

Los inyectores se encargan de suministrar la cantidad necesaria de carburante al motor para que se realice la combustión.
El sistema de inyección proporciona carburante a alta presión al ciclo de compresión del motor. Al ponerse en contacto con el aire en elevadas temperaturas, se enciende provocando la combustión. Este sistema consta de una bomba de desplazamiento capaz de inyectar distintas cantidades de combustible gracias a los émbolos que van unidos a cada inyector o cilindro del motor.
Los inyectores son, por tanto, electroválvulas capaces de abrirse y cerrarse millones de veces con una reacción muy precisa al pulso eléctrico que los acciona, sin fugas ni escapes de carburante. Son los encargados de suministrar el combustible al conducto de admisión o a la cámara de precombustión, según si se trata de un sistema de inyección directa o indirecta respectivamente, de forma pulverizada y sin goteos para que el combustible se distribuya de la forma más homogénea posible según el régimen de funcionamiento del motor.
Un inyector consta de las siguientes partes: Portatobera, tobera, la tuerca de tobera, la tuerca de tapa, el vástago, la conexión de retorno, el resorte, la tuerca de ajuste del resorte y la entrada de combustible.
El funcionamiento de un inyector no es tan complejo como pueda parecer a priori; vamos a mostrarlo paso a paso.
Por medio del vástago se activa el resorte, mientras que la fuerza con la que será pulverizado el combustible se ajusta mediante la tuerca que va ligada al mismo. El carburante circula desde la entrada marcada hasta el conducto perforado que hay en la portatobera.
La punta de la válvula de aguja, que va unida al final de la tobera, se encarga de impedir el paso del líquido por los orificios cuando éste viaja a presión por los conductos del inyector, y se levantará cuando deba atomizar el fluido a las cámaras de combustión. En el proceso, una pequeña cantidad de combustible se libera hacia arriba, permitiendo que la aguja, la tobera y el resto de componentes, queden lubricados antes de salir por la conexión para el tubo de retorno y volver al tanque.
Al modo en que se descarga el combustible lo denominamos patrón de atomización, y dependerá de la presión que lleve dentro del inyector así como del número, tamaño y ángulo de los orificios que haya en la tobera, puesto que es la última responsable de inyectar la carga de líquido suficiente en la cámara de combustión para que pueda arder de forma óptima. Dependiendo del tipo y tamaño de motor, encontraremos una amplia diversidad de toberas, aunque si lo que queremos es clasificar los inyectores, el mejor modo de hacerlo es atendiendo a su funcionamiento.
Podemos dividir los tipos de inyectores principalmente en dos clases:
-Inyectores mecánicos:
Eran los propios de los motores diésel hasta la llegada de los sistemas de inyección de conducto único o common-rail. Funcionan por medio de un sistema de alimentación encargado de controlar la cantidad y el momento de pulverizar el combustible de forma mecánica.
-Inyectores electrónicos:
Son los más habituales en motores gasolina. Cuentan con múltiples sensores que envían la información a la unidad de control para que ésta apruebe cuándo y cuánto combustible debe aportarse en cada momento. Por tanto, los activa la centralita y se cierran por recuperación de un resorte o muelle interno.
¿Cómo limpiar los inyectores del motor de tu coche?
Existen tres métodos diferentes en el mercado para acabar con la suciedad que se acumula en los inyectores
Todos los elementos del automóvil tienen una vida útil limitada y condicionada al buen mantenimiento, la limpieza y el tipo de uso que se haga de los mismos para evitar un desgaste temprano; y los inyectores no son una excepción.
Los inyectores del vehículo, como sabemos, son los encargados de pulverizar la cantidad adecuada de carburante a la cámara donde tendrá lugar la combustión, por tanto, por ellos circula continuamente el combustible, quedando expuestos a todas las impurezas que se acumulan en el tanque del depósito y acaban pasando a la bomba de combustible que va ligada a los inyectores.
Si abusamos de circular en reserva y si no renovamos los filtros de combustible, estamos potenciando el deterioro prematuro de los inyectores al ensuciarlos en exceso provocando serias averías en el sistema de inyección con los consecuentes daños para el motor.
Un poco de suciedad en los inyectores puede provocar tirones en las aceleraciones o desaceleraciones, pero si no hacemos nada al respecto, el cilindro dejará de funcionar a causa de la obstrucción del inyector. Si esto sucede, ya no podrá suministrarle combustible al motor, y notaremos que éste no funciona con normalidad.
Además de tomar las medidas necesarias haciendo uso de una mecánica preventiva tal y como os mostramos aquí, es recomendable proceder a la limpieza de los inyectores cada 100.000 kilómetros por primera vez, y después cada 50.000 kms, de manera que podamos alargar la vida útil de estos componentes al permitirles funcionar correctamente durante más tiempo.

Tipos de limpieza de los inyectores
Hay distintos métodos para llevar a cabo la limpieza de los inyectores, principalmente se clasifican en tres:
Limpieza con aditivos:
Consiste en añadir al depósito de combustible líquidos limpiadores que destapan los inyectores. Es el método más económico y sencillo de usar, pero no todos los fabricantes están de acuerdo con su uso debido a la agresividad de las sustancias químicas que llevan que a largo plazo puede acabar por deteriorarlos.
Limpieza por barrido:
Se acopla un estanque con el líquido de limpieza al vehículo, y se le hace funcionar el motor para que esta solución circule por el riel de combustible hasta que se agota la botella. Como el limpiador no se diluye, es más potente que los aditivos, pero también hay un mayor riesgo de dañar los inyectores en el proceso.
Limpieza por ultrasonido:
En este método, se extraen los inyectores para colocarlos en un banco de pruebas donde se van lavando y se mide la resistencia, estanqueidad, el patrón de pulverización y el caudal. Es el modo más eficaz ya que te permite corregir de forma individual el defecto de cada inyector, y antes de reinstalarlos los sellos y juntas que se colocan, son nuevos. La mayor desventaja, además del coste, es que temporalmente no dispones del vehículo, ya que los inyectores son retirados y enviados al laboratorio.
Consejos de mantenimiento para los inyectores
El sistema de inyección, siempre que sepamos mantenerlo en buen estado, no necesitará ser reemplazado durante la vida útil de nuestro vehículo
Los inyectores, sean diésel o gasolina, son elementos imprescindibles para el buen funcionamiento del motor de nuestro vehículo puesto que se encargan de dosificar la cantidad exacta de carburante que accede a la cámara, siendo así los principales responsables de que se produzca una combustión adecuada.
En principio, el sistema de inyección del vehículo está hecho para durar toda la vida útil del automóvil, pero tanto la parte mecánica como la eléctrica de cada inyector son complejas y sensibles, de modo que un mal mantenimiento de este sistema puede provocar averías serias a causa de una acumulación de agua en el depósito, restos de sedimentos o una pulverización defectuosa; factores que aumentarán el consumo de combustible, el nivel de emisiones de CO2 e incluso pueden llegar a dañar el motor.
Por el contrario, si el sistema de inyección se encuentra en buen estado la pulverización y dosificación del combustible son óptimas, permitiendo que el motor aproveche su potencia, funcione de forma suave y sin tirones, aportando una lubricación extra al sistema, reduciendo el consumo y las emisiones así como ayudando a evitar los principios de oxidación ya que elimina el agua del depósito.

Mantener en buen estado los inyectores
Hemos recopilado una serie de consejos que os ayuden a mejorar el estado del sistema de inyección:
Usar aditios químicos de limpieza de inyectores:
Muchas marcas de combustible directamente incluyen un porcentaje de aditivos de esta clase en su carburante ayudando a eliminar las impurezas que pueden obstruir los inyectores. Adicionalmente, podéis encontrar en el mercado una amplia variedad de estos productos que se añaden sencillamente al combustible para proteger el sistema de inyección.
No repostar hasta que pase una hora del llenado de surtidores:
En teoría, ninguna gasolinera puede vender combustible hasta que pase ese plazo, pero no siempre lo cumplen. Los camiones cisterna recargan con potencia haciendo que todos los sedimentos que almacena el surtidor suban y puedan entrar en tu depósito de combustible.
No apurar la reserva de tu vehículo:
Exactamente por la misma razón anterior, los posos que se almacenan abajo no es conveniente que lleguen a la cámara de combustión. Forzarán la bomba y atrancarán los inyectores con mayor facilidad.
Cuidado con el biodiesel:
Este tipo de carburante absorbe agua y humedad que puede acelerar la oxidación y corrosión de los componentes. Con frecuencia además presentan hongos o bacterias que obstruyen y deterioran el sistema de inyección.
Cambiar el filtro de combustible cuando proceda:
es el encargado de mantener a raya las impurezas y de retener el agua que hay en el carburante. Es mucho más económico sustituirlo periódicamente cuando está sucio (al menos cada 30.000 kilómetros) que reparar los inyectores.
Controlar las revoluciones:
Circulando por encima de las 2.000 rpm generamos más carbonilla, provocamos más vibraciones y desgastes prematuros de los elementos que forman el sistema inyector.
Limpiar los inyectores:
Cuando detectemos que puedan estar funcionando de forma incorrecta, es importante proceder a limpiarlos antes de que la obstrucción vaya a mayores. Puedes hacerlo tú mismo siguiendo nuestros consejos en “Cómo limpiar los inyectores”.
Seguro que ahora os resulta más sencillo comprender la tarea que cumplen los inyectores y el papel que desarrolla el sistema de inyección dentro de nuestro automóvil.
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