CONSUMISMO
¿Manipulación?
¿Por qué razonamos? Porque tenemos la necesidad de pensar. Me pregunto ¿nuestros pensamientos fluyen de nuestro ser, o son manejados por otro ser?
Caminando por la calle pude observar que muchos chicos adolescentes, y no tan adolescentes, vestían casi iguales: sus camperas, sus pantalones, sus championes; todos usaban las mismas marcas. Me pregunto ¿porque?
¿Qué nos lleva a comprar las mismas cosas? ¿Qué sentimos si compramos y vestimos diferentes? Sentimos que estamos fuera de moda, y por otro lado nos sentimos menos que los demás.-
Reflexiono y me planteo este tipo de cuestiones muchas veces. Me he dado cuenta que formo parte de ese consumo, que se me impone, que me bombardean a través de las imágenes, en forma radial, revistas, promociones; y cuando quiero acordar, me encuentro dentro de esa matriz, dejando de ser yo misma, permitiendo que se me quite mi personalidad; que nos manipulen la cabeza de tal forma comprando cosas que a veces no está a nuestro alcance y lo hacemos igual para sentirnos respetados porque de esa manera sentimos que pertenecemos a ese sistema “impuesto” por las grandes marcas. Es como que nos diera dentro de la sociedad cierto prestigio, cierto nivel…
Otra vez reflexiono, el prestigio, el nivel para vivir humanamente esta marcado: ¿por una ropa?, ¿por un calzado? O ¿está marcado por los valores? ¿Por los principios? por lo que yo quiero y no por lo que tratan de imponernos día a día.
¿Quiénes se enriquecen con todo esto? O ¿a quienes enriquecemos con todo esto? Sin lugar a dudas la sociedad no.
Pero si los grandes capitales que elaboran y trabajan diferentes estrategias para que, como zombis, entremos en un corral imaginario que nos conduce a invadir los shoppings en busca de lo que ellos logran con gran habilidad y dominio en nuestras cabezas, para un consumo masivo y lo que no nos damos cuenta, es que con tal de no sentirnos menos que los demás invertimos, no en nosotros, si no que invertimos en las multinacionales haciéndolas más poderosas para que cada vez tengan mas posibilidades de manejarnos así como Gepetto manejaba a Pinocho.-
¿Qué sucedería si en este sistema de manipulación para el consumo se infiltrara una legión de Robinsones o Robinsonas, con una personalidad adquirida y no impuesta, con sus prendas, sus calzados, que querían usar o que por ahí ellos mismos se los confeccionan ¿Qué tratarían de hacer? ¿Expulsarlos de esta matriz? ¿Por qué lo harían? Porque sólo tratan de cubrir sus necesidades básicas, porqué sólo visten como ellos quieren vestir, cómo ellos quieren ser y lucir y no como ellos quieren que sean y luzcan?
¿Cuánto podrían resistir dentro de esta sociedad aquellos Robinson Crusoe que tratan de ser genuinos , que lucharan por no ser influenciables o influenciados?.-
Ellos nos visten e imponen las diferentes modas, ellos deciden cuando comienzan y cuándo terminan, nos visten y nos desvisten con gran facilidad, como si fuera un juego de play station, pasando de nivel a nivel y así nos van absorbiendo de tal manera que llegan a poner en duda nuestra realidad, de quien queremos ser o cómo queremos ser.
Recuerdo que cuando era más chica iba al video club a sacar películas, porque en la casa de muchos teníamos un video reproductor. La mayoría de los fines de semana venía alegremente con una película, me hacía sentir feliz.
De a poco y sin darnos cuenta de la posibilidad de elección, fueron quitando esos casetes de los videos, hasta que llegó el día que dejaron de existir, imponiendo lo que hoy conocemos como el formato CD. Como consecuencia dejaron de existir los videos reproductores para dar paso al DVD.
Pregunto, ¿es un avance tecnológico? o ¿es una provocación más para otra clase de consumo?
En realidad lo que es, es una forma más de imponernos un artículo que largaron al mercado y salgamos corriendo para comprarlo, como muestra de “poder”, de que nos quedamos en un nivel inferior, que seguimos prendidos a este sistema, que seguimos formando parte de la sociedad de consumo.
Pero me pregunto, ¿Por qué estos estudiosos de nuestros movimientos, de nuestros pensamientos, no nos dejaron o dieron la posibilidad de elección?
Queda más que claro y justificado en este ejemplo que este movimiento no es en beneficio nuestro, si no que es en beneficio de los que dominan una vez más nuestras cabezas, para sacar provecho de esa debilidad que captaron en nuestros circuitos, que es : compro- me sacan- voy y compro.-
Tengo la sensación de que cada cosa que se proponen lo logran con éxito, porque de alguna manera siempre encuentran la forma de estar vigilando, estudiando día a día a los seres humanos, para ver de qué manera cada vez nos pueden hacer consumir más, dónde los sentidos como el de la visión, el auditivo, para aquellos estrategas que manipulan las mentes, son sus grandes aliados; si no tenemos la capacidad de auto controlarnos, fortaleciendo nuestros pensamientos a través del pensamiento lógico.-
Hoy está todo rotulado, etiquetado, desde el aire que respiramos es condicionado, hasta los alimentos que consumimos, todos de alguna manera estamos conectados a esa gran máquina que en forma voraz y como un depredador, de manera inconsciente e irracional, vamos devorándolas necesidades que nos inventan, por ejemplo: lo que era un simple teléfono celular, que su aplicación consistía en llamar o ser llamados, o enviar mensajes de texto, pasaron a sacar fotos, filmar, luego internet, luego GPS; y así seguirán agregando algo nuevo a un celular; cuando su uso principal y fundamental es el de hablar y poder enviar o recibir mensajes de texto, nos sirve para estar comunicados y como un elemento de seguridad. Pero de a poco le fueron agregando funciones, y de esa manera la gente iba cambiando de modelo, cada vez más, desechando el anterior y adquiriendo el de última generación. Lo mismo ha sucedido con los aparatos de televisión, plasmas, etc.-
¿Luchamos contra este sistema de consumo? ¿Es posible expulsarlo de nuestra mente? Pienso que somos capaces de hacerlo, pero es muy difícil lograrlo y llevarlo adelante porque la máquina cada vez crece más y va teniendo mayor injerencia en nuestra mente, cada vez la predispone y la expone a que sigamos avanzando; hasta lograr que no nos conformemos con un celular, ni con un televisor, que nuestros hogares estén plagados de aparatos; que nuestros roperos estén desbordados, etc.-
Este incesante juego macabro, que es el consumismo como sistema, la manipulación de valores éticos y morales nos lleva día a día a una continua provocación del deseo y del desear; en ese continuo invento de necesidades que nos incitan; me detengo, y hago una reflexión: ¿Por qué se produce esa ráfaga de publicidad para el día del padre, de la madre, del niño, de los abuelos, de los enamorados, Navidad, Reyes? También nos animan a que pidamos préstamos de todo tipo y color para poder comprar los regalos ¿es que nos quieren ayudar? ¿A qué? ¿A tener un mejor pasar? ¿O para que salgamos a comprar en forma descontrolada porque podemos tener muchos billetes en nuestras manos?
La mayoría de las personas terminan sacando préstamos, pagando grandes montos de dinero, interminables cuotas, etc. ¿es beneficioso? ¿Para quién o quiénes? Una vez más, si nos pusiéramos a razonar, la mayoría de las veces estamos comprando cosas que no tenemos ninguna necesidad, si nos pusiéramos a analizar bien, nos daríamos cuenta de los intereses que terminamos pagando por unos pesos, nos endeudamos cada vez más, mientras las multinacionales y financieras se enriquecen.
Si hiciéramos un razonamiento lógico acerca del tema de los préstamos, llegamos a la conclusión que el producto interno aumenta por el gran consumo a cambio de que aquellos que los absorbe este sistema seductor, van perdiendo en su economía, y si ese juego de que yo te presto para que tú compres, se va tornando un círculo vicioso, una calesita.
Luchar contra esta manipulación de gastar por gastar, de comprar por comprar, es el gran desafío que todos los seres humanos debemos abordar en forma inmediata.
El marketing se impone a través de la publicidad, y esto hace que muchas ofertas que lanzan al mercado; y que creemos que estamos siendo favorecidos o que salimos ganando; es tan sólo un espejismo.-
No hace mucho, Pepsicola, elaboró una estrategia de marketing, para lograr que consumiéramos esta bebida en forma continua y desmedida. La gran promoción lanzada al mercado era “tu Pepsi vale otra”.
¿En qué consistía esa manipulación?: Para lograr aumentar sus ventas, conseguir una adicción a esta bebida cola y por lo tanto una dependencia de su consumo. Por todos los medios nos comenzaron a bombardear con la oferta de que comprando una pepsi, debajo de cada tapita encontras miles de “vale otra”. En mi caso como en muchísimos más, salí en busca del producto con la esperanza de tener otra de regalo, sin dudas así fue en cada bebida que compraba había una de “regalo”, eso me motivaba a que cada vez que iba a comprar una bebida, a optar por la pepsi y dejando de lado las que consumía. Fue así que con el correr de los días , me fui haciendo una gran consumidora de algo que no consumía, por ejemplo entre semana , llegue a tomar hasta dos botellas de 2,25L por día, porque lo que hacía , era canjear “el regalo” que me ofrecía ,porque en todas las botellas me di cuenta que siempre había una vale otra. Cuando quise acordar mi hermano y yo, así como muchísimas personas más, habíamos caído otra vez en sus redes. Una vez más elaboraron una estrategia perfecta para meternos en este sistema de consumo. En este caso, una bebida cola la cual no consumíamos, y comenzamos a consumirla y en forma desmedida.
Un día y de pronto, dejaron de aparecer las “vale otra”, pero igual seguimos comprando, porque ya habían logrado su propósito, generar una dependencia con la ilusión de encontrar una y otra más “vale otra”.
Esta promoción “vale otra” envuelto en el sustantivo “regalo” lo convirtieron en un mensaje subliminal, logrando su propósito.
La publicidad mostraba que esa promoción era ventajosa, conveniente, nos otorgaba un beneficio, cuando en realidad todos esos adjetivos calificativos en realidad nos inducía a este sistema de consumo, manipulándonos lograron
aumentar considerablemente sus ventas, que muchos cambiaran de marca, y que se bebiera en forma desmedida; que en los hogares se gastara más dinero, afectando el presupuesto doméstico, y lo que es aún peor la salud.
¿Cuál era la verdadera estrategia? ¿Regalo o trampa? ¿Quién regaló a quien? ¿Quiénes fueron los verdaderamente beneficiados?
Desde mi punto de vista, caímos en la trampa del “regalo”, cuando nadie te regala nada si no obtiene una ganancia. Su objetivo era invertir en una propuesta que nos sedujera, para que nosotros invirtiéramos en algo que hasta ese momento no lo hacíamos. En realidad es un “regalo” con efecto boomerang.
Sin lugar a dudas, nuestra inversión a nivel social fue mucho más grande que la de ellos, que aumentaron considerablemente sus ventas, imponiendo el consumo de su producto.
Por supuesto que la empresa fue la gran beneficiada, y el “vale otra” se transformó en “valió la pena” la inversión.-
Se ha llegado al punto de que hoy es todo susceptible de ser comprado o vendido, con estas tormentas de ideas, para que cada vez gastemos y gastemos más; hace que todo gire en torno al mercado, a un mercado saturado que nos impone sus normas por encima de nuestro poder de razonar como seres racionales que somos.
A que conclusión podemos llegar si nos basamos en esta hipótesis que despertó esta pregunta: Consumismo ¿Manipulación? ¿Por qué nos manejan tan fácilmente nuestras cabezas? ¿Cómo hace este macro sistema para conseguir sus objetivos? ¿ Es posible desconectar a los seres humanos de esta máquina de triturar dinero y dinero?
No manejamos nuestras mentes por falta de capacidad, o por falta de ejercicio del poder del pensamiento. Reflexiono, ¿aquellos que nos manejan como marionetas, les conviene que tengamos la total libertad de pensar, que se creen espacios para confrontar pensamientos sobre esta problemática? Seguramente no, si el acto de pensar lo adquirimos como un hábito sin lugar a dudas lo que estaría en peligro sería su sistema.
A esta confrontación de ideas que me planteo de estas preguntas, podría decir que siento que este sistema nos está vigilando, monitoreando cada movimiento de nuestra vida, saben lo que queremos y lo que preferimos, tal vez esto último lo logran a través de encuestas disfrazadas de la cual nos sacan la información para luego procesarlo y lanzarla a este mercado de locura por gastar. En este laberinto de oferta y demanda, pienso que sólo existe una única salida: sólo destruyendo el consumo podemos terminar con este mercado, y destruyendo el mercado, podemos terminar con este sistema.
La cultura del consumo ya está instalada y sólo nosotros somos capaces de desterrarla. Si tienes como pagarlo está todo a tu alcance, es una enfermedad, la enfermedad de la abundancia; la consigna está planteada: consume, es una orden.
Luchemos contra ella, desafiándola, fortaleciendo nuestra mente, que se ella la que mande, la que ordene sobre nuestro ser. Hagamos un boicot, provoquemos una crisis en el consumo para lograr su destrucción y poder ser libres y auténticos...



¿Manipulación?
¿Por qué razonamos? Porque tenemos la necesidad de pensar. Me pregunto ¿nuestros pensamientos fluyen de nuestro ser, o son manejados por otro ser?
Caminando por la calle pude observar que muchos chicos adolescentes, y no tan adolescentes, vestían casi iguales: sus camperas, sus pantalones, sus championes; todos usaban las mismas marcas. Me pregunto ¿porque?
¿Qué nos lleva a comprar las mismas cosas? ¿Qué sentimos si compramos y vestimos diferentes? Sentimos que estamos fuera de moda, y por otro lado nos sentimos menos que los demás.-
Reflexiono y me planteo este tipo de cuestiones muchas veces. Me he dado cuenta que formo parte de ese consumo, que se me impone, que me bombardean a través de las imágenes, en forma radial, revistas, promociones; y cuando quiero acordar, me encuentro dentro de esa matriz, dejando de ser yo misma, permitiendo que se me quite mi personalidad; que nos manipulen la cabeza de tal forma comprando cosas que a veces no está a nuestro alcance y lo hacemos igual para sentirnos respetados porque de esa manera sentimos que pertenecemos a ese sistema “impuesto” por las grandes marcas. Es como que nos diera dentro de la sociedad cierto prestigio, cierto nivel…
Otra vez reflexiono, el prestigio, el nivel para vivir humanamente esta marcado: ¿por una ropa?, ¿por un calzado? O ¿está marcado por los valores? ¿Por los principios? por lo que yo quiero y no por lo que tratan de imponernos día a día.
¿Quiénes se enriquecen con todo esto? O ¿a quienes enriquecemos con todo esto? Sin lugar a dudas la sociedad no.
Pero si los grandes capitales que elaboran y trabajan diferentes estrategias para que, como zombis, entremos en un corral imaginario que nos conduce a invadir los shoppings en busca de lo que ellos logran con gran habilidad y dominio en nuestras cabezas, para un consumo masivo y lo que no nos damos cuenta, es que con tal de no sentirnos menos que los demás invertimos, no en nosotros, si no que invertimos en las multinacionales haciéndolas más poderosas para que cada vez tengan mas posibilidades de manejarnos así como Gepetto manejaba a Pinocho.-
¿Qué sucedería si en este sistema de manipulación para el consumo se infiltrara una legión de Robinsones o Robinsonas, con una personalidad adquirida y no impuesta, con sus prendas, sus calzados, que querían usar o que por ahí ellos mismos se los confeccionan ¿Qué tratarían de hacer? ¿Expulsarlos de esta matriz? ¿Por qué lo harían? Porque sólo tratan de cubrir sus necesidades básicas, porqué sólo visten como ellos quieren vestir, cómo ellos quieren ser y lucir y no como ellos quieren que sean y luzcan?
¿Cuánto podrían resistir dentro de esta sociedad aquellos Robinson Crusoe que tratan de ser genuinos , que lucharan por no ser influenciables o influenciados?.-
Ellos nos visten e imponen las diferentes modas, ellos deciden cuando comienzan y cuándo terminan, nos visten y nos desvisten con gran facilidad, como si fuera un juego de play station, pasando de nivel a nivel y así nos van absorbiendo de tal manera que llegan a poner en duda nuestra realidad, de quien queremos ser o cómo queremos ser.
Recuerdo que cuando era más chica iba al video club a sacar películas, porque en la casa de muchos teníamos un video reproductor. La mayoría de los fines de semana venía alegremente con una película, me hacía sentir feliz.
De a poco y sin darnos cuenta de la posibilidad de elección, fueron quitando esos casetes de los videos, hasta que llegó el día que dejaron de existir, imponiendo lo que hoy conocemos como el formato CD. Como consecuencia dejaron de existir los videos reproductores para dar paso al DVD.
Pregunto, ¿es un avance tecnológico? o ¿es una provocación más para otra clase de consumo?
En realidad lo que es, es una forma más de imponernos un artículo que largaron al mercado y salgamos corriendo para comprarlo, como muestra de “poder”, de que nos quedamos en un nivel inferior, que seguimos prendidos a este sistema, que seguimos formando parte de la sociedad de consumo.
Pero me pregunto, ¿Por qué estos estudiosos de nuestros movimientos, de nuestros pensamientos, no nos dejaron o dieron la posibilidad de elección?
Queda más que claro y justificado en este ejemplo que este movimiento no es en beneficio nuestro, si no que es en beneficio de los que dominan una vez más nuestras cabezas, para sacar provecho de esa debilidad que captaron en nuestros circuitos, que es : compro- me sacan- voy y compro.-
Tengo la sensación de que cada cosa que se proponen lo logran con éxito, porque de alguna manera siempre encuentran la forma de estar vigilando, estudiando día a día a los seres humanos, para ver de qué manera cada vez nos pueden hacer consumir más, dónde los sentidos como el de la visión, el auditivo, para aquellos estrategas que manipulan las mentes, son sus grandes aliados; si no tenemos la capacidad de auto controlarnos, fortaleciendo nuestros pensamientos a través del pensamiento lógico.-
Hoy está todo rotulado, etiquetado, desde el aire que respiramos es condicionado, hasta los alimentos que consumimos, todos de alguna manera estamos conectados a esa gran máquina que en forma voraz y como un depredador, de manera inconsciente e irracional, vamos devorándolas necesidades que nos inventan, por ejemplo: lo que era un simple teléfono celular, que su aplicación consistía en llamar o ser llamados, o enviar mensajes de texto, pasaron a sacar fotos, filmar, luego internet, luego GPS; y así seguirán agregando algo nuevo a un celular; cuando su uso principal y fundamental es el de hablar y poder enviar o recibir mensajes de texto, nos sirve para estar comunicados y como un elemento de seguridad. Pero de a poco le fueron agregando funciones, y de esa manera la gente iba cambiando de modelo, cada vez más, desechando el anterior y adquiriendo el de última generación. Lo mismo ha sucedido con los aparatos de televisión, plasmas, etc.-
¿Luchamos contra este sistema de consumo? ¿Es posible expulsarlo de nuestra mente? Pienso que somos capaces de hacerlo, pero es muy difícil lograrlo y llevarlo adelante porque la máquina cada vez crece más y va teniendo mayor injerencia en nuestra mente, cada vez la predispone y la expone a que sigamos avanzando; hasta lograr que no nos conformemos con un celular, ni con un televisor, que nuestros hogares estén plagados de aparatos; que nuestros roperos estén desbordados, etc.-
Este incesante juego macabro, que es el consumismo como sistema, la manipulación de valores éticos y morales nos lleva día a día a una continua provocación del deseo y del desear; en ese continuo invento de necesidades que nos incitan; me detengo, y hago una reflexión: ¿Por qué se produce esa ráfaga de publicidad para el día del padre, de la madre, del niño, de los abuelos, de los enamorados, Navidad, Reyes? También nos animan a que pidamos préstamos de todo tipo y color para poder comprar los regalos ¿es que nos quieren ayudar? ¿A qué? ¿A tener un mejor pasar? ¿O para que salgamos a comprar en forma descontrolada porque podemos tener muchos billetes en nuestras manos?
La mayoría de las personas terminan sacando préstamos, pagando grandes montos de dinero, interminables cuotas, etc. ¿es beneficioso? ¿Para quién o quiénes? Una vez más, si nos pusiéramos a razonar, la mayoría de las veces estamos comprando cosas que no tenemos ninguna necesidad, si nos pusiéramos a analizar bien, nos daríamos cuenta de los intereses que terminamos pagando por unos pesos, nos endeudamos cada vez más, mientras las multinacionales y financieras se enriquecen.
Si hiciéramos un razonamiento lógico acerca del tema de los préstamos, llegamos a la conclusión que el producto interno aumenta por el gran consumo a cambio de que aquellos que los absorbe este sistema seductor, van perdiendo en su economía, y si ese juego de que yo te presto para que tú compres, se va tornando un círculo vicioso, una calesita.
Luchar contra esta manipulación de gastar por gastar, de comprar por comprar, es el gran desafío que todos los seres humanos debemos abordar en forma inmediata.
El marketing se impone a través de la publicidad, y esto hace que muchas ofertas que lanzan al mercado; y que creemos que estamos siendo favorecidos o que salimos ganando; es tan sólo un espejismo.-
No hace mucho, Pepsicola, elaboró una estrategia de marketing, para lograr que consumiéramos esta bebida en forma continua y desmedida. La gran promoción lanzada al mercado era “tu Pepsi vale otra”.
¿En qué consistía esa manipulación?: Para lograr aumentar sus ventas, conseguir una adicción a esta bebida cola y por lo tanto una dependencia de su consumo. Por todos los medios nos comenzaron a bombardear con la oferta de que comprando una pepsi, debajo de cada tapita encontras miles de “vale otra”. En mi caso como en muchísimos más, salí en busca del producto con la esperanza de tener otra de regalo, sin dudas así fue en cada bebida que compraba había una de “regalo”, eso me motivaba a que cada vez que iba a comprar una bebida, a optar por la pepsi y dejando de lado las que consumía. Fue así que con el correr de los días , me fui haciendo una gran consumidora de algo que no consumía, por ejemplo entre semana , llegue a tomar hasta dos botellas de 2,25L por día, porque lo que hacía , era canjear “el regalo” que me ofrecía ,porque en todas las botellas me di cuenta que siempre había una vale otra. Cuando quise acordar mi hermano y yo, así como muchísimas personas más, habíamos caído otra vez en sus redes. Una vez más elaboraron una estrategia perfecta para meternos en este sistema de consumo. En este caso, una bebida cola la cual no consumíamos, y comenzamos a consumirla y en forma desmedida.
Un día y de pronto, dejaron de aparecer las “vale otra”, pero igual seguimos comprando, porque ya habían logrado su propósito, generar una dependencia con la ilusión de encontrar una y otra más “vale otra”.
Esta promoción “vale otra” envuelto en el sustantivo “regalo” lo convirtieron en un mensaje subliminal, logrando su propósito.
La publicidad mostraba que esa promoción era ventajosa, conveniente, nos otorgaba un beneficio, cuando en realidad todos esos adjetivos calificativos en realidad nos inducía a este sistema de consumo, manipulándonos lograron
aumentar considerablemente sus ventas, que muchos cambiaran de marca, y que se bebiera en forma desmedida; que en los hogares se gastara más dinero, afectando el presupuesto doméstico, y lo que es aún peor la salud.
¿Cuál era la verdadera estrategia? ¿Regalo o trampa? ¿Quién regaló a quien? ¿Quiénes fueron los verdaderamente beneficiados?
Desde mi punto de vista, caímos en la trampa del “regalo”, cuando nadie te regala nada si no obtiene una ganancia. Su objetivo era invertir en una propuesta que nos sedujera, para que nosotros invirtiéramos en algo que hasta ese momento no lo hacíamos. En realidad es un “regalo” con efecto boomerang.
Sin lugar a dudas, nuestra inversión a nivel social fue mucho más grande que la de ellos, que aumentaron considerablemente sus ventas, imponiendo el consumo de su producto.
Por supuesto que la empresa fue la gran beneficiada, y el “vale otra” se transformó en “valió la pena” la inversión.-
Se ha llegado al punto de que hoy es todo susceptible de ser comprado o vendido, con estas tormentas de ideas, para que cada vez gastemos y gastemos más; hace que todo gire en torno al mercado, a un mercado saturado que nos impone sus normas por encima de nuestro poder de razonar como seres racionales que somos.
A que conclusión podemos llegar si nos basamos en esta hipótesis que despertó esta pregunta: Consumismo ¿Manipulación? ¿Por qué nos manejan tan fácilmente nuestras cabezas? ¿Cómo hace este macro sistema para conseguir sus objetivos? ¿ Es posible desconectar a los seres humanos de esta máquina de triturar dinero y dinero?
No manejamos nuestras mentes por falta de capacidad, o por falta de ejercicio del poder del pensamiento. Reflexiono, ¿aquellos que nos manejan como marionetas, les conviene que tengamos la total libertad de pensar, que se creen espacios para confrontar pensamientos sobre esta problemática? Seguramente no, si el acto de pensar lo adquirimos como un hábito sin lugar a dudas lo que estaría en peligro sería su sistema.
A esta confrontación de ideas que me planteo de estas preguntas, podría decir que siento que este sistema nos está vigilando, monitoreando cada movimiento de nuestra vida, saben lo que queremos y lo que preferimos, tal vez esto último lo logran a través de encuestas disfrazadas de la cual nos sacan la información para luego procesarlo y lanzarla a este mercado de locura por gastar. En este laberinto de oferta y demanda, pienso que sólo existe una única salida: sólo destruyendo el consumo podemos terminar con este mercado, y destruyendo el mercado, podemos terminar con este sistema.
La cultura del consumo ya está instalada y sólo nosotros somos capaces de desterrarla. Si tienes como pagarlo está todo a tu alcance, es una enfermedad, la enfermedad de la abundancia; la consigna está planteada: consume, es una orden.
Luchemos contra ella, desafiándola, fortaleciendo nuestra mente, que se ella la que mande, la que ordene sobre nuestro ser. Hagamos un boicot, provoquemos una crisis en el consumo para lograr su destrucción y poder ser libres y auténticos...


