Utero en retroversión
Si escuchas este término por primera vez referido a ti, podría causarte alarma, porque podrías pensar que te acarreará problemas en el futuro
Normalmente, el útero se ubica directamente en vertical, o está ligeramente hacia adelante, sin embargo, en la retroversión del útero, éste se inclina hacia atrás en el cérvix. Esta variación anatómica puede deberse a una enfermedad inflamatoria en la pelvis, ligamentos uterinos débiles, múltiples embarazos o endometriosis. El fortalecimiento de ligamentos y músculos en la pared pélvica puede ayudar a reubicar el útero en la posición hacia adelante.
El útero hace un ángulo de 90º con respecto a la vagina. O sea, que se inclina hacia adelante, hacia el vientre, por encima de la vejiga de la orina.
La retroversión del útero es común y se conoce como la posición uterina normal ,sin embargo, se calcula que casi una de cada 5 mujeres nace con el útero orientado hacia atrás, hacia la columna vertebral. A esto se le llama «retroversión del útero».
La laxitud de los ligamentos pélvicos asociados con la menopausia puede causar retroversión en las mujeres que anteriormente no tenían retroversión del útero.
En algunos casos puede ocurrir durante la vida, por diversos factores que pueden ir traccionándolo hacia atrás. Por ejemplo, al pasar por la menopausia, puede ocurrir que se debiliten los ligamentos pélvicos. Estos son una especie de elásticos que anclan al útero en posición. Cuando se debilitan durante la menopausia, en algunos casos esto puede llevar a que un útero que previamente estuvo toda la vida en anteversoflexión, vaya adoptando una posición en retroversoflexión.
En otros casos un aumento en el tamaño del útero, como el que ocurre durante un embarazo, o debido a la presencia de un tumor, también puede llevar a la retroversoflexión. Las adherencias pelvianas también pueden resultar en retroversoflexión uterina. Las adherencias son cicatrices internas, una especie de puentes fibrosos que se forman entre los órganos internos de la pelvis y que pueden traccionar el útero hacia atrás. Este tipo de adherencias puede aparecer como resultado de endometriosis, enfermedades inflamatorias de la pelvis, por salpingitis (inflamaciones de las trompas) y por cirugías previas. Cuando el médico encuentra el útero en retroversoflexión y éste está asociado a dolor severo o a otros síntomas, puede ser necesario descartar endometriosis, salpingitis o la presencia de algún tipo de tumor pelviano.
Si escuchas este término por primera vez referido a ti, podría causarte alarma, porque podrías pensar que te acarreará problemas en el futuro
Esta expresión, que puede denominarse también útero de lado, mal posición de la matriz, implica graves preocupaciones para la mujer. Lo primero que debes saber es que la retroversoflexión uterina es una variación normal de la anatomía femenina. En la mayoría de los casos se nace con la tendencia a que el útero se incline hacia atrás y esta tendencia se va manifestando gradualmente, a medida que el útero se va desarrollando y va adoptando su posición definitiva.
Normalmente, el útero se ubica directamente en vertical, o está ligeramente hacia adelante, sin embargo, en la retroversión del útero, éste se inclina hacia atrás en el cérvix. Esta variación anatómica puede deberse a una enfermedad inflamatoria en la pelvis, ligamentos uterinos débiles, múltiples embarazos o endometriosis. El fortalecimiento de ligamentos y músculos en la pared pélvica puede ayudar a reubicar el útero en la posición hacia adelante.
El útero hace un ángulo de 90º con respecto a la vagina. O sea, que se inclina hacia adelante, hacia el vientre, por encima de la vejiga de la orina.
La laxitud de los ligamentos pélvicos asociados con la menopausia puede causar retroversión en las mujeres que anteriormente no tenían retroversión del útero.
En algunos casos puede ocurrir durante la vida, por diversos factores que pueden ir traccionándolo hacia atrás. Por ejemplo, al pasar por la menopausia, puede ocurrir que se debiliten los ligamentos pélvicos. Estos son una especie de elásticos que anclan al útero en posición. Cuando se debilitan durante la menopausia, en algunos casos esto puede llevar a que un útero que previamente estuvo toda la vida en anteversoflexión, vaya adoptando una posición en retroversoflexión.
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En otros casos un aumento en el tamaño del útero, como el que ocurre durante un embarazo, o debido a la presencia de un tumor, también puede llevar a la retroversoflexión. Las adherencias pelvianas también pueden resultar en retroversoflexión uterina. Las adherencias son cicatrices internas, una especie de puentes fibrosos que se forman entre los órganos internos de la pelvis y que pueden traccionar el útero hacia atrás. Este tipo de adherencias puede aparecer como resultado de endometriosis, enfermedades inflamatorias de la pelvis, por salpingitis (inflamaciones de las trompas) y por cirugías previas. Cuando el médico encuentra el útero en retroversoflexión y éste está asociado a dolor severo o a otros síntomas, puede ser necesario descartar endometriosis, salpingitis o la presencia de algún tipo de tumor pelviano.
La mayoría de las veces el útero en retroversoflexión no ocasiona ningún tipo de molestia. En ocasiones puede producir dolor o molestia pelviana, especialmente durante las relaciones sexuales.
Generalmente se descubre la primera vez que se realiza un tacto vaginal o examen pélvico, o durante una ecotomografía ginecológica. Por lo general no requiere ningún tipo de tratamiento. En los casos en que es derivado de alguna enfermedad de base como endometriosis o adherencias pelvianas, estas enfermedades sí pueden requerir tratamiento.
Hay quienes creen -erróneamente- que la posición en retro del útero es causa de infertilidad, pero en general, no hay motivo de preocupación, puesto que durante el embarazo el útero se dilata de forma normal y adopta la posición habitual alrededor de la 12ª semana de gestación. No obstante, conviene consultarlo y comprobar su situación mediante la ecografía.
En algunas mujeres -pocas- la retroversión del útero es consecuencia de una mala cicatrización tras una infección o una intervención quirúrgica. Esto puede dar más problemas. Las revisiones ginecológicas sirven -entre otras cosas- para detectar y corregir estos casos.

En algunas mujeres -pocas- la retroversión del útero es consecuencia de una mala cicatrización tras una infección o una intervención quirúrgica. Esto puede dar más problemas. Las revisiones ginecológicas sirven -entre otras cosas- para detectar y corregir estos casos.




