InicioSalud Bienestar¿Que Es La Neurosis Y Quien La Padece? Identificarlos
¿Qué es la neurosis y quién la padece? ¿Es fácil distinguirlo del sano?

Hace años, cuando me estaba especializando en psicoterapia, el entonces profesor Tullio Bazzi solía repetir durante sus estupendas clases la siguiente imagen: «Si a una persona sana le preguntáis cuánto son 2+2, responderá sin sombra de duda que 4; una persona neurótica responderá que son 4, pero que no está nada segura; una persona psicótica, o sea, demente, responderá con seguridad que son 5».

Otro ejemplo más cercano es éste: «Un loco dice: "yo soy Napoleón", un neurótico dice: "quisiera ser Napoleón", y uno sano dice: "yo soy yo y, tú eres tú"».

Pero centrémonos en la neurosis y empecemos con el padre de la psicoterapia, Sigmund Freud, que, en su trabajo magistral «Cinco conferencias sobre el psicoanálisis», describe la neurosis así: «Supongan, señores, que en el curso de esta conferencia alguien empezara a protestar en voz alta, molestando. El presidente de la conferencia lo invitará a marcharse, pero, una vez fuera, seguirá gritando porque quiere volver a entrar. Nuestro presidente se verá obligado a pedir a algunos de los presentes que salgan a sujetarlo. Como continúa insistiendo en que quiere entrar, se decidirá a readmitirlo en la sala con tal de que esté tranquilo, y así sucede. El elemento que habla en voz alta es el deseo infantil que trastorna la personalidad, el presidente de la reunión es la demanda de remoción, el alejamiento es la remoción, las personas que salen a sujetarlo son las fuerzas del yo, liberadas para mantener alejado el deseo infantil reprimido; readmitirlo con la condición de que acepte la disciplina de la reunión es lo que se obtiene con la psicoterapia».

La neurosis puede verse también como un estado de desequilibrio en el individuo que aparece cuando él y el grupo del que forma parte experimentan simultáneamente necesidades divergentes y el individuo no logra distinguir las necesidades dominantes. Si este tipo de experiencias se repite a menudo o si una experiencia es muy impresionante, el sentido de equilibrio del individuo en ese campo se verá tan perturbado que le hará perder la capacidad de juzgar adecuadamente la posición de equilibrio en cualquier otra situación. El individuo responderá entonces de forma neurótica a situaciones que no tienen ninguna conexión intrínseca con la experiencia o con las experiencias en las que había tenido lugar originariamente el desequilibrio. La forma que tiene el neurótico de afrontar las situaciones es la de reprimirse; en cambio, la del criminal es obstaculizar a la sociedad y al ambiente.

Otra concepción de la neurosis son las manifestaciones del «asunto no concluido», entendiendo por ello el modo en que la energía del organismo resulta bloqueada o interrumpida. He aquí un ejemplo: Surgen hacia un hermano sentimientos de rivalidad a los que se impide expresarse adecuadamente («Naturalmente, tú quieres a tu hermanito»). En la edad adulta, estos sentimientos pueden manifestarse en forma de un dolor crónico en la espalda, detrás del hombro derecho. Es la transformación de una necesidad de protesta en dolor muscular, con lo que esa necesidad originaria ni se realiza ni se hace plenamente soportable.

Además, la neurosis puede ser representada teatralmente por dos personajes llamados Orgullo y Memoria, que discuten en escena. Memoria dice: «Es así». Orgullo dice: «No puede haber sido así». Memoria insiste: «Te digo que ha sido así». Orgullo replica: «No, te equivocas, no ha sido así»... Al final Memoria se rinde y Orgullo gana. No es casualidad, pero la cualidad preeminente del neurótico es precisamente el orgullo y la presunción. He aquí un breve esquema en el que recojo las diferencias entre una persona sana y una neurótíca:



SANO

1) Animoso

2) Realista

3) Disciplinado

4) Buena capacidad de juicio

5) Mente abierta, libre de prejuicios

6) Espontáneo

7) Flexible

8) Hace afirmaciones documentadas

9) Capaz de amar

10) Amante de la vida

11) Sincero

12) Alberga sentimientos profundos

13) Tiene respeto de sí mismo y dignidad

14) Ordenado con sentido común

15) Está en buena relación con los demás

16) Productivo y creativo

17) Orientado hacia su propio desarrollo

18) Tiene buen sentido de identidad



NEURÓTICO

1) Lleno de miedos

2) Confunde la realidad con el fruto de sus deseos

3) No puede esperar; quiere una recompensa inmediata

4) Extremista

5) Mente cerrada, llena de prejuicios

6) Condicionado por imperativos interiores

7) Rígido

8) Hostil y vengativo

9) Se aferra a los demás y depende de ellos

10) Apático y empobrecido

11) Se engaña a sí mismo

12) Medio entumecido, medio vivo

13 ) Vacila entre la arrogancia y él desprecio de sí mismo

14) Ordenado de forma obsesiva y repetitiva

15) Explota a los demás y es explotado

16) No llega a nada

17) Orientado hacia la gloria y el prestigio

18) Alienado y extraño para sí mismo



He aquí ahora una imagen metafórica sugestiva sobre el comportamiento típico de un neurótico: «Imagine Ud. una persona que se embarca en un crucero de placer. De repente, una noche en pleno océano el barco se hunde, y nuestro protagonista está en el agua nadando desesperadamente contra la, oscuridad, el viento, el frío de las aguas y la fuerza de las olas, que lo traquetean por todas partes. Tras unas horas de lucha extenuarte, siente que le faltan las fuerzas, y un momento antes de abandonarse a su triste destino choca contra un escollo; recurre a sus últimas fuerzas y se agarra desesperado a las rocas. Poco después sale el sol y lo ilumina todo. El náufrago mira a su alrededor con curiosidad y descubre ante él una espléndida isla llena de palmeras y arena finísima. Pero en vez de alegrarse, inmediatamente se hunde en la tristeza y mira con terror el corto espacio de agua que lo separa de la isla. Está tan impactado por la experiencia de unas horas antes en pleno océano, cuando se debatía entre la vida y la muerte, que decide quedarse en el arrecife, renunciando a dar unas brazadas hasta la playa».

La psicoterapia es una experiencia que ayuda a dar esas pocas brazadas. Hay un prejuicio de fondo, que es concebir la experiencia psicoterapeútica limitada a la conversación con el psicoterapeuta. Nada más falso; la verdadera psicoterapia se hace fuera del estudio profesional. Para explicar todo esto, pongo el ejemplo del señor que antes de irse de excursión va a echarle gasolina al coche, y sólo vuelve a la gasolinera cuando se le acaba la gasolina. Pues bien, la sesión psicoterapéutica es una parada en la gasolinera, en la cual se llena el tanque para luego seguir adelante solos.

Son realmente muchos los que tienen miedo a la psicoterapia. Aclaremos la duda inmediatamente. Un ejemplo válido es el de la librería: uno posee una biblioteca muy rica pero extremadamente desordenada, por lo que no encuentra nunca el libro que busca y que está seguro de tener. Hay que poner un poco de orden, desempolvar las estanterías y poner los libros en su sitio, en el orden deseado. La psicoterapia es lo mismo: hay un gran lío en la cabeza y mucha necesidad de poner orden. El miedo al futuro no tiene sentido: la biblioteca tendrá los mismos volúmenes que antes, es decir, el individuo seguirá siendo el que es, sin perder nada, a no ser que quiera deshacerse de algún «libro» inútil. Otro ejemplo: el safari. Adentrarse en los meandros de la psique puede ser peligroso, como en un safari, si lo intenta uno solo. Pero no es peligroso si nos servimos de un guía, el psicoterapeuta. También Dante, para ir al infierno, necesitó un guía: Virgilio.

Luego está el terror a descubrir dentro de uno un inconsciente violento y demoníaco. Ciertamente, es posible e incluso probable descubrir algo poco agradable, porque si no, no se habría formado la neurosis, que es una defensa de algo peor. Pero, puesto que tanta violencia animal no se ha manifestado nunca, está claro que, si en el inconsciente se esconde un delincuente, en el mismo lugar debe de haber también un guardia que lo vigila como es debido. Por último, está el presunto riesgo de no poder pasarse sin el psicoterapeuta. Esta duda carece de fundamento. La psicoterapia puede dar resultado o no, como sucede con cualquier tipo de tratamiento. En caso afirmativo, produce un desbloqueo y un crecimiento por el que el paciente madura y se reconoce obviamente autosuficiente. En caso negativo, se interrumpe antes de tiempo. En cualquier caso no hay dependencia.

Entre los 18 puntos principales que caracterizan a un neurótico, descritos antes en un breve esquema, el número 2, por ejemplo, merecería una pequeña profundización psicoterapéutica. En sustancia, una neurosis es, según este punto, una confusión de los propios deseos (generalmente infantiles) con la realidad, o mejor, una confusión de la realidad subjetiva con la realidad objetiva externa. Y para ayudar a un paciente que se debate confundiendo la realidad con sus ilusiones o los hechos concretos con los sueños, a menudo lo invito a «despertarse» de la neurosis. Hay numerosas técnicas a disposición y numerosas articulaciones de cada técnica, por no hablar de los matices de cada articulación. Por ejemplo, para un problema como el de «confundir la realidad con el fruto de los propios deseos», utilizo la técnica del hipnotismo articulándolo de manera indirecta con varios matices metafóricos, como, por ejemplo, la historieta de aquel mendigo de Roma que se está acomodando para pasar la noche. No ha conseguido más que un mendrugo, y llega hasta la orilla del Tíber; está cayendo una lluvia suave, por lo que se acurruca en su viejo abrigo andrajoso. Está a punto de dormirse cuando de repente aparece un Ferrari. Baja del coche una chica guapísima, que le dice: «Buen hombre, ¿va a pasar Ud. la noche aquí en el dique?». El mendigo responde: «Sí». Y la mujer replica: «No puedo permitirlo. Véngase a mi casa y pasará una noche agradable después de tomar una abundante cena». E insiste para que el hombre suba al coche. Salen de Roma y llegan a un lugar donde la mujer posee una espléndida mansión, rodeada de un bosque inmenso. Los recibe el mayordomo, con esta orden de la señora: «Por favor, Ambrosio, encárgate de que este hombre sea acomodado en una habitación del servicio y sea tratado bien». Ambrosio lo hace. La joven señora está a punto de acostarse cuando de repente se acuerda de su huésped. Se pone algo y atraviesa el pasillo hasta las habitaciones del servicio. Por una rendija ve que hay luz en el cuarto del mendigo. Llama suavemente, abre la puerta y lo encuentra despierto. Entonces le pregunta: «¿Qué sucede, señor? ¿No le han servido una buena cena?». Él le responde: «En mi vida he comido tan bien, señora». «¿Está suficientemente caliente?», pregunta ella. « Sí, gracias, la cama es caliente y confortable», responde él. Entonces ella le dice: «Tal vez necesite compañía. ¿Por qué no me hace Ud. sitio?». Y se le acerca. El le hace sitio y cae redondo al Tíber.


Diccionario de psicología:


Obsesión. Irrupción en el pensamiento de una idea, un sentimiento o una tendencia, que aparece en el enfermo en desacuerdo con su pensamiento consciente, pero que persiste a pesar de todos los esfuerzos que hace el sujeto por deshacerse de él.

Obsesivo-compulsiva, neurosis. Neurosis en las que las obsesiones y compulsiones se han hecho crónicas, perturbando la vida normal del sujeto.

Odio. Emoción reactiva frente a una persona o una vivencia que hiere o amenaza.

Pánico. Episodio agudo de los estados de ansiedad caracterizado por un miedo intenso e irracional.

Perseveración. Repetición persistente y sin objetivo alguno de actividades, palabras o frases.

Polarización. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo viéndose a sí mismo o a los demás como completamente buenos o malos, sin conseguir integrar en imágenes cohesionadas las cualidades positivas o negativas de cada uno. Al no poder experimentar simultáneamente afectos ambivalentes, el individuo excluye de su conciencia emocional una visión y unas expectativas equilibradas de sí mismo y de los demás. A menudo, el individuo idealiza y devalúa alternativamente a la misma persona o a sí mismo: otorga cualidades exclusivamente amorosas, poderosas, útiles, nutritivas y bondadosas o exclusivamente malas, odiosas, coléricas, destructivas, repelentes o inútiles.

Proyección. Mecanismo de defensa que el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo incorrectamente a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. Consiste en proyectar cualidades, deseos o sentimientos que producen ansiedad fuera de sí mismo, dirigiéndolos hacia algo o alguien a quien se atribuyen totalmente.

Psicótico. Este término ha recibido históricamente numerosas definiciones diferentes, ninguna de las cuales ha conseguido ser aceptada universalmente. La definición más estricta de psicótico se limita a ideas delirantes o alucinaciones prominentes, en ausencia de conciencia acerca de su naturaleza patológica. Una definición algo menos restrictiva también incluiría alucinaciones significativas que el individuo acepta como experiencias alucinatorias. Todavía es más amplia una definición que incluya asimismo otros síntomas positivos de esquizofrenia (esto es, habla desorganizada, comportamiento intensamente desorganizado o catatónico). Finalmente, el término ha sido definido conceptualmente como una pérdida de los límites del yo o una importante alteración de la verificación de la realidad.

Racionalización. Mecanismo de defensa por el que se tiende a dar una explicación lógica a los sentimientos, pensamientos o conductas que de otro modo provocarían ansiedad o sentimientos de inferioridad o de culpa.

Represión. Mecanismo de defensa que consiste en rechazar fuera de la conciencia todo aquello que resulta doloroso o inaceptable para el sujeto. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo expulsando de su conciencia o no dándose por enterado cognoscitivamente de los deseos, pensamientos o experiencias que le causan malestar. El componente afectivo puede mantenerse activo en la conciencia, desprendido de sus ideas asociadas.

Resistencia. Oposición inconsciente o quizá consciente a llevar al nivel de la conciencia experiencias, ideas, afectos, etc., pasados, que provocarían ansiedad.

Síndrome. Agrupación de signos y síntomas basada en su frecuente coocurrencia, que puede sugerir una patogenia, una evolución, unos antecedentes familiares o una selección terapéutica comunes.

Síndrome general de adaptación. Es una pauta de reacción fisiológica provocada por la tensión crónica, cuya finalidad es suprimir los efectos de ésta y permitir al organismo conservar sus recursos. La pauta se divide en tres etapas: 1) la reacción de alarma, 2) la resistencia y 3) el agotamiento.

Síntomas psicóticos congruentes con el estado de ánimo. Ideas delirantes o alucinaciones cuyo contenido es plenamente coherente con los temas típicos de un estado de ánimo deprimido o maníaco. Si el ánimo es depresivo, el contenido de las ideas delirantes o las alucinaciones consistirá en temas de inadecuación personal, culpa, enfermedad, muerte, nihilismo o castigo merecido. El contenido del delirio puede incluir temas de persecución si parten de conceptos autodespectivos como un castigo merecido. Si el ánimo es maníaco, el contenido de los delirios o alucinaciones incluirá temas sobre valor, poder, conocimientos o identidad exagerados o sobre una relación especial con una deidad o persona famosa. El contenido del delirio puede incluir temas de persecución si se basan en conceptos como un valor exagerado o un castigo merecido.

Síntomas psicótícos no congruentes con el estado de ánimo. Ideas delirantes o alucinaciones cuyo contenido no es coherente con los temas típicos de un ánimo depresivo o maníaco. En el caso de la depresión los delirios o las alucinaciones no implicarán temas de inadecuación personal, culpa, enfermedad, muerte, nihilismo o castigo merecido. En el caso de la manía, los delirios o las alucinaciones no entrañarán temas de valor, poder, conocimientos o identidad exagerados o de relaciones especiales con una deidad o un personaje famoso. Son ejemplos de síntomas psicótícos no congruentes con el estado de ánimo los delirios de persecución (sin contenido autodespectivo o de grandeza), la inserción del pensamiento, la difusión del pensamiento y las ideas delirantes de ser controlado, cuyo contenido no guarda relación aparente con ninguno de los temas anteriormente enumerados.

Supresión. Mecanismo de defensa en que el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo evitando intencionadamente pensar en problemas, deseos, sentimientos o experiencias que le producen malestar.

Trastorno mental. Estado patológico que se caracteriza por confusión de ideas, perturbación emocional y conducta inadaptada. Puede tener origen orgánico o funcional.

Trastorno mental orgánico. Es aquel en el cual un estado patológico del cuerpo, en particular el cerebro y el sistema nervioso, genera una conducta inadaptada.

Trastorno obsesivo-compulsivo. Es un trastorno psíquico que se caracteriza por ideas irracionales involuntarias y por conductas repetitivas tendientes a reducir la angustia asociada con esas ideas irracionales.

Trastornos psicóticos. Graves trastornos mentales en que se pierde el contacto con la realidad y se manifiesta un comportamiento notoriamente inadaptado. Algunos de los síntomas asociados a los trastornos psicóticos son la desorganización de la personalidad, la perturbación en el pensamiento, el desequilibrio de los estados de ánimo y la presencia de delusiones y alucinaciones.

Negación. Mecanismo de defensa por el que se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o extemo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son manifiestos para los demás. El término negación psicótica se emplea cuando hay una total afectación de la capacidad para captar la realidad.

Neurosis. Conjunto de síntomas psíquicos y emocionales producidos por un conflicto psicológico que se han hecho crónicos. Se conserva la capacidad para razonar coherentemente.

Idea delirante. Falsa creencia basada en una inferencia incorrecta relativa a la realidad externa que es firmemente sostenida. La creencia no está aceptada ordinariamente por otros miembros de la subcultura o cultura a la que pertenece el sujeto (p. ej., no es un artículo de fe religiosa). Cuando una creencia errónea implica un juicio de valor, sólo se considera idea delirante cuando el juicio es tan extremo que desafía toda credibilidad. Las ideas delirantes se subdividen de acuerdo con su contenido. Algunos de los tipos más frecuentes son los siguientes:

Celos delirantes. Idea delirante que tiene el sujeto pensando que es traicionado por su compañero sexual.

De grandeza. Idea delirante de valor, poder, conocimientos o identidad exagerados, o de una relación especial con una deidad o una persona famosa.

De referencia. Idea delirante cuya temática consiste en que ciertos hechos, objetos o personas del ambiente inmediato del sujeto adoptan una significación particular y desusada. Estas ideas delirantes suelen ser de naturaleza negativa o peyorativa, pero también pueden ser de grandiosidad. Difieren de las ideas de referencia, donde la falsa creencia no se sostiene tan firmemente ni está tan organizada como una verdadera creencia.

De ser controlado. Idea delirante en que ciertos sentimientos, impulsos o actos se experimentan como si estuvieran bajo el control de alguna fuerza externa más que bajo el de uno mismo.

Difusión del pensamiento. Idea delirante de que los propios pensamientos están siendo difundidos en alta voz de modo que pueden ser percibidos por otros.

Erotomaníaca. Idea delirante de que otra persona, habitualmente de status superior, está enamorada del sujeto.

Extraña. Idea delirante que implica un fenómeno que la cultura del sujeto consideraría totalmente inverosímil.

Idea sobrevalorada. Creencia persistente y no razonable que se mantiene con menos intensidad que la idea delirante (esto es, el sujeto es capaz de aceptar la posibilidad de que su creencia puede no ser cierta). La creencia no es aceptada habitualmente por otros miembros de la cultura o subcultura a que pertenece el sujeto.

Ideación paranoide. Ideación que implica sospechas o creencia de estar siendo atormentado, perseguido o tratado injustamente, pero de proporciones inferiores a las de una idea delirante.

Idealización. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo cualidades exageradamente positivas a los demás.

Ideas de referencia. Sensación de que ciertos incidentes causales o que determinados acontecimientos externos tienen un significado particular y desusado que es específico para cada sujeto. Debe distinguirse de un delirio de referencia, en el que existe una creencia sostenida con convicción delirante.

Identificación proyectiva. Mecanismo de defensa en que el individuo atribuye incorrectamente a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. A diferencia de la proyección simple, en este caso el individuo no repudia totalmente lo que proyecta. Al contrario, el individuo es consciente de sus afectos o impulsos, pero los interpreta incorrectamente al considerarlos reacciones justificables frente a otras personas. No es raro que el individuo atribuya sus propios sentimientos a otros, haciendo que sea difícil esclarecer quién hizo algo a quién en primer lugar.

Imbecilidad. Forma de insuficiencia mental, menos grave que la idiocia, pero que impide vivir de un modo autónomo. Oligofrenia de grado medio.

Incoherencia. Lenguaje o pensamiento que resulta esencialmente incomprensible a los demás porque las palabras o las frases se unen sin una conexión lógica o significativa. La irregularidad ocurre dentro de las oraciones, a diferencia del descarrilamiento o dispersión, en el que la alteración se produce entre las oraciones. La incoherencia a veces ha sido denominada "ensalada de palabras" para poner de manifiesto el grado de desorganización lingüística. No deben considerarse como incoherencia ciertas construcciones escasamente gramaticales o usos idiomáticos característicos de una cultura o región particulares, una falta de escolarización o un bajo nivel intelectual. El término no suele aplicarse cuando hay pruebas de que el trastorno del habla se debe a una afasia.

Inconsciencia. Estado en el que la capacidad de percepción y de actuar conscientemente están anuladas. El estado más profundo de inconsciencia es el estado de coma.

Formación reactiva. Mecanismo de defensa por el cual el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo sustituyendo los comportamientos, los pensamientos o los sentimientos que le resultan inaceptables por otros diametralmente opuestos (este mecanismo de defensa suele actuar en simultaneidad con la represión).

Frustración. Situación en la que se halla el sujeto cuando encuentra un obstáculo que no le permite satisfacer un deseo o alcanzar una meta.

Fuga de ideas. Un flujo casi continuo de habla acelerada, con cambios temáticos bruscos, que habitualmente se basan en asociaciones comprensibles, estímulos que distraen la atención o juegos de palabras. Cuando es grave, el habla puede ser incoherente y desorganizada.

Delusion. Idea falsa fija, que presenta resistencia a ser modificada aunque datos objetivos la contraríen.

Estado de ánimo. Emoción generalizada y persistente que influye en la percepción del mundo. Son ejemplos frecuentes de estado de ánimo la depresión, alegría, cólera y ansiedad. Estos son los tipos de estado de ánimo:

Disfórico. Estado de ánimo desagradable, tal como tristeza, ansiedad o irritabilidad.

Elevado. Sentimiento exagerado de bienestar, euforia o alegría. Una persona con estado de ánimo elevado puede decir que se siente «arriba», «en éxtasis», «en la cima del mundo» o «por las nubes».

Eutímico. Estado de ánimo dentro de la gama «normal», que implica la ausencia de ánimo deprimido o elevado.

Expansivo. Ausencia de control sobre la expresión de los propios sentimientos, a menudo con sobre valoración del significado o importancia propios.

Irritable. Fácilmente enojado y susceptible a la cólera.

Compulsión. Repetición innecesaria de actos, derivada de un sentimiento de necesidad no sometible al control de la voluntad. Se diferencia de las ideas delirantes en que el sujeto que la padece es consciente de lo absurdo de su conducta.

Conducta anormal. Es la que se aparta en grado significativo de una norma cultural o criterio o patrón grupal. Si la palabra "anormal" se utiliza en un sentido negativo o peyorativo, alude a un comportamiento inadaptado, una conducta autodestructiva, que habitualmente es motivo de aflicción para el individuo o para los demás.

Conducta de Tipo A. Es una pauta de conducta en la que predominan la acometividad, la impaciencia, el egoísmo y la incapacidad para relajarse.

Conducta neurótica. Comportamiento inadaptado carente de flexibilidad, que aparece asociado con uno o más de los siguientes atributos: angustia excesiva, conflictos emocionales, temores irracionales, afecciones somáticas que carecen de base orgánica y tendencia a evitar ciertas situaciones provocadas de tensión, en vez de hacerles frente de manera eficaz.

Contracondicionamiento. Proceso que combina el condicionamiento con la extinción. Requiere: 1) la presentación de un estímulo condicionado, capaz de provocar una respuesta indeseable, y 2) la presentación simultánea de un estímulo capaz de provocar una respuesta antagónica a la indeseable.

Crisis de angustia. Consiste en la aparición repentina de la ansiedad en su máxima intensidad. La típica crisis se presenta generalmente de modo repentino, sin síntomas previos de aviso. Estas crisis se viven por el paciente como una señal de muerte inminente, la intensidad de sufrimiento es equivalente a la de alguien que nota que lo van a matar. Se acompaña de síntomas corporales de pánico: taquicardia, palpitaciones, respiración acelerada, sensación de ahogo o falta de aliento, náuseas o molestias abdominales, mareo, desmayo o aturdimiento, palidez, manos y pies fríos, sensación de opresión precordial que en ocasiones llega a ser dolor precordial, sudoración, parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo), miedo a perder el control o "volverse loco" y miedo a morir.

VER TAMBIEN : TRANSTORNO OBSESIVO COMPULSIVO



Si padeces cualquiera de estos sintomas anda al psicologo, si los padeces todos (como alguien que yo conozco anda a un psiquiatrico o a un centro de rehabilitacion social porque estas hasta las bolas)

saludos
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