El año pasado me gradué de Bachillerato, no sé si es el equivalente a la secundaria allá en Argentina pero bueno. A unos 10 metros del colegio está un prostíbulo, un puterío barato en donde tenía que pasar a diario para llegar a clases.
El colegio es público, por lo tanto está en una zona bastante sucia de San Salvador (El Salvador). El ambiente de esa zona es muy caótico, llena de muchos automóviles viejos y oxidados, humo de buses que ya están obsoletos pero siguen circulando, gente pobre de acá para allá, vagos y ladrones, y vagabundos oportunistas esperando pedir una moneda para el café a algún joven de mi colegio.
Entraba a las 7:00 AM, el autobús me dejaba a unos 40 metros del colegio y tenía que caminarlos a través de muchos negocios informales muy sucios, entre ellos "El Puterío". Eran unos cuartuchos ordenados en fila unidos entre sí, habían unos 6 por todos.
A la entrada de cada uno estaban las prostitutas: unas señoras obesas, llenas de excesivo maquillaje, apestosas y con un vocabulario muy callejero. Al que pasaba le decían "Venga papi, sólo $5 dolares pa´ que disfrutes", "Muah, mi amor venite", "Corazón estás rico papasito, vení"...ETC. Todas esas frases que usaban para atraer a los chicos del colegio y demás hombres que, desafortunadamente como yo, tenían que pasar frente a ellas para llegar a su destino.
Cuando recién había comenzado ir a ese colegio, me causaba mucho pánico atravesar esa zona, pero ya al mes me había acostumbrado.
Un compañero de clase me dijo una vez, que dado mi grado de virgo, debería de probar una dama de esas. Inmediatamente me causó náuseas el siquiera pensar en ello, yo no estaba tan necesitado como para acostarme con una señora de aspecto muy desagradable.
Uno de ellos me contó que fué ahí una vez, nos dijo que la señora olía muy mal pero que le dió miedo arrepentirse porque ya estaba con los pantalones abajo. La dama, nos decía, comenzó a tomar su nutria y a succionarla, como un bebé hambriento succiona un biberón, con mucha fuerza y práctica. Acabó en poco más de un minuto, $5 dolares por la mamada.
Al final del año, yo no había tenido ninguna novia en los 3 de mi bachillerato. Pero aún así, no me cabía la idea de ir donde una prostituta de esas. Mejor sigo taringueando y matándome a pajas. Como todo buen taringuero virgo.
El colegio es público, por lo tanto está en una zona bastante sucia de San Salvador (El Salvador). El ambiente de esa zona es muy caótico, llena de muchos automóviles viejos y oxidados, humo de buses que ya están obsoletos pero siguen circulando, gente pobre de acá para allá, vagos y ladrones, y vagabundos oportunistas esperando pedir una moneda para el café a algún joven de mi colegio.
Entraba a las 7:00 AM, el autobús me dejaba a unos 40 metros del colegio y tenía que caminarlos a través de muchos negocios informales muy sucios, entre ellos "El Puterío". Eran unos cuartuchos ordenados en fila unidos entre sí, habían unos 6 por todos.
A la entrada de cada uno estaban las prostitutas: unas señoras obesas, llenas de excesivo maquillaje, apestosas y con un vocabulario muy callejero. Al que pasaba le decían "Venga papi, sólo $5 dolares pa´ que disfrutes", "Muah, mi amor venite", "Corazón estás rico papasito, vení"...ETC. Todas esas frases que usaban para atraer a los chicos del colegio y demás hombres que, desafortunadamente como yo, tenían que pasar frente a ellas para llegar a su destino.
Cuando recién había comenzado ir a ese colegio, me causaba mucho pánico atravesar esa zona, pero ya al mes me había acostumbrado.
Un compañero de clase me dijo una vez, que dado mi grado de virgo, debería de probar una dama de esas. Inmediatamente me causó náuseas el siquiera pensar en ello, yo no estaba tan necesitado como para acostarme con una señora de aspecto muy desagradable.
Uno de ellos me contó que fué ahí una vez, nos dijo que la señora olía muy mal pero que le dió miedo arrepentirse porque ya estaba con los pantalones abajo. La dama, nos decía, comenzó a tomar su nutria y a succionarla, como un bebé hambriento succiona un biberón, con mucha fuerza y práctica. Acabó en poco más de un minuto, $5 dolares por la mamada.
Al final del año, yo no había tenido ninguna novia en los 3 de mi bachillerato. Pero aún así, no me cabía la idea de ir donde una prostituta de esas. Mejor sigo taringueando y matándome a pajas. Como todo buen taringuero virgo.