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¿Dónde están y qué son Las Médulas?
















LOCALIZACIÓN




















Origen del nombre



Según la tradición, el nombre del actual paraje tendría su origen en el del monte Medulio, cuya ubicación es cuestión de debate. No obstante, hay otra opinión entre los expertos según la cual provendría de la denominación tradicional que se le daba a los amontonamientos de paja, muy comunes en la zona. En el habla tradicional de El Bierzo, aún en uso, existen palabras como meda, montón de forma cónica, y medar, amontonar la hierba, así como medeiro, que según el catedrático Jesús García y García son "parientes" del castellano médano (duna o montón de arena), proveniendo, según él, de la voz latina meta. Otros autores lo relacionan con la voz latina metalla. Aun así, la opinión de que el nombre proviene del Mons Medulius tiene muchos partidarios entre los expertos.



Su importancia, sin embargo, va más allá de los monumentales restos de la minería de oro romana, ya que es el producto de los cambios históricos de todo tipo que esa explotación y dominación implicaron.










PROCEDIMIENTO DE EXTRACCIÓN






Las Médulas son un conjunto de minas que en la antigüedad los romanos emplearon para obtener oro. Lo más curioso de la historia de este lugar es el método que aplicaron para extraer el oro que había entre las rocas de las montañas; era el denominado "Ruina Montium" y consistía en excavar un agujero desde la cima de la montaña, y a continuación, diversas galerías horizontales.
Después, los romanos harían llegar agua desde los lugares más cercanos y la almacenarían en la parte superior en depósitos (denominados 'piscinae' o 'stagna'); cuando fuera suficiente, dejarían que el agua cayera por los agujeros excavados en el agujero de la montaña y la propia fuerza del agua terminaría por erosionar y romper las laderas de los montes bercianos.


El agua arrastraría la masa demolida hacia los canales de lavado (los 'agogae') en donde desde los fragmentos mayores hacia los más pequeños iban quedando limpios y se iba obteniendo el oro.











1. Se recogía el agua de arroyos y ríos.
2. El agua era transportada desde los montes Aquilianos por una compleja red de canales hasta el lugar de la explotación.
3. El agua era almacenada en estanques situados en la parte más alta de la montaña.
4. Se construían una red de pozos y galerías sin salida exterior. A continuación se soltaba el agua almacenada que se introducía en los pozos derrumbando la montaña debido a su presión.
5. Derrumbada la montaña se separaban los cantos rodados y se amontonaban en Murias.
6. A continuación se lavaba la tierra a través de unos canales denominados "agogas".
7. Al final de los canales se depositaban los fangos, lodos. Debido a ello el agua se acumulaba dando origen a lagos artificiales como el Lago Sumido, Carucedo...









RED HIDRÁULICA Y EXPLOTACIÓN

La mina de las Médulas se hizo sobre un yacimiento aluvial (secundarios), formado por limos, arenas y cantos rodados. Procede de otros yacimientos en roca (primarios), arrastrados y depositados por corrientes de agua durante el Mioceno, finales de la edad terciaria.

Este yacimiento fue explotado desde finales del S I a.C. hasta finales del siglo II; era un yacimiento enorme y tenia una altura considerable, debido al espesor del aluvión; los romanos recurrieron al agua para poder explotar el yacimiento. Los romanos eran unos ingenieros excepcionales y tenían un poder sobre el agua inigualable.

Para poder mover toda esa ingente cantidad de monte y poder eliminar la capa superficial, constituyeron ocho canales para traer el agua de los ríos Sil y Cabrera. Así a través de embalses, con compuertas y canales secundarios, iban poco a poco derrumbando el monte, lavándolo para obtener el preciado oro.


Para la obtención del oro, utilizaban unos dos millones de metros cúbicos al año, así durante unos doscientos años que duró la explotación. Posiblemente sea la red hidráulica más grande del mundo romano, unos trescientos treinta kilómetros de canales llamados corrugios. Así llamados porque iban serpenteando las vertientes norte y sur de los montes Aquilianos para poder captar en agua de las cumbres de los ríos del Bierzo; algunas a más de dos mil metros de altura y a unos cien kilómetros de distancia. Se calcula que se extrajeron de 5 a 7 toneladas de oro. La mano de obra necesaria era de 2.500 a 5.000 trabajadores, la mayoría astures, que obtenían por su duro trabajo, bienes y servicios y esclavos africanos.

Para las mediciones topográficas utilizaban la dioptrae, taquímetro utilizado para calcular las distancias y sacar los niveles, ayudándose con el chorobates, una especie de regla cuadrada de madera de unos veinte pies (5.920mm). Otras herramientas utilizadas eran la punterola, la batea y la lucerna.

El desnivel obtenido en los canales no superaba el 0.5% por kilómetro; la anchura del canal era de 90 a 150 cm y la altura del agua transportada era de 10 a 20cm.

La orografía les causo grandes problemas, tuvieron que excavar en la roca túneles para transportar el agua y también se vieron obligados a demoler rocas. Para demoler una roca, la calentaban quemando en su superficie grandes cantidades de brezo y a continuación derramaban encima agua mezclada con sal y vinagre, con lo que la roca estallaba y se iba desquebrajando.






PROCESO DE LAVADO

Los agogae o lavaderos

El proceso de lavado, se realizaba en el llano, excavaban zanjas en el suelo, por las que discurría el agua y en intervalos las cubrían con urces o brezo; los laterales de las zanjas estaban cubiertos con tablas y si el terreno lo requería utilizaban canales aéreos. El agua dejaba en los filtros vegetales la mena de oro. El proceso finalizaba secando y quemando el brezo, cuyas cenizas se lavaban sobre un cauce de césped herboso para que se depositara el oro.












EVACUACION DE ESTERILES


Por el proceso de extracción empleado dio lugar a diversos canales, que eran empleados para la evacuación de estériles, sobretodo cuando la extracción se realizada en cotas superiores, come se aprecia en el paraje llamado Lagua D´Eres.








LA RUINA MONTIUN


La ruina montiun, era el sistema de derrumbe llamado así por Plinio el Viejo, que era utilizado en los montes Medulio, donde las capas más ricas de conglomerado aurífico se encontraban en la parte inferior del monte. El sistema estaba basado en dos técnicas: primero se excavaba galerías, para debilitar el sector de monte que deseaban derrumbar; después el agua irrumpía con fuerza y al inundar las galerías, comprimía el aire y este actuaba como un ariete y demolía la zona acotada.










SISTEMA DE PEINE O SURCOS CONVERGENTES

Si utilizaba este sistema, excavaban unos canales, que eran abastecidos por un canal principal que abastecía de agua los surcos o canales que a su vez iban lavando el monte y transportaban el conglomerado aurífico hasta los lavaderos situados en la parte baja.

Otro método de extracción era mediante canales de lavado por presión.













En diciembre de 1997 la inclusión de Las Médulas en la Lista del Patrimonio Mundial supuso, por primera vez en España, el reconocimiento internacional de un Paisaje Cultural.
Las Médulas son en la actualidad un Bien de Interés Cultural en cuanto que Zona Arqueológica (1996) y, como Espacio Natural, han sido recientemente declaradas Monumento Natural (2002). Pero ante todo Las Médulas son un Parque Cultural, una realidad dinámica en la que los elementos fósiles se articulan en un paisaje vivo, el del presente, conduciendo al visitante del territorio actual al territorio antiguo.





Galeria romana cortada junto a la Cueva de La Encantada



Conglomerado aurifero en una de las galerias de Reirigo.



Tronco de castaño junto a la Cueva de La Encantada.


Castaño en flor en el interior de la mina de Las Medulas.



Madroños en la subida desde Carucedo a Orellan.



Nenufares en flor en Lago Somido.



Cigüeña en un nido sobre la espadaña de la iglesia de Lago Carucedo.















El título de Patrimonio de la Humanidad otorgado a Las Médulas recoge la consideración de toda la zona como un Paisaje Cultural, como un espacio que aúna valores naturales y culturales. Como tal es hoy un bien patrimonial de alcance mundial explícitamente reconocido.
En primer lugar lo es por su significado histórico: como testimonio del cambio en la explotación de los recursos y en las formas de vida de las comunidades locales durante la Antigüedad. Por un lado, fue la mayor mina a cielo abierto de todo el Imperio Romano, puesto que los desmontes mineros producidos alcanzaron 3 kilómetros de extensión máxima y más de 100 metros de profundidad. Por otro, Las Médulas es, sobre todo, un ejemplo excepcional de un proceso histórico. Es la mejor muestra, aunque no la única, del profundo cambio que produjo la minería de oro romana en las comunidades que habitaban el Noroeste peninsular.


Lo es, en segundo lugar, porque todas esas transformaciones - que pueden apreciarse y comprenderse directamente sobre el terreno haciendo de el, en parte, un paisaje relicto o fósil - dieron lugar a nuevas realidades que han condicionado su uso hasta el presente. No se trata de un paisaje estático ya que ha estado siempre sujeto a una permanente dinámica: el proceso histórico no se cerró en época romana.

Las más de mil hectáreas transformadas en época romana dieron una nueva articulación al territorio. A través de las llanuras artificiales conformadas por los estériles de la mina se crearon nuevas vías de acceso a la zona. El Lago de Carucedo, producido por el taponamiento de un valle de esos vertidos, fue más tarde un valioso recurso piscícola y hoy es un humedal protegido. Los antiguos cauces de los canales que conducían el agua utilizada en el proceso de explotación del oro han sido reutilizados como "carriles" o caminos de comunicación y trasiego de ganado por los habitantes de la zona. Los cultivos introducidos en época romana, particularmente el castaño, han pervivido y se han convertido en una seña de identidad inseparable de Las Médulas. Incluso la misma superficie dejada por los desmontes mineros antiguos ha dado paso a nuevas formas de explotación del suelo.

Su inclusión en el Patrimonio de la Humanidad - que forma parte también de la historia de Las Médulas - es un reto, no sólo para las administraciones responsables de su tutela, o para sus habitantes, sino para todos. Es preciso considerar que Las Médulas son un bien no renovable y que es necesaria la implicación de todos si queremos que se convierta en un bien duradero.



Panoramica general de la zona arqueologica de Las Medulas desde el norte.



Foto aerea oblicua del principal sector de la mina de oro.



Fragmento de inscripcion funeraria de un veterano de la Legio VII Gemina encontrada en la iglesia de Voces.



Acumulacion de esteriles de La Brea, a lo largo de la carretera Carucedo-Las Medulas.



Foto aerea oblicua del Lago de Carrucedo desde el este.



Picuezos y castaños en el interior de la mina de oro.



Castaños floridos en la zona de Xalores; al fondo la red hidraulica de la zona de Gallegos.





La garganta de Orellán desde la boca de la galería
















Las Médulas es un Paisaje Cultural con numerosos elementos fósiles, pero dinámico a la vez, un verdadero recurso de interés cultural y natural, informativo y formativo, y, por tanto, un bien que necesita una explotación racional.
La gestión, conservación y valoración de Las Médulas se encuadra en la consideración de la zona como Parque cultural. El Aula Arqueológica de las Médulas, los itinerarios, los folletos informativos, o publicaciones como la "Guía Arqueológica" editada por la Junta de Castilla y León, son instrumentos que tienen como objetivo esencial la explicación del proceso histórico de transformación de Las Médulas y ayudan al visitante a realizar una lectura global de los distintos elementos que conforman este paisaje.

El Aula Arqueológica, a la entrada del pueblo de Las Médulas es el complemento ideal a la visita sobre el terreno. En ella se recoge toda la información necesaria para comprender Las Médulas: el paisaje cultural se sitúa en su contexto histórico a base de mapas, maquetas y dibujos reconstructivos y se ofrece otro tipo de información difícilmente mostrable sobre el terreno, como los instrumentos mineros o su utilización dentro de las fases del sistema de explotación. Además se proyecta un vídeo sobre la Zona Arqueológica.
Los itinerarios que se pueden recorrer en la actualidad se explican en el aula arqueológica; algunos recorridos están señalados con puntos de información sobre el terreno y afectan fundamentalmente a las estructuras visibles más llamativas: la mina de oro, los dos castros prerromanos y uno de los asentamientos romanos. Diversos carteles explican las etapas de la explotación minera y la interpretación espacial y funcional de las estructuras visibles de los poblados preparados para la visita.







Grupo de investigadores europeos del proyecto 'Paisajes antiguos y estructuras rurales' a la entrada del aula arqueologica de Las Medulas (1999).



Sala superior del aula arqueologica con la maqueta de la mina de oro de Las Medulas.




Sala inferior del aula arqueologica con instrumentos mineros.



Grupo de turistas a la entrada de la galeria de Orellan.



Turistas en el mirador de Orellan.



Turistas en el interior de una de las galerias de La Cuevona.



Cartel de informacion instalado junto a la muralla de Castro de Borrenes.







Además de los espectaculares restos de la minería de oro romana, en Las Médulas es posible comprender sobre el terreno la interacción entre las comunidades humanas y los recursos naturales que explotaron así como las relaciones sociales en las que esa explotación se desarrolló.
Los restos de la minería romana - los canales, los vaciados mineros, las acumulaciones de estériles - hacen de Las Médulas un ejemplo extraordinario de la tecnología antigua. Esta riqueza, unida a la singularidad de algunos de sus recursos medioambientales - su geomorfología, bosques, humedales - hacen de ella una zona de especial interés. Sin embargo, para comprender este paisaje correctamente, es preciso entenderlo dentro del complejo proceso histórico del que formó parte.











La importancia de la actividad humana a lo largo de la historia en la zona de Las Médulas se pone de manifiesto en su patrimonio medioambiental; tanto es así que resulta imprescindible comprenderlo dentro de una perspectiva histórica. La red hidrógráfica, las formaciones vegetales, la fauna, las formaciones geológicas explotadas en la Antigüedad, etc, se corresponden con las pautas marcadas por las formas de ocupación y explotación del territorio a lo largo de los siglos. Son elementos que han de ser considerados como partes integrantes de un patrimonio en el cual lo natural y lo cultural son indisociables.





El castillo de Cornatel desde el sureste


En los últimos años del siglo II d. C., o inicios del siglo III, la mina de Las Médulas - como todas las minas de oro del Noroeste peninsular - dejó de explotarse. La explicación se encuentra en la estrecha relación que la explotación de las minas de oro tenía con el sistema monetario romano.

Augusto regularizó el sistema monetario de acuerdo a un patrón bimetalista, basado en las monedas de oro (el aúreo) y de plata (el denario). Esta reforma es un factor fundamental para entender la explotación de oro durante el Imperio Romano ya que su producción estuvo controlada por el Estado y orientada en gran medida a la acuñación de moneda. La relevancia del oro en la acuñación de moneda explica porqué las crisis monetarias del siglo III d.C. incidieron tan directamente en el final de la explotación de minas como Las Médulas. Desde entonces no se ha vuelto a extraer oro de ella.

Puesto que la minería antigua no fue reanudada nunca, los vestigios de la minería romana en Las Médulas quedaron envueltos en un halo de misterio y leyenda, fruto del desconocimiento de unas realidades cuya memoria histórica había caído en un profundo olvido.


Uno de los principales representantes de la evolución posterior de la zona es el Castillo de Cornatel, asentado en una elevada montaña en la antigua carretera de Ourense. Fue un punto fortificado esencial para la comarca; su historia se vincula a importantes miembros de la nobleza leonesa y, posteriormente, a la Orden del Temple. Testigo de la importancia de los monasterios en esta área es el vecino monasterio cisterciense de Santa María de Carracedo, clave en la obra de Gil y Carrasco y restaurado recientemente por la Diputación provincial.



Monasterio de Carracedelo










Hasta hace muy poco era preciso acudir al mito y a la leyenda para justificar la existencia de Las Médulas: las historias sobre los numerosos esclavos de Roma o el oro que el Imperio Romano expolió en Hispania son sólo dos ejemplos de un enmascaramiento que encubría una realidad histórica mucho más rica y compleja.

En el conjunto de los estudios sobre la Antigüedad romana, la minería ha ocupado tradicionalmente un espacio marginal. No ha sido hasta épocas recientes que ha encontrado un lugar importante en la investigación histórica. En el caso de Las Médulas - como en general de todo el Noroeste peninsular - la investigación sobre la minería aurífera adquiere relevancia a partir de los trabajos del investigador francés Claude Domergue. Los trabajos de este investigador se desarrollaron ya desde una óptica interdisciplinar, prestando especial atención a la colaboración entre arqueólogos y geólogos.

Las Médulas son un excelente ejemplo de la imbricación de aspectos tecnológicos y económicos, relaciones sociales, cuestiones políticas y administrativas, y de los engranajes que permitieron la conexión entre estos diversos niveles. En esta dirección se han desarrollado los trabajos del equipo de investigación Estructura Social y Territorio - Arqueología del Paisaje, que dirige desde 1988 F.- Javier Sánchez-Palencia, del Departamento de Historia Antigua y Arqueología del Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) (http://www.ih.csic.es/lineas/territorio/index.htm).

La investigación de Las Médulas cobra sentido si contribuye a su valoración y al desarrollo no sólo científico, sino también social. Por eso, todo el trabajo llevado a cabo por este equipo de investigación se ha realizado desde una perspectiva científica y patrimonial a la par, que valora Las Médulas como un paisaje cultural, esto es, resultado de un proceso histórico. Esto es especialmente importante en un área en la que el patrimonio arqueológico es uno de los recursos más importantes. La labor del equipo del CSIC pretende que este patrimonio sea tenido en cuenta en cualquier decisión relativa a la gestión de la zona; por ello sus esfuerzos se dirigen a que las iniciativas sociales, económicas y culturales sean cada vez más efectivas para el desarrollo de la zona, a la vez que se protege este paisaje cultural.





Excavaciones en El Castrelin,


Filmacion de un programa cientifico para la Television Nacional de Japon.


Las Médulas


Alrededores de Castrillo de los Polvazares


Árboles centenarios en las Médulas


Una de las galerías de Las Médulas


Poblado metalúrgico de Orellan en Las Médulas (siglos I y II adC). Al fondo, en la cima, estaban situados los hornos de fundición.


Uno de los farallones de Las Médulas


Vista general desde el camino


Caminos interiores


Castaños de Las Médulas


Madroños en Las Médulas

























El oro

Desde el punto de vista geológico, el yacimiento aurífero de Las Médulas es de tipo secundario, lo que significa que el oro no se encuentra en filones o de forma masiva en la roca. Se trata de un "aluvión del Mioceno, formado por conglomerados a base de cantos rodados y arenas o arcillas".
El contenido en oro o ley oscilaría desde 60-300 mg/m3 en los aluviones más profundos, hasta 20-100 mg/m3 en los más superficiales. La cantidad de oro extraído por los romanos ha sido uno de los aspectos más discutidos; de hecho, existen importantes diferencias según los autores. David Gustavo López habla de que "el total de oro extraído pudo rondar los 960.000 kg". En su opinión, se lavaron 240 millones de m3 de aluvión, con un contenido en oro de 1,98 gr/tonelada.

Tomando como referencia los datos aportados por Plinio el Viejo, Javier Villalibre obtiene la cifra de 1.635.000 kg en toda la zona noroeste (calculando 250 años de explotación); si Las Médulas representaban en torno al 50% del volumen general, "no es aventurado pensar que se extrajeron del orden de 800.000 kg.", sostiene. García Bellido, refiriéndose a las Asturias, calcula que se obtuvo un rendimiento de 1.500.000 kg: si se aplica de nuevo el porcentaje del 50% la cifra de oro extraído se situaría en torno a los 750.000 kg. Sin embargo, las últimas investigaciones apuntan a que se removieron 100 millones de m3 de aluvión, lo que significaría que el oro obtenido no pudo alcanzar cifras tan abultadas.El momento de mayor apogeo de la explotación se habría producido en la época de Trajano (finales del s. I, principios del s. II). El declive llegaría a partir del año 150 d.c., culminando con el abandono definitivo del yacimiento en los primeros años del siglo III, coincidiendo con las luchas internas por la sucesión del poder de Roma.De acuerdo con un reciente trabajo sobre la Zona Arqueológica de Las Médulas publicado por la Junta de Castilla y León, la explotación del oro está directamente relacionada con la creación por parte de Augusto de un sistema monetario basado en el "aureus".

La evolución y ritmo de la extracción del metal estuvo siempre condicionado por los cambios, necesidades de moneda y devaluaciones de ese sistema monetario, de forma que su crisis hacia comienzos del siglo III supuso el final de las labores mineras.

Antes de la conquista romana la Zona Arqueológica de Las Médulas estaba habitada por indígenas cuyo núcleo de población eran los castros. El Castrelín de San Juan de Paluezas es un ejemplo de lo que fueron aquellos poblados fortificados que se emplazaban en cerros más o menos aislados desde los que los indígenas divisaban fácilmente el entorno más inmediato y, en particular, sus tierras de cultivo.

La independencia era una de las características de los castros, de ahí que existiera una distancia considerable de unos a otros. Su población era autárquica y autosuficiente; y no sólo con relación a otros asentamientos sino incluso dentro de la propia estructura interna.
Otro de los castros prerromanos de gran interés es La Corona del Cerco de Borrenes, destruido seguramente como consecuencia de la ocupación romana. Conserva una importante estructura defensiva, foso y muralla, a lo largo de todo su perímetro. Es, además, un perfecto balcón para contemplar el valle de Borrenes y otros asentamientos humanos posteriores a la conquista. Algunos de ellos continúan presentando las características propias del castro prerromano; sin embargo, se aprecian los cambios significativos, sobre todo por lo que se refiere a una menor independencia dentro del territorio.

El nuevo esquema organizativo impuesto por los romanos hará que los asentamientos se diferencien de acuerdo con su funcionalidad: Cabuerco de Valdelobos, el Castro de Puente de Domingo Flórez o La Corona de Yeres acogieron la mano de obra minera por encontrarse más cerca de la explotación; El Castro Rupiano y el de Corporales estuvieron habitados por gentes cuya misión era el mantenimiento de la red de canales que conducían el agua hasta Las Médulas.

Según algunos autores, el Castro de Orellán no es tal castro sino uno de esos nuevos asentamientos con una función diferenciada, como demuestra el hecho de que estuviera dedicado a la producción metalúrgica.
Otros, como Las Pedreiras de Lago, albergaron a una población muy romanizada y seguramente vinculada a la dirección administrativa y técnica de las explotaciones auríferas.
La ordenación de las viviendas en torno a calles, los materiales empleados y los útiles hallados son sólo algunos elementos que permiten hablar ya de "formas de vida plenamente romanas".








Las técnicas

La llegada de los romanos significó la introducción de sistemas de explotación más avanzados que la técnica empleada hasta el momento por los astures, centrada en la criba de las arenas de los ríos.
El método de "ruina montium" o "arrugia" descrito por Plinio corresponde a un sistema de explotación extensivo (hoy denominado cortas de minado) que fue el empleado de forma mayoritaria en Las Médulas. El agua se canalizaba desde el nacimiento de ríos y arroyos transportándola a depósitos ("piscinae" o "stagna" ) situados en la parte alta de la montaña hasta llenarlos.
En el momento oportuno, el agua se soltaba repentinamente y a su paso por las galerías abiertas en las entrañas de la montaña se conseguía la erosión y el derrumbamiento de las masas aluviales.La fuerza hidraúlica continuaba actuando, tras el derrumbe, arrastrando la masa hacia los canales de lavado, las "agogae". Los estériles más gruesos se eliminaban antes de penetrar en los canales (eso explica los enormes montones de cantos rodados, denominados "murias", que se ven en todo el entorno) y los estériles más finos se encauzaban por los canales de evacuación hacia los conos de deyección de estériles o colas de lavado.
De acuerdo con la descripción que hace Plinio, las "agogae" estaban hechas con gradas y cubiertas con tojo. "El arbusto es semejante al romero, áspero y capaz de retener el oro. Cierran los laterales con tablas y depositan estos matojos en sus escaleras (...) Se hallan así masas que pesan más de diez libras (...) Después el tojo se quema, lavándose su ceniza sobre un césped de hierba abundante para que allí se retenga el oro".

Así pues, el paso previo para conseguir que la montaña se viniera abajo era la excavación de galerías interiores lo que, sin duda, requirió la presencia de técnicos cualificados. Prueba de ello son las conclusiones que se han extraído del estudio de las dos que aún se encontraban en proceso de excavación en el momento de abandonar la explotación: la de Orellán y la de Yeres. Tras el análisis se ha podido saber que las dimensiones que presentaban antes de ser sometidas a la erosión continuada del agua variaba entre los 110 y 190 centímetros de altura y el ancho oscilaba entre 100 y 150 centímetros. La forma ovalada de los túneles pretendía conseguir estabilidad durante la excavación a la vez que resistencia para que se produjeran amplias secciones antes de llegar al desplome de los aluviones.

Más sorprendente es el hecho de que los romanos aplicaran un principio físico que no se enunciaría hasta el siglo XVIII: al trazar las galerías con sucesivos ensanchamientos y estrechamientos conseguían disminuir la velocidad del avance del agua con un inmediato aumento de la presión.

El resultado final fue la creación de un auténtico laberinto en las entrañas de la montaña. Primero se excavaba un túnel principal a partir del cual se iban abriendo otras galerías secundarias que desembocaban en el primero. El "ruina montium" se alternó en otros sectores con "sistemas basados simplemente en la fuerza erosiva y de arrastre del agua arrojada desde depósitos situados en lo alto de los frentes de explotación". Es el caso de La Rebolar (sobre el pueblo de Carucedo), La Furnia y El Couso.
En diferentes puntos situados al norte y al oeste del pueblo de Las Médulas se aplicaron "sistemas de explotación selectivos exclusivamente sobre los niveles más ricos del aluvión".La explotación de Las Médulas tal como se realizó no hubiera sido posible sin agua en abundancia. Para procurársela, los romanos construyeron una "infraestructura hidraúlica de gran envergadura" basada en una red de canales o "corrugi" que captaban el agua en el nacimiento de los ríos y arroyos existentes en las vertientes septentrionales y meridionales de los Montes Aquilianos. Llegaron incluso a trasvasar agua de la cuenca del Duero a la del Sil.

En total, 325 kilómetros de canalización, excavada en su mayor parte sobre roca, por la que se conducía el agua hasta los depósitos de distribución y explotación ("piscinae" o "stagna" ).




















RUTAS POR LAS MÉDULAS




SENDA PERIMETRAL

La Senda Perimetral es la mas larga de las rutas señalizadas, comienza frente a la iglesia de San Simón y San Judas, allí veremos, a la derecha del sentido de marcha, el indicador, al llegar a la altura de la iglesia tomaremos la calle que sale a la derecha y continuaremos unos cien metros hasta girar a la iquierda, ya saliendo el pueblo continuaremos por una pista terriza, que también es conocida como camino de Yeres, ya que por ésta se accede al mismo. El camino está franqueado a ambos lados por matorral y castaños, mas arriba iremos viendo a la derecha amplias praderas, a medida que avanzamos se hace cada vez mas empinado, hasta llegar al cruce que conduce, a la derecha a Yeres y a la izquierda hacia el Mirador de Orellán.

Allí nos encontraremos un indicador que nos avisa de que el Mirador de Orellán está a 4 Kms. y el Mirador de Pedrices a 0,5 Kms., comenzamos a caminar hasta este último, e iremos viendo a la derecha el paisaje que presenta la Sierra de la Cabrera. Al llegar al Mirador de Pedrices nos sorprenderá gratamente la vista de un fantástico paisaje que ponen de manifiesto los restos de los picos, a la derecha, el pueblo, y la zona de los lagos. Al fondo alcanzaremos a ver el Embalse de Campañana y el pueblo de Lago, situado por encima del Lago de Carucedo.

Tras contemplar estas vistas continuaremos nuevamente la marcha, y a escasos metros, veremos que por la izquierda confluye la ruta denominda "Senda de Reirigo", que a partir de allí comparte unos metros del mismo camino que la que vamos siguiendo. el recorrido es siempre en tramo ascendente pero sin dificultad.

Siguiendo la marcha llegaremos hasta el cruce de una pista, a la izquierda, que nos señaliza las Médulas de Yeres, este camino de unos cien metros finaliza en una explanada desde la cual ya podremos contemplar el Pico Reirigo y algun resto de galerías. Desde esta explanada y continuaremos por una senda hasta la parte superior desde donde encontraremos, nuevamente un expléndido paisaje, y si rodeamos el Pico Reirigo podremos acceder a dos galerías por las que nos podremos adentrar pero previstos de linterna, ya que una de ellas cruza el Pico hasta llegar a asomarnos por el lado opuesto.

En este punto confluye también la Senda de Reirigo, que más adelante veremos. Para continuar con nuestra ruta debemos volver sobre nuestro pasos y continuar por la pista hasta el Campo de Braña, en este punto encontraremos un área recreativa acondicionada con sombras, bancos y mesas, también existe una fuente pero no siempre tiene agua.

Tras hacer un alto en el Campo de Braña seguiremos, nuevamente por el mismo camino, y nos encontraremos a escasos metros un indicador que nos anuncia la situación de los restos de un canal, a la derecha del camino, este era uno de los canales que conducían el agua hasta el depósito situado en las proximidades del Mirador de Orellán.

A partir de aquí el camino es llano y un poco mas adelante comenzaremos a ir descendiendo, en la primera curva del camino una vez dejado el Campo de Braña, podremos ver a la derecha el pueblo de Voces y el Pico Ferradillo, el punto de mayor altitud de la zona. También comenzaremos a divisar el Mirador de Orellán.

Al finalizar el descenso y antes de llegar al mirador, veremos a la izquierda, la senda denominada "Camino del Mirador", esta será una de nuestras opciones para el regreso al Pueblo y para bajar a ver de cerca los picos y las Cuevas.

El Mirador está perfectamente acondicionado para que contemplemos el paisaje de la vista mas conocida de Las Médulas, también, podremos acceder a una galería que nos conducirá al balcón situado a la derecha del Mirador. Para acceder a esta Galería, previo pago de una módica cantidad, nos proveeran de un casco y una linterna, y solamente podremos acceder acompañados de un guía.

Una vez realizada la visita habremos completado la ruta de la "Senda Perimetral" hasta el Mirador. Ahora nos quedan varias opciones para volver, al punto de partida. La primera sería volver por el mismo camino por el que vinimos. La segunda sería bajar hasta el pueblo de Orellán y continuar por la Senda de los Conventos hasta llegar al Aula Arqueológica y la tercera volver unos metros hacia atrás y bajar por Camino del Mirador que antes vimos.

Si opta por continuar por la Senda de los Conventos, seleccione arriba la pestaña de esta ruta, y si elige volver hacia atrás y bajar por el Camino del Mirador, continue leyendo.

El camino del Mirador, en cualquier época del año, presenta unas características estupendas para bajar hasta el centro del Las Médulas. El camino es en su totalidad descendente y discurre entre los castaños y matorral, que proporcionan una sombra muy agradable en los días calurosos además de un entorno muy agradable.

Al final del camino llegaremos a la fuente de la "Tía Viviana", de la que, últimamente, no manaba agua, y veremos una carretera asfaltada que forma parte del recorrido de la Senda de las Valiñas, asique a partir de aquí deberá seleccionar la pestaña de esta Senda y continuar desde el apartado de la Fuente de la Tía Viviana.








SENDA DE LAS VALIÑAS

Tras iniciar la marcha en el Aula Arqueológica iremos cruzando el pueblo por la carretera, rebasaremos la plaza donde se encuentra el lavadero, dejaremos la iglesia de San Simón y San Judas a la izquierda, unos metros mas adelante llegaremos al Centro de Recepción de Visitantes, donde nos informarán de todo lo relacionado con el entorno y, si lo deseamos, nos acompañarán para ir explicándonos como se llevó a cabo la explotación.

Si continuamos sin guía, llegaremos a una barrera señalizada con dirección prohibida (para vehículos), ahí comienza la Ruta de las Valiñas, rebasando la barrera y continuando por la pista asfaltada.

Esta ruta es muy cómoda, discurre por una pista asfaltada a nivel ligeramente ascendente y franqueada a ambos lados por castaños, que nos permitirá admirar ejemplares con troncos de formas diversas y algunos de gran tamaño. Seguiremos el camino hasta la Fuente de la Tía Viviana, allí, podremos optar por descansar unos momentos en algún banco, contemplar la fuente o seguir la marcha.

En este punto nos surgen dos opciones, tomar el Camino del Mirador que se encuentra junto a la fuente, a la derecha del sentido de marcha, y subir hasta el Mirador de Orellán, para, tras observar el paisaje desde el Mirador volver a bajar por el mismo camino y continuar nuevamente la marcha en el punto donde la habíamos dejado.

Si reemprendemos la marcha, lo haremos, otra vez, por la pista asfaltada en tramos descendente y llanos, hasta llegar al final del asfalto. En este punto continuaremos por una pista de tierra franqueada por muro empredrado a la izquierda y varandilla de madera a la derecha, tras una pequeña subida llegaremos a la altura de un castaño que presenta un tronco muy característico, siguiendo un poco más adelante llegaremos a la Cuevona, nos sorprenderán sus extraordinarias dimensiones y podremos introducirnos dentro y observar lo restos de las galerías.

Una vez visitada la Cuevona y admirado el paisaje que se puede observar desde ese punto, continuaremos por la misma senda, en tramo ligeramente ascendnete hasta llegar a la Cueva de la Encantada, ésta por sus carácterísticas es muy llamativa, permitiéndonos entrar y recorrer varias galerías.

Finalizada la visita de la Cuevona y la Encantada, podremos ascender un poquito más, y contemplar el paisaje desde la base del Pico del Águila, los más atrevidos podrán subir por un sendero de elevada dificultad hasta la proximidad de la cumbre del Pico, desde donde se puede admirar la belleza del entorno, quedando la entrada a la Cuevona a nuestros pies con una perspectiva muy llamativa.

Cuando decidamos continuar la ruta deberemos volver sobre nuestros pasos, rebasando la entrada de la Cuevona, y tomaremos un camino que sale a la derecha, también se puede bajar por un pequeño sendero una vez salgamos de la Encantada, y nos introduciremos por un camino descendente, dejando el Pico del Águila a la derecha y la Cuevona atrás, ahora ya solamente nos queda ir disfrutando del paisaje que forman los diferentes Picos y la vegetación.

Esta senda, al ser de tipo circular, nos conduce de vuelta al punto donde la habíamos iniciado, solo nos queda volver a cruzar el pueblo y llegaremos al punto de partida.

Otra opción si no queremos regresar aún y disponemos de tiempo suficiente, sería llegar hasta la iqlesia y tomar a la izquierda la Senda del Lago Sumido.









SENDA DE REIRIGO

Partiremos del mismo punto que las anteriores, es decir desde el Aula Arqueológica, cruzaremos el pueblo por la carretera, rebasaremos la barrera, señalizada con dirección prohibida, para vehículos, y continuaremos hasta el final de la cuesta de pista asfaltada, rebasada la primera curva nos encontraremos, a la derecha, el inicio de la ruta denominada Senda de Reirigo.

El camino por el que transcurre, también es conocido en el lugar como "Fuente de la Perra", es un sendero que discurre entre castaños en tramo siempre ascendente pero no muy difícil de seguir, y finaliza en una explanada situada a lo alto del monte, cruzando la senda de dicha explanada desembocamos en la pista que nos lleva, a la izquierda, al Campo de Braña, por lo continuaremos por esta pista unos metros hasta encontrar otra senda que sube por una loma, y que nos llevará hasta las Médulas de Yeres.

Continuaremos la senda por detras del pico reirigo y podremos ir viendo varias galerías más que se encuentran junto a la senda. A la izquierda podremos ir contemplando un paisaje espectacular de Las Médulas, la ruta finaliza en el Campo de Braña.

A partir de aquí nos surgen varias opciones, o volver por el mismo camino o continuar a la izquierda y llegar hasta el Miraror de Orellán, si optamos por esta última podremos consultar la ruta Senda Perimetral, y continuaremos ésta desde el Campo de Braña.







SENDA DEL LAGO

La Senda del Lago Sumido parte desde la carretera que atraviesa el pueblo, justo de frente a la iglesia de San Simón y San Judas, esta senda no presenta dificultad alguna, discurre por una pista terriza, prácticamente llana salvo por un par de repechos.

El recorrido hasta el Lago Sumido es corto y antes de llegar a éste, podremos ver a la derecha la Laguna larga y un poco mas adelante la Laguna de Pinzais a la izquierda.

Después tras subir un último repecho podremos contemplar el Lago Sumido, iremos bordeándolo y contemplando, si es la época, los nenúfares blancos, que cada año que pasa se van viendo menos, hasta que, me temo, desaparezcan por completo. Podremos observar un panel informativo sobre la leyenda de Roldán y la formación del lago.

Continuaremos la marcha por la orilla del lago hasta llegar al Mirador de Chao de Maseiros, donde desde una plataforma de madera podremos contemplar una basta extensión que nos permitirá ver el Lago de Carucedo, el pueblo de Lago, la presa del embalse de Campañana y algún canal de evacuación de estériles, todo ello convenientemente explicado sobre un panel panorámico.

Tras la visita volveremos sobre nuestros pasos hasta regresar al punto de inicio de la Senda, frente a la Iglesia.










SENDA DE LOS CONVENTOS

La Senda de los Conventos se puede comenzar desde dos puntos, desde el Aula Arqueológica o desde el pueblo de Orellán, como complementaria de otras rutas como la de Senda Perimetral o la Senda de Reirigo, siempre que hayamos decidido en éstas llegar hasta el pueblo de Orellán desde el mirador del mismo nombre.

Si la comenzamos desde el Aula Arqueológica deberemos tomar la carretera hacia Carucedo y a menos de un Km. encontraremos a la derecha la Senda de los Conventos, es una pista terriza que no presenta dificultad alguna, con muy ligeras subidas en este sentido, durante el trayecto podremos ver varios paneles panorámicos con explicación del paisaje que vamos contemplando.

La Senda de los Conventos finaliza en el pueblo de Orellán, por lo que, una vez completada, nos queda la opción de regresar volviedo sobre nuestros pasos o bien, los más preparados físicamente y con tiempo, continuar desde Orellán por la carretera del Mirador, de bastante pendiente y desde éste bajar por el Camino del Mirador que nos conduce hasta el corazón de Las Médulas.











Vista general desde el Mirador de Pedrices.
Desde el Mirador, se alcanza a ver, a la izquierda, el embalse de Campañana, el Lago Sumido, hacia el centro el Pueblo de Las Médulas y a la derecha una parte de la Zona de los Picos de Las Médulas.






Abajo podemos ver con mas detalle el Lago Sumido, a la izquierda, la Laguna Larga y la Laguna de Pinzais, todas ellas se irán viendo desde el Camino desde el Pueblo hasta el Lago Sumido.






Vista desde la parte superior de las Médulas de Yeres.
Las Médulas de Yeres forman parte del conjunto de la Zona Arqueológica de Las Médulas, se llega hasta ellas a través de la Senda Perimetral y se encuentran entre el Mirador de Pedrices, que ya habremos dejado atrás y el Campo de Braña. Para llegar hasta ellas tendremos que desviarnos a la izquierda por un sendero debidamente señalizado. Llegamos a una pequeña explanada desde la que ya podemos observa la primera de las galerías, así como la imponente presencia del Pico Reirigo.
En este tramo de Las Médulas, se hallan distintas galerías a las que podemos acceder sin problemas, si bien el pico reirigo se halla cruzado de parte a parte por una galería en la cual, si nos atrevemos a adentrarnos deberemos hacerlo provistos de linternas.







Vista del área recreativa del Campo de Braña.
El Campo de Braña fue un antiguo depósito de agua de la explotación minera, donde se almacenaba el agua que traían los canales provinientes de ambas vertientes de los Montes Aquilianos.
Este lugar es un punto de descanso en el camino iniciado desde el Pueblo de Las Médulas, por la senda perimetral, tras pasar por el Mirador de Pedrices y Las Médulas de Yeres, desde aquí continuaremos por la misma senda, observando a la derecha a unos dosciendos metros los restos de un canal, para seguir bajando hasta el Mirador de Orellán.








Vista general de Las Médulas desde el Mirador de Orellán
Esta es la vista mas popular de la Zona Arqueológico de Las Médulas, el visitante queda gratamente sorprendido cuando la ve por primera vez.
Hasta el Mirador de Orellán se puede acceder por la Senda Perimetral partiendo desde el Pueblo de Las Médulas o desde el Pueblo de Orellán, si accedemos desde este último lo haremos por una pista asfaltada de bastante pendiente, y al aproximarnos encontraremos a la izquierda una zona acondicionada para el estacionamiento de vehículos.
También podemos acceder desde el Camino del Mirador que parte desde la Fuente de la Tía Bibiana, situada en pleno corazón del paraje, a la que se accede por diferenes sendas que parten desde el pueblo, y que es paso, prácticamente obligado para ir a visitar La Cuevona y La Encantada. El Camino del Mirador es una senda con bastante pendiente, pero que merece la pena recorrerla y contemplar la vegetación hasta llegar al Mirador, recompensa que merece la pena su recorrido.







Vista posterior desde el Mirador de Orellán
Desde el Mirador de Orellán, al volvernos, podemos ver, a lo lejos, el Pueblo de Voces y por encima el Pico Ferradillo, el más alto de la Zona, con 1.345 metros de altitud. Desde el Campo de Braña existe una pista que conduce hasta él, desde el cual se logra una vista magnífica de toda la Zona.
En la parte inferior derecha de la imágen podemos ver el monolito erigido en honor del Montañero Berciano Elvio Nieto.






Vista frontal de la entrada a la Cuevona.
La Cuevona es, ciertamente, uno de los lugares que mas impresiona y marca a los visitantes, es la galería de mayor altura de todas las existentes y es el punto de referencia, junto a La Encantada para todo aquél que se interna por la senda de Las Valiñas.







Entrada a la cueva La Encantada.
A la Encantada accedemos tras haber pasado por delante de la Cuevona, subiendo una pequeña cuesta que, actualmente se halla adecentada y protegida por una varandilla de troncos de madera.
Esta es una de las galerías más singulares de la Zona dado que a su llegada nos sorprende por una luminosidad extraña que se produce por la entrada de luza desde un gran agujero en la parte superior, cuando tras superar un pequeño pero incómodo, y polvoriento desnivel, llegamos a un punto en que se aprecia dos túnles que se bifurcan a iquierda y derecha, además de observar una endidura en la que se aprecian restos de otra gran galería.
Podemos acceder al interior de las galerías que se bifurcan hasta la finalización de éstas desde donde observaremos, en especial desde la de la izquierda un hermoso paisaje.







Vista de Las Médulas reflejándose en las aguas del Lago Sumido.
El lago Sumido es uno de los lugares que no se deben dejar de visitar en el recorrido por Las Medulas, cubierto en la época por nenúfares blancos. El Lago Sumido ocupa uno de los canales donde se lavaba la tierra para obtener el oro, y separar los estériles, estos canales se llamaban "agogae".







Panorámica parcial de Las Médulas, Pueblo.
A pesar de lo que piensa algunos de los visitantes que acuden a vistar el paraje de la zona arqueológica, tengo que aclarar que Las Médulas, es un pueblo perteneciente al municipio de Carucedo, el hecho de que tenga el mismo nombre por el que se conoce a la zona arqueológica, conduce a la confusión de algunos de estos visitantes.
Las Médulas paraje, confunde a muchos de los visitantes que en su visita encuentran La Zona Arqueológica de Las Médulas, se encuentra a 20 Kms. de Ponferrada, fue declarada "Patrimonio de la Humanidad" por la UNESCO el día 4 de diciembre de 1997 por ser uno de los mejores ejemplos de la huella que ha dejado la Historia sobre el paisaje.









link: http://static.99widgets.com/counters/swf/counters.swf?id=498737_2&ln=es































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