cómo anular las palabras que hieren
Si somos víctimas de frases que nos descalifican, debemos aprender a descreer de ellas y salir adelante.
Seguramente en algún momento has sufrido palabras que te han herido y tocaron una fibra en tus emociones que te lastimaron. Cuando recibimos una ofensa o maltrato lo que se activa en nuestra mente es el preguntarnos y cuestionarnos si lo que nos dijeron era verdad y si son ciertas las palabras que nos dijeron.
Cuando comenzamos a creer y darles más crédito a las palabras de aquel que nos descalifica que a nuestra propia convicción de lo que creemos de nosotros mismos, cuando esto sucede comenzamos a cuestionar quiénes somos y gastamos energía por intentar responderles a esas voces que estañen nuestra mente.
Estas palabras nos envenenan con falsos pronósticos y manipulaciones que no nos merecemos. Cuando nuestra mente comienza a interpretar lo que las otras personas dicen de nosotros comenzamos a creerlo y a darle un valor incorrecto.
Y cuando les damos crédito a estas descalificaciones y manipulaciones, estamos incorporando lo que ellos dicen de nosotros y les damos un valor equivocado a sus palabras.
Muchas veces nos han dicho palabras como: “no servís”, “no podés”, “no seas tonto”, “haragán”, “incapaz”, “molesto”... Y todas esas palabras terminan convirtiéndose en creencias que no nos animamos a refutar por haberlas asumido.
La ley de la concentración establece que “cuanto más pienso en una cosa, más ésta se hace parte de mi realidad”, es decir, que todo aquello que piense de mí mismo terminará convirtiéndome en eso.
Si una persona se pone en víctima constantemente no sólo va a traer angustia y frustración a su vida sino que también se transformará en la víctima de todo descalificador y manipulador que se cruce en su vida.
¿Cómo puedo poner límite a los pensamientos erróneos? El primer paso es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta hoy creíste que era cierto. Si tenemos un pensamiento verdadero y positivo, este va a atraer a otro y de a poco vas a ir sumando ideas nuevas que van a sanar tu estima y van a cambiar el valor y el poder de cada cosa que decidás.
Si querés romper con las descalificaciones que recibiste, lo primero que debes hacer es ordenar tu propia atmósfera interior y ver a qué personas vas a dejar entrar en tu círculo.
Cuando te plantés y comencés a defender tus creencias y valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones. De a poco verás que sentirás que estás capacitado para alcanzar todo lo que te proponés y con perseverancia los alcanzarás.
¿Cómo puedo sanar mis emociones? Si nuestro anhelo es ser influyente en las generaciones que vienen debemos tener en cuenta que primero debemos comenzar por tener valor, estima, energía respeto y amor. De otra forma no podremos ayudar a otros. Cuando estemos en paz con nosotros mismos vamos a poder quitar de nuestro lado a todo aquel que tenga como meta desvalorizar y descalificar cada acción de nuestra vida.
¿Cómo controlar al descalificador? Podemos hacerlo, pero eso no nos dará resultado, ya que éste siempre dará vuelta todo lo que hagamos. Lo aconsejable es controlar nuestras emociones y tener dominio propio.
¿Cómo puedo tratar al descalificador? No lo contradigás: siempre va a ganar esta batalla, si lo contradecimos en público él se cobrará tu hazaña y se vengará. No confrontarlo en público: esta persona no te va a dejar pasar la humillación. Acercate al descalificador: no para ser su amigo, sino para tenerlo cerca y que no te hiera. Miralo y sonreí: esto es sencillo y vas a tomar el control de esta situación. De esta manera si está molesto, sabrá que lo escuchaste y así vas a revertir la situación de tensión. Es difícil, pero se puede lograr.
Para terminar es importante evitar caer en su juego, no cedás ante la agresión y los “golpes bajos”. Perdoná a todos los que te hayan ofendido en el pasado, para poder ser libre de ellos y continuar con tu camino.
Por delante tenemos las cosas más maravillosas y mejores para nuestra vida, no te detengás en el pasado. Si somos capaces de dejarlo de lado vamos a recuperarnos, ponernos de pie y volveremos a ser los dueños de nuestro propio destino.
