es muy eficaz para proteger el vino de la luz, el aire y los fermentos que lo circundan: de fácil transporte, no se rompe ni se le pica el corcho (porque no tiene), y hasta se dice que el contenido evoluciona mejor en el cartón laminado que en una botella. Más aún: el cartón se recicla en prendas de diseño, tejados y hasta paneles para construir casas. Fronteras afuera, se envasan muy buenos vinos en tetraedro de un litro (Cordier Mestrezat en Burdeos, Four en California, pasos que siguen Canadá y también los países nórdicos). La tendencia mundial es meter vinos de calidad en cartón a un precio razonable. ¿Y por casa cómo andamos?
El Comité de Somelliería Popular del NO –conformado por Papaiani, Franquiti, Leis y Chersis, además del autor de esta nota– escrutó 12 cartones, todos de precios similares, pero de calidades muy distintas. Algunos fueron decididamente puntinazos al estómago, el hígado y los chinchulines, otros quedaron en la media de aceptables. Un tercer grupo sorprendió, al punto de pensar en que sería negocio envasarlos en botella de 3/4 a un precio de $ 12 pesos, cuando el cartón de un litro cuesta menos de $ 4,50. Pasen y caten.
Bueno eso es todo..!!, los precios fueron adaptados aproximadamente a los de hoy en día, aproximadamente reitero..!!, espero que les haya gustado !, saludos.!!