El otro día escribía sobre la necesidad de cometer errores, de arriesgar en nuestras vidas, tanto personal como profesionalmente. Pero es muy fácil decirlo y no tanto llevarlo a la práctica. Yo mismo me sorprendo a veces retrasando tareas que impliquen tomar decisiones difíciles, o dejo para mañana el presupuestar proyectos complicados donde es fácil equivocarse con las previsiones. En definitiva : consejos vendo pero para mi no tengo.
1. Conciencia
El primer paso, quizás el más difícil, es ser consciente de que realmente estamos procastrinando una tarea concreta por miedo a hacerlo mal. Debemos entender que tener miedo no es ser cobarde, ser valiente consiste en hacer algo aunque nos de miedo. Ser sincero con uno mismo es más difícil de lo que parece, tendemos a ponernos mil excusas y ocultarnos las verdaderas razones de nuestro comportamiento.
2. Conocimiento
Una vez identificada la decisión a tomar, la analizo y la divido en pequeñas tareas que me pueden ayudar a ir en una dirección u otra. En el caso de un presupuesto es sencillo, separo el proyecto en múltiples tareas mucho más fáciles de cuantificar. Para decidir un restaurante, miraría detalles como los platos de la carta, los precios, la localización… Observo desde fuera, y después analizo los detalles de la decisión a tomar.
3. Arriesgar
Es hora de volver mirar el problema desde fuera, con una nueva perspectiva, añadiendo a los detalles que hemos analizado, la gente implicada en las decisiones, la propia experiencia y los riesgos inherentes a la misma. Es hora de no retrasar más lo inevitable, y tomar una decisión.
4. Fidelidad
Una vez me he decidido, me mantengo fiel a esa decisión.
1. Conciencia
El primer paso, quizás el más difícil, es ser consciente de que realmente estamos procastrinando una tarea concreta por miedo a hacerlo mal. Debemos entender que tener miedo no es ser cobarde, ser valiente consiste en hacer algo aunque nos de miedo. Ser sincero con uno mismo es más difícil de lo que parece, tendemos a ponernos mil excusas y ocultarnos las verdaderas razones de nuestro comportamiento.
2. Conocimiento
Una vez identificada la decisión a tomar, la analizo y la divido en pequeñas tareas que me pueden ayudar a ir en una dirección u otra. En el caso de un presupuesto es sencillo, separo el proyecto en múltiples tareas mucho más fáciles de cuantificar. Para decidir un restaurante, miraría detalles como los platos de la carta, los precios, la localización… Observo desde fuera, y después analizo los detalles de la decisión a tomar.
3. Arriesgar
Es hora de volver mirar el problema desde fuera, con una nueva perspectiva, añadiendo a los detalles que hemos analizado, la gente implicada en las decisiones, la propia experiencia y los riesgos inherentes a la misma. Es hora de no retrasar más lo inevitable, y tomar una decisión.
4. Fidelidad
Una vez me he decidido, me mantengo fiel a esa decisión.