Una prostituta que trabaja en Nueva York se decidió a escribir una carta para la esposa de su cliente y fue publicada por la revista Vice.
En ella la mujer que trabaja vendiendo caricias y amor falso asegura ser el ingrediente que mantiene vivos muchos matrimonios.
Lo que la carta decía es lo siguiente:
Déjame hacerte una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron sexo tres veces en una semana? ¿Cuándo fue la última vez que tu esposo se quejó por eso? ¿No crees que quizá es posible que haya decidido solucionar ese problema sin tu ayuda y por eso acudió a mi?
La buena noticia es que si tu esposo es mi cliente, entonces significa que quiere seguir casado contigo. Está tratando de conseguir un poco de cariño falso de la manera menos problemática posible. Imagínate si en vez de ir conmigo, lo hiciera con tu niñera, tu vecina o tu mejor amiga. Podría seguir, pero creo que ya entendiste mi punto.
Nunca voy a representar una amenaza para tu matrimonio porque cuando se termine el tiempo, no quiero tener nada que ver con ustedes dos. Nunca voy a salir a cenar con él, ni les voy a llamar a la media noche; tampoco voy a sugerir que se divorcien. Ni siquiera te vas a enterar de que existo. Y si llegas a enterarte, una de dos: es un estúpido o está enojado contigo.
Soy el ingrediente secreto en un gran número de matrimonios exitosos, porque cuando acude a mí, los dos tienen la cantidad de sexo que quieren. Incluso podrían llegar a su aniversario número 50, siempre y cuando no revises su celular. De nada.
¿Es una prostituta una ayuda para el matrimonio?