Mitos sobre la salud: ¡basta de creer en mentiras!

Las escuchaste mil veces en reuniones con amigas y charlas familiares, o las leíste por ahí y las aceptaste como verdades absolutas sobre la salud. Pero, en realidad, son leyendas populares que fueron transmitiéndose de padres a hijos, sin hacérscles un chequeo científico.
Si sos de las que combaten la gripe con antibióticos o creen que leer con poca luz hace mal a la vista, preparate para una gran revelación. Consultamos a los especialistas y ellos se ocuparon de derribar todas esas falsas creencias.
“Si te duele el estómago y tenés dolor de cabeza, seguro sufrís un ataque de hígado”
¡El hígado siempre es el gran culpable!, bromea la médica gastroenteróloga Soledad Campos, del Hospital Universitario Austral. “Con frecuencia es acusado de ser el responsable de toda clase de dolencias. Por ejemplo, si tenés mucho dolor de cabeza y después vomitás, la mayoría de la gente sentencia que tenés el famoso‘ataque de hígado’. En realidad, lo más probable es que seas portador de una migraña o una jaqueca.”. La especialista aclara: “El ataque de hígado no existe: cuando este órgano se ve afectado por virus, toxinas o medicamentos, directamente se genera una hepatitis.
“Para la acidez, lo mejor es un vaso de leche”
Según Campos, esta aseveración tiene su parte de verdad: “La leche neutraliza el ácido del estómago y, en un primer momento, genera alivio del síntoma. El problema es que la leche tiene calcio. Esa sustancia estimula la secreción gástrica lo que, curiosamente, termina generando mayor acidez, por efecto rebote”.
“Mirar el televisor demasiado cerca o leer con poca luz daña la vista”
Seguramente, cuando eras chica tu mamá te lo repitió hasta el cansancio. Sin embargo, el oftalmólogo José María Mugica, de la Clínica de Ojos Dr. Hugo Nano, sostiene: “No existe ninguna prueba de que ver de cerca el televisor sea perjudicial para los ojos. En todo caso, acercarse tanto a la pantalla puede ser indicio de una miopía”. También explica que leer o trabajar con computadoras en un ambiente poco iluminado no es dañino para los ojos. “Lo que sucede es que cuando utilizamos la PC durante un período largo de tiempo, los ojos parpadean menos de lo normal y se resecan. Por eso es recomendable ser lo más consciente posible de esa acción mecánica y tomarse recreos regularmente”, aconseja.
“Mientras estás amamantando es imposible quedar embarazada”
La ginecóloga Karina Iza, del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM), señala que ésta es una creencia muy común e inquietante. “En las primeras seis semanas posteriores al parto o la cesárea se produce una esterilidad fisiológica. Es muy probable que en ese tiempo la mujer no quede embarazada. Pero a partir de allí es necesario comenzar con los cuidados anticonceptivos”, advierte.
“Para combatir la gripe hay que tomar antibióticos”
Este mito tal vez sea uno de los más arraigados y, por eso, difícil de desterrar. “La gente llama gripe a cualquier resfrío; pero esta enfermedad se caracteriza por presentar fiebre de más de 38 grados y medio (centígrados), con gran quebrantamiento corporal, y puede llegar a comprometer la vida de una persona”, sostiene el médico neumonólogo Daniel Colodenco, presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. “Su causante es el virus de la influenza y, frente a los virus, los antibióticos son ineficaces. Los antibióticos atacan a las bacterias. Está de más tomarlos, ya que el que se encarga de eliminar los virus es el cuerpo”, concluye el especialista.
“Los lunares no deben tocarse”
“Mucha gente cree que tener el mismo tipo de lunares que alguno de sus padres es síntoma de benignidad. La verdad es que no siempre es así”, revela la dermatóloga Laura Mijelshon, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y directora del centro Piel y Estética. La especialista considera que todas las manchas de la piel deben revisarse. “Hay una regla sencilla llamada ‘ABCD’: asimetría, bordes, color, diámetro. Si es asimétrico (es decir, no es perfectamente circular), los bordes son irregulares, posee varios colores y tiene un diámetro superior a los cinco milímetros es recomendable la visita al dermatólogo, quien evaluará si debe extirparse”, explica Mijelshon.
“La ortodoncia sólo se usa por una cuestión estética”
Por más que la consideres una verdad indiscutible, no es así. “Que la consecuencia de utilizar ortodoncia sea tener los dientes parejos y derechitos es secundario, ya que la función principal de estos aparatos es lograr una buena mordida”, sostiene Basile. “Los dientes de adelante son los que tienen que aguantar los movimientos laterales, mientras que los de atrás son los que soportan las fuerzas de masticación vertical o axial. Si eso no se produce adecuadamente, hay consecuencias como la retracción de la encía o dientes flojos o gastados”. También señala que hoy en día, más del 50% de los que tienen ortodoncia son adultos y que “si la persona tiene sus dientes y sus tejidos de soporte sanos y en perfectas condiciones, no existe límite de edad para utilizarla”.
“Cuando te late un ojo es señal de presión ocular alta”
Mentira. Esto es tan falso como decir que usar miriñaque está de moda. “Generalmente, el problema es de origen nervioso”, explica Mugica. “Son fasciculaciones, es decir, pequeñas contracciones musculares involuntarias. Por ningún concepto implican tener presión ocular, signo principal del glaucoma. Lamentablemente dicha presión no tiene ningún síntoma y sólo puede controlarse en la visita al oftalmólogo”.
“El autobronceante te protege del sol”
Prestá atención, porque ahora que viene el verano esta información te será muy útil: “En la piel hay células llamadas melanocitos que, al recibir la luz solar, producen melanina. La función de ésta es protegernos de los efectos nocivos de los rayos ultravioleta, y, como resultado visible, nos da color”, aclara Mijelshon. “Los autobronceantes, en cambio, dan el tono bronceado gracias a una reacción química que no involucra a la melanina. La única excepción son algunos productos que contienen pantalla solar”.
“El asma es una enfermedad psicológica”
El doctor Colodenco niega absolutamente este mito. “El asma tiene bases genéticas y biológicas. Como todas las enfermedades crónicas, también tiene influencias psicosomáticas o detonantes, pero eso no quiere decir que un tratamiento psicológico por sí solo llegue a controlar el problema. Para eso hay que establecer un diagnóstico y prescribir las drogas adecuadas”, sostiene. Además desmiente el mito de que la medicación para el asma causa problemas cardíacos. “Es irresponsable de parte de algunos médicos decir a sus pacientes que tienen principio de asma. Sería lo mismo que comentarle a una mujer que tiene un principio de embarazo. Se tiene asma o no se tiene”.
“Las píldoras anticonceptivas engordan y alteran los nervios”
Según la doctora Iza, éste es un prejuicio muy arraigado. “No sólo no engordan sino que en la actualidad existe un tipo de pastillas que impiden la retención de líquidos y evitan así el aumento de peso premenstrual que puede darse en algunas mujeres”, afirma Iza. También desmiente que las pastillas tengan alguna acción sobre el sistema nervioso: “Las primeras pastillas que surgieron, hace más de 40 años, tenían dosis hormonales cien veces mayores que las que se utilizan actualmente. Entonces, se decía que producían cambios en el carácter”. Está claro que esta situación cambió.
“Hay que sacar las muelas de juicio porque desplazan los dientes frontales”
“Es completamente falso que la muela de juicio modifique la posición de los dientes de adelante, porque no tiene la fuerza suficiente para hacerlo. Si la muela está en una buena posición, es funcional y no tiene sentido extraerla”, sostiene Basile. “Si esto no es así, entonces sí hay que sacarla, porque puede producir una serie de trastornos o infecciones debido a la dificultad para realizar una higiene adecuada”.
“Ante un bajón de presión o desmayo, es lo mismo dar sal o azúcar”
“Los desmayos −también llamados lipotimias− son muy comunes y se caracterizan por presentar síntomas como debilidad, mareos, calor y transpiración súbita. Si el cuadro progresa, llevan a la pérdida de la conciencia. Llegado el caso, siempre se plantea la gran duda: ¿sal o azúcar?”, dice Gabín. “No sólo tienen gustos totalmente antagónicos, sino que los efectos logrados luego de su administración dependen de lo que esté ocurriendo de base. Hay que saber si se trata de una persona diabética o no. Si se da la primera situación, es indicado brindar azúcar. En caso contrario, es recomendable levantar sus piernas para favorecer el retorno venoso y ofrecer un sobrecito de sal, que ayudará a aumentar la presión”.
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