
El pájaro de la enramada es todo un arquitecto. Y su arte lo mueve el amor. El macho construye los más sorprendentes emparrados para atraer a la hembra. Cada año lo hace de modo diferente. Aprovecha lo que encuentra, lo que le llama la atención. Le gustan los objetos de colores y tenerlos ordenados. De hecho, si se los mueven de sitio los vuelve a colocar.
Palitos, huesos, caparazones de caracoles, flores, hojas... Y también objetos de plástico, trozos de vidrio, llaveros, billetes... Lo que encuentre y le guste. La hembra elige al macho cuya enramada le ha gustado más. Pero a veces varias hembras eligen al mismo macho mientras otros se quedan sin posibilidad de tener descendencia ese año por su torpeza constructora.

Aquí se pueden más imágenes del "concurso de enramadas" y dos vídeos sobre el extraordinario y sorprendente comportamiento de este pájaro considerado por algunos ornitólogos como uno de los más inteligentes de los volátiles: