Con 5 años se hizo famoso en todo el mundo por su esculpido cuerpo, pero mucho ha llovido desde que lo llamaban “El Niño Hércules”.
1. Así conocimos a Richard Sandrak.
Llevaba el pelo largo y lucía unos abdominales firmes y cincelados.
2. Posando como un verdadero culturista.
Su elasticidad y las posturas de culturista adulto que ponía conquistaron a medio mundo.
3. El niño Hércules crece.
Fue su padre quien lo entrenó desde su más tierna infancia en el culturismo.
4. Aquí pasó a ser el “Hombrecito Hércules”.
Pose de malote, pantalones caídos y bíceps muy marcados. No nos extraña que fuera el “terror de las nenas” en su instituto.
5. Y de niño Hércules… a “Hombre Bola”.
Richard Sandrak se cansó del culturismo, de los músculos, de los abdominales y los entrenamientos duros, y se dio a la buena vida del adolescente americano.