InicioParanormalInfección: Cura
Infección: Cura.


5 de agosto de 2020. Dallas, Texas.
Los calendarios marcan que hoy es 5 de agosto. Hoy sería el cumpleaños número 87 de mi abuelo Martín, si tan solo no hubiera fallecido hace 6 años. Tan siquiera ni él ni la abuela que falleció ese mismo año tendrían que soportar esta situación. A veces envidio a los muertos, pero sé que aún no es mi turno de dejar este mundo… aún no.

Ahorita que lo pienso, ¿este virus también revivirá a los que ya estaban muertos? Digo, sé que si un cadáver recibe fluidos infectados revive, ¿pero qué hay de los cementerios y de las morgues? ¿O de las fosas aquí en México, también habrán revivido? Muchas preguntas y muy poco tiempo para resolverlas.

Llegamos hace apenas esta semana a Dallas, los primeros días fueron un verdadero desmadre. Entre alcohol y demás cosas mis soldados y yo al fin obtuvimos un poco de relajación después de todo el estrés que pasamos en el camino. Ha sido complicado, pero lo hemos conseguido. Aunque perdimos gente.

Hace poco pudimos establecer comunicación mediante los sistemas de larga distancia con la Ciudad de México. Nos dieron la oportunidad de comunicarnos con nuestras familias allá. Mis padres me informaron de que han estado ocurriendo sucesos extraños en la ciudad. Ha empezado a desaparecer gente, mucha gente.

Curiosamente me dijeron que antes de que desaparecieran empezaban a enfermar. Parecían haber sido infectados con el Z-115. Al siguiente día desaparecían de sus viviendas. En sus casas no se encontraban sangre ni casquillos o algo por el estilo que denotara rastros de violencia. Es como si solo se hubieran ido. Desde que nos fuimos han desaparecido casi 200 personas. Qué raro, les dije que se cuidaran y me despedí de ellos.

Ahorita no me preocupo tanto por el Distrito Federal, me preocupa más la seguridad de mi escuadrón, no puedo permitirme perder más soldados. Con dos ha sido más que suficiente.

Nuestros trabajos acá no son tan laboriosos como en México. Todo se resume al apoyo en las limpiezas de zonas de la ciudad, pero siempre acompañados por un par de escuadrones norteamericanos. Además debido al clima árido los zombies no son tan hábiles como allá, esto es muy fácil. Nuestro turno de trabajo empieza a las 8 de la mañana y termina a las 6 de la tarde, el resto del día lo tenemos para nosotros. Esto es increíble.

He vuelto a nuestra residencia solo para encontrarme con el general Smith, estaba acompañado con otro hombre y me comenta:
- Lieutenant Gutiérrez, nice to see you again.
- The pleasure is mine general.
- Let me introduce you someone very special: this is the doctor George Stevenson; he is in charge from the hospital of the city.
- Nice to meet you doctor.
- Glad to meet you lieutenant.
- The doctor has required me that you should visit his office at the hospital. Could you?
- Sure, is okay to be by next week, I don’t know, maybe Monday or Tuesday?
- I don’t have any problems with that, thanks for your time soldier.
- Don’t worry doctor, is okay. I’m glad to serve to this community.
- Ok Gutiérrez, goodbye. See you later.
- Goodbye general. Goodbye doctor.

El doctor parece ser una buena persona, no se ve con malas intenciones. Es raro que me busquen a mí en lo particular, no sé porque, soy un soldado no un médico. Deberían de buscar al cabo Gómez, él es el médico del equipo. Pero quien sabe, dudo que sea algo tan importante que tenga que ver con el departamento de salud.

Por fin puedo descansar en mi cama, ha sido un largo un tanto agotador, pero no tanto. Me echaré una siesta y veo que hago en la noche. Quizás vaya al bar en el pueblo por una buena cerveza.

Horas después...
He sido despertado por un sonido en la puerta. Abro para encontrarme a mi hermano que me invitaba a una reunión en el bar. Con gusto voy, después de todo ahorita me dirigía hacia allá.

Desde siempre cada vez que salgo en las ciudades siempre cargo conmigo mi confiable Smith & Wesson calibre .38 Special, mis superiores siempre me han sugerido que porte un arma de mano de un calibre superior. Pero siempre les respondo que lo que importa es un tiro en la cabeza, después de todo podría traer una .22 o una .25 e igual son efectivas contra los no muertos.

Ahorita que recuerdo dejé mi revólver .357 que pertenecía al capitán Méndez, a veces lo extraño, siento que nunca seré tan buen líder como él lo fue. Esa arma es el único recuerdo que tengo de él, esa misma arma fue con la que le di paz. En estos momentos está bajo resguardo de mis padres junto con las demás armas que dejé en México.

Hemos llegado al bar. Hay muchos soldados degustando alcohol. Veo a nuestros hombres y vamos a beber con ellos.

Vaya el tiempo está que vuela. Mi reloj marca la medianoche, salimos del bar y en grupo vamos a nuestra residencia a descansar. Hemos llegado y es hora de dormir.

-¡Teniente, teniente, despierte!
-Gómez, ¿qué pasa?
-Ya llegamos.
-¿Llegamos, a dónde hemos llegado?
-Pues al D.F. ahí está…
-¿Gómez, qué ocurre? Maldición, la ciudad. Está ardiendo, ¡soldado acelere!


Ay Dios, solo fue, un sueño. Eso creo. Últimamente he tenido estos sueños premonitorios. Es como si mi cerebro o las fuerzas cósmicas me intentarán advertir de algo. Hace unos días soñé que estaba en una carretera, estaba acompañado de una mujer que desconozco. En otra ocasión tuve un sueño en el que establecía una conversación con un joven, en el fondo parecía ser que estaba en mi ciudad, Fortín, lo curioso del asunto es que el chico traía mis armas, mi escopeta y mi revólver. No sé, fue muy raro.

Dejemos de lado los temas espirituales. Ya está saliendo el Sol. Es hora de ir a trabajar, esos zombies no morirán por si solos. Agarro mis armas y despierto a mi pelotón, es hora de cazar no muertos.

Algunos días después...
Ha sido un día laborioso. Nos enfrentamos como a una horda de 100 zombies pero lo hemos conseguido. ¿Qué día es hoy? Martes, martes. Ahorita que me acuerdo tengo que ir a visitar al doctor Stevenson. Mejor me apuro, dejo mis armas y me dirijo al hospital.

He llegado al hospital y me comunico con la recepcionista:
- Good afternoon miss. I’m here to visit the doctor George Stevenson.
- Oh, you should be the lieutenant Gutiérrez, are you?
- Yes, Lieutenant Lucio Joaquin Gutiérrez Urbina, glad to serve you.
- Je, it is okay soldier. The doctor has waited for you since yesterday. His office is at the top of the building and his name is in the door. Doctor Stevenson, the lieutenant is going to your office.
- Tell him to pass.
- Ok, you can pass.
- Thank you miss, have a good afternoon.

Bien, mejor tomo el ascensor, es un edificio grande. Bien, aquí está, planta alta. Siempre he detestado la música de los elevadores. Doctor George Stevenson, ahí está su oficina. He tocado y no han abierto, mejor paso. ¿Dónde estará el…? *golpe*

- Ay, mi cabeza, eso duele. ¿Qué está pasando aquí?
- Lieutenant Gutiérrez, I’m glad that you came here. Relax; this won’t take a long time. If you prefer I can speak in Spanish. ¿Mejor? Bien, empecemos.
- ¿Qué quiere de mí y por qué estoy amarrado a esta silla?
- Para evitar complicaciones.
- ¿No hubiera sido mejor simplemente invitarme un café o algo por el estilo?
- Je, no, verá si le dijera lo que tengo que informarle no quisiera estar aquí.
- ¡Es usted un maldito loco! En cuanto mi pelotón se entere de mi ausencia me buscarán y usted estará en serios problemas.
- No se preocupe por su equipo, el general me hizo favor de informales de que se ausentará por un tiempo.
- ¿El general también está involucrado en esto?
- El general, la Guardia Nacional, la policía, los médicos. Todos los que sabemos esta información lo estamos.
- Desgraciado…
- Mejor resérvese sus comentarios. Créame, querrá escuchar esto. ¿Se acuerda qué al llegar a esta ciudad se les hizo una revisión médica para asegurarse de qué no estuvieran infectados?
- Por supuesto.
- ¿Qué recuerda que les hicieron?
- No gran cosa, lo de siempre. Revisión de la piel, chequeo de fluidos corporales. Igual que en México.
- Exactamente, pero a diferencia del D.F. esta revisión tenía un doble propósito.
- ¿Cuál?
- Como usted sabrá, existen rumores. Rumores sobre una cura, estoy seguro que los habrá escuchado, ¿no es así?
- Sí, ¿pero qué tiene que ver la cura de esta infección con una revisión médica?
- Además de asegurar a la población, estamos investigando la solución a esta infección.
- Ja, ¿cómo, a partir de una análisis médico a cualquiera que pase por esa puerta?
- Si lo pone así, pues sí.
- ¿Y cómo lo harán?
- Ahí viene lo interesante. Primero tengo que explicarle quien soy yo. No solo soy médico, teniente. Soy un ingeniero bioquímico, miembro del Departamento del Desarrollo Experimental de Armas de Destrucción Masiva de la Organización de las Naciones Unidas en el área de bioquímicas.
- ¿La ONU tiene ese departamento?
- Es secreto, o tan siquiera lo era cuando la ONU. aún existía, pero cuando esta pandemia inició todo se fue al diablo.
- Ahora lo recuerdo, yo era joven cuando empezó esto. En Internet publicaban sobre la financiación internacional a este proyecto militar.
- Veo que usted también se enteró, eso me facilitará la explicación.
- Un momento, antes de que siga. ¿Eso quiere decir que usted fue uno de los creadores de este virus?
- Afirmativo.
- ¡Maldito infeliz! ¡Le haré pagar por lo que ha hecho!
- Abra los ojos teniente, los que saben quién soy, ¿no cree que ya me hubieran aniquilado como los montones de zombies que usted mata cada día? Un solo hombre sin importancia estratégica como usted no es nada, hasta ahorita.
- ¿A qué se refiere doctor?
- Primero, le daré una lección de historia sobre este virus. Si prestó atención a sus clases de historia sabrá que la cuna de la civilización es África, bueno este virus es tan viejo como la humanidad, lo encontramos en el continente africano. Pero el virus no te revivía como un animal hambriento por carne humana con una alta tasa de infección. No, imagine que se contagiaba por una prolongada exposición al virus mediante el intercambio de fluidos corporales. Parecía gripa, a este virus lo llamamos Z-0. Desconocemos su origen, pero conocemos su historia. Y pasaron los años, obviamente este virus se propagó por toda África. Luego vinieron los europeos y empezó la esclavitud de los africanos mediante el intercambio con los jefes de las tribus. Muchos de estos hombres tenían consigo el virus, por eso si algún día llega a leer los registros sobre misteriosas muertes entre la población negra de hace más de 500 años, ya sabe la causa. Con el redescubrimiento de América en 1492 empezó la época de las colonias. Con la conquista de varias tribus indígenas y el asentamiento de colonias europeas en América empezó el comercio. Sobre todo las plantaciones, por lo que se trajeron esclavos de África, así el virus llega a América. Durante este período de tiempo entre el inicio de la esclavitud y el descubrimiento de América, el virus sufrió varias mutaciones, los registros indican un aproximado de 40 mutaciones. A partir de estas mutaciones derivaron otras enfermedades como lo son la gripa común, tifoidea, rabia, rubeola, viruela, entre otras. Por eso a este virus lo bautizamos como “el virus madre” porque es el origen de la mayoría de las enfermedades más conocidas en el planeta. Pasaron cientos de años y el virus seguía mutando y evolucionando, haciéndose más fuerte cada vez. Luego vino la peste, la gripa española, son tan solo otros descendientes del virus madre. ¿Usted cree que el ébola, el AH1N1, el SIDA o el ántrax son enfermedades naturales? Todas fueron cultivadas en laboratorios y como siempre hubo errores y se fugaron por todo el mundo. Éstas últimas cuatro pertenecen a la denominada “generación 100”. Porque surgieron a partir de la centésima mutación del virus madre. Cuando descubrimos los últimos vestigios del virus madre en África empezamos a investigarlo, a partir de ahí nacieron otras enfermedades con fines militares. Esto fue durante la Guerra Fría, eran los años 70’s y yo era un joven bioquímico recién graduado de Harvard, al poco tiempo fui contratado por la ONU. y designado a la O.T.A.N. en el departamento de W.M.D. como ya le mencioné. Nos encargaron una investigación de campo en África y fue cuando encontramos el virus. Pasaron los años y los centros de investigación para armas bioquímicas se establecieron secretamente por todo el mundo. Houston era uno de ellos, había en Manhattan, Washington D.C., Miami, Seattle, Denver, Atlanta, Toronto, Ontario, París, Lyon, Madrid, Sevilla, Barcelona, Londres, Dublín, Moscú, Siberia, San Petersburgo, Roma, Sofía, Ankara, Estambul, Nueva Delhi, Sídney, Wellington, Johannesburgo, El Cairo, Qatar, Atenas, Budapest, Copenhague, Ámsterdam, Berlín, Viena, Oslo, Tokio, Beijing, Brasilia, Río de Janeiro, Buenos Aires, Santiago de Chile, Bogotá, Caracas, Quito, Lima, La Habana, Kingston, incluso había en México: Puebla, Monterrey, Guanajuato hasta debajo del propio Distrito Federal, me sorprende que el ejército mexicano aún no los haya encontrado. Imagine, casi 60 laboratorios dedicados al desarrollo de armas bioquímicas.
- Muy bien doctor, si sabe tanto sobre el tema. Dígame, ¿cómo es qué este virus se desató?
- Buena pregunta la que me hace usted, le diré. Hasta hace poco de un lustro de años creamos el Z-115. El arma definitiva, teníamos a un Armagedón en nuestras manos. Nuestro descubrimiento se filtró de alguna manera, posiblemente algún espía en nuestra organización. Éramos más de 2,000 miembros dedicados a esta investigación y la mayoría de las sucursales en el mundo poseían el virus. Esta información llegó hasta un grupo de terroristas compuesto por organizaciones extremistas del este Europa, norcoreanos extremistas, anarquistas americanos y talibanes que se coordinaron para organizar un ataque a gran escala contra todos nuestros laboratorios. Fue cuestión de tiempo para que descubrieran la localización de todas las instalaciones, tenían infiltrados en los gobiernos que nos prestaron su subsuelo para la construcción de los laboratorios. Así fue, en una fría tarde de enero cuando el ataque inició. Aún lo recuerdo, un pelotón de hombres fuertemente armados irrumpieron en el laboratorio, disparando a cualquier cosa que se moviera. Fueron directo a donde se guardaba el virus y lo liberaron por toda la instalación. Fui de los pocos que sobrevivieron a aquella matanza. El virus fue liberado por todo el lugar y así empezó el inicio de este apocalipsis. Posteriormente se me informó que todos los laboratorios fueron atacados al mismo tiempo, ya lo tenían todo planeado, querían propagar el virus de la manera más rápida posible. Si tan solo hubiera sido en un lugar se pudo haber contenido. Pero era muy tarde y nuestros recursos no alcanzaban para eliminar todas las amenazas. Por eso en las noticias decían sobre varios casos simultáneos del virus que parecían carecer de relación. Hoy en día, aún sueño con aquel día. Muchos de mis compañeros cayeron muertos.
- Muy bonito discurso. A pesar de que entiendo la historia de este virus, sigo sin comprender mi papel en todo esto.
- Ansiaba llegar a esta parte, verá, este virus al igual que la mayoría de los sintéticos que creamos fueron diseñados con el propósito de ser armas de destrucción masiva del tipo bioquímica. Obviamente estábamos desarrollando un antídoto, una cura en caso de que algún individuo ajeno al objetivo a atacar fuera infectado. Fue durante la fase de investigación de la cura cuando los terroristas atacaron nuestras instalaciones. Como sea, descubrimos que ciertos individuos dentro de la población eran de alguna manera inmunes al virus, específicamente al 115 y otros tipos de virus, por pura casualidad. La característica que tenían en común es que estos individuos descendían de la población originaria en donde se registraron los primeros brotes del Z-0, todos de ellos de ascendencia africana. Rastreamos su mapa genético y descubrimos que muchos descendientes de los primeros humanos que entraron en contacto con el virus fueron comercializados con los españoles y posteriormente fueron exportados a la Nueva España, muchos de ellos en la zona del Caribe y la costa este de México: Veracruz, Tabasco, Campeche, entre otros, no sé mucho de geografía mexicana. En fin, hemos rastreado a estos individuos, principalmente mediante secuestros, antes de que el virus fuera liberado. Cuando leí su expediente teniente decía Veracruz así que personalmente me encargué de hacerle unas pruebas a la muestra de sangre que usted dio a nuestros médicos en la revisión. Y le tengo dos noticias: una buena y una mala. ¿Cuál quiere escuchar primero?
- Pues la buena, supongo.
- Es usted inmune al virus Z-115, felicidades.
- ¿En serio? No me joda.
- No lo hago, es usted inmune al 100%. Pero antes, debo de informarle. La noticia mala es que a partir de hora usted es propiedad del gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, es parte del desarrollo para encontrar una cura contra esto.
- ¡¿Qué, está usted loco?! ¡No me puede hacer eso, soy una persona!
- Quizás esté en lo correcto, pero yo no doy las órdenes, solo me aseguro de que se cumplan. Soldiers, enter. Take the lieutenant Gutiérrez to my laboratory, you know where. Just make sure that he doesn’t make any sounds, put him in a bag, and don’t kill him. Understand? Okay, go, get out of here.
- ¡Doctor, usted me las pagará…! *golpe*
- See you later lieutenant.

A la mañana siguiente...
Ay, mi cabeza, como duele. ¿Eso es un equipo quirúrgico? Maldición, este ha de ser el laboratorio del doctor Stevenson, maldito loco. Tan siquiera ahora sé que soy inmune a esta cosa. ¿Qué fue ese ruido?

- Good morning lieutenant. I’m glad to see that you’re back with us.
- Maldito loco, ¿qué carajos hago aquí?
- Investigación, ya sabe una cura como le mencioné anteriormente.
- Rayos, oiga doctor. Ahorita que recuerdo usted mencionó que los que descendíamos de los primeros en entrar en contacto con el virus somos inmunes, ¿no es así? Entonces, ¿por qué mi hermano no está aquí también? Después de todo ambos compartimos la misma sangre.
- Je, buena pregunta. Se me olvidó mencionarle de que este gen de inmunidad es recesivo, incluso entre miembros de una misma camada por así decirlo. Por ejemplo, sus padres pudieron tener 5 hijos, y de esos solo 2 pudieran adquirir la inmunidad. Se podría decir que es un virus al azar. Sus hijos podrían no ser inmunes como usted, teniente. Podría ser usted un inmune después de más de 5 generaciones en su familia, la manera en que este gen de inmunidad funciona sigue siendo una incógnita para mí.
- Eso pareciera tener sentido. Bien, ¿ahora, qué me hará?
- Ahora lo inocularé con el virus Z-115, para asegurarme de que efectivamente sea inmune.
- ¿Cómo que “asegurarse”?
- Los análisis de sangre y fluidos suelen tener una asertividad de entre 80% y 95%. Vamos a comprobar de tener a un inmune al virus.
- Espere, no, no. No lo haga. No, ¡no!
- Tranquilo, solo será un pinchazo y luego analizaré su sangre para asegurarme de que sea inmune.
- Maldición, estoy infectado. ¿Ahora me convertiré en uno de ellos?
- Eso lo veremos en una hora aproximadamente, ahora relájese, esto va para largo.

Tiempo después...
- Bien, el tiempo de incubación ya pasó. Mis análisis demuestran signos normales, incluso, vaya esto es raro.
- ¿Qué pasa doctor, estoy jodido?
- No, no es eso. Espere, le sacaré un poco de sangre.
- Ay, eso duele maldito bastardo.
- Todo sea en nombre de la ciencia, soldado. Interesante, muy interesante. Parece que su cuerpo de alguna manera ha acoplado el virus, lo asimiló, ahora el virus es parte de usted. Es decir, está infectado, si comparará su sangre con la de un reanimado serían muy similares en cuanto a los compuestos, pero usted es, diferente, es otra cosa.
- ¿Cómo qué?
- Verá, no le conté la otra parte de la historia. Además de utilizar el virus como arma para aniquilar al enemigo en el campo de batalla, en Europa investigaban principalmente la aplicación del virus como una mejora. La siguiente etapa en la evolución humana en resumen, por así decirlo. Se buscaba crear súper soldados, sé que suena como a película de ciencia ficción o a un videojuego futurista, pero eso se planeaba hacer.
- ¿Y entonces?
- Usted no solo ha asimilado al virus en su organismo, sino que a la vez éste lo ha mejorado. Genéticamente hablando, usted es superior a todos los humanos que aún viven en este planeta.
- Espere, ¿qué?
- Así es, en teoría se planteaba de que los súper soldados fueran inmunes a todas las enfermedades derivadas del virus Z-0 y mostrarán aumento en las habilidades físicas y cognitivas. Como curación de heridas a mediano plazo y eficaz, aumento de un 25% en fuerza, velocidad, incremento en el metabolismo –ya no se podrá emborrachar- , incluso envejecerá un poco más lento que la población promedio entre otras. Pero, existe una suposición que los europeos plantearon y que ahora quiero poner en práctica.
- ¿Cuál es esa teoría de la que usted me está hablando?
- Camuflaje, mimetismo, invisibilidad antes los “zombies”. Se supone que usted al ser similar que ellos técnicamente hablando, es considerado por ellos como un igual. A sus sentidos, usted es un zombie más. No hay diferencia.
- ¿Quiere decir que me detectan cómo uno de ellos?
- Así es, soldiers, bring me the infected. Thanks a lot, get out here, and leave us alone for a moment.
- ¿Para qué ese zombie?
- Probaré mi teoría, ahora lo liberaré de estas sogas al zombie y me iré. Si sobrevive, bravo, es usted uno de ellos. Tranquilo, traigo un arma conmigo en caso de emergencia. Ahora, veamos amiguito, haz tu trabajo. Adiós teniente.
- ¡No, no se vaya! Debo de liberarme de estas cuerdas, se está acercando. Solo, me falta, una más. Ya está, vaya, este incremento en la fuerza es cierto. Esperen, se está alejando, soy un “zombie” vivo. Increíble.
- Vaya, es cierto. *disparo* Ahora, un momento, se liberó. Sedantes.
- Incremento del metabolismo motherfucker, vengan acá. *golpe* *golpe* Creo, que están muertos, también soy más rápido que antes. Es su turno doctor.
- No, ¡suélteme! ¡Espere, no hay necesidad de matarme, es usted inmune ahora, si no fuera por mí, nunca lo habría sabido! Si me, mata, no habrá cura, se perderán, vidas que pudieron, haber sido salvadas.
- Tiene razón, lo dejo vivir, pero no me vuelva a secuestrar. ¡¿Entendido?!
- Entendido, haré que se encarguen de los cuerpos. Solo, una cosa más.
- ¿Qué?
- Requiero un litro de sangre para que empiece a diseñar una vacuna, ¿está de acuerdo?
- Por supuesto, después de todo, luego la recupero.
- Magnífico, ahora tome asiento. Esto no tomará más de una media hora.
- Está bien, ay, eso dolió.
- En lo que esperamos, he de explicarle algo soldado.
- ¿Qué ocurre?
- ¿Usted planea tener hijos algún día, Gutiérrez?
- Quizás, si el tiempo me lo permite. ¿Por qué la pregunta?
- Le tengo que decir, si usted mantiene relaciones sexuales con su pareja usted la inocularía automáticamente, ella estaría infectada como usted pero no tendría las misma habilidades que usted acaba de adquirir. Tendría el mismo efecto que la vacuna.
- Entendido.
- Bien, pero tenga en cuenta de que se podrían presentar complicaciones en el parto debido a la inoculación natural. Ahora, si su hijo nace y se desarrolla como una persona normal, él o ella podrían presentar algunas habilidades, porque nació como un “zombie” por así decirlo, su cuerpo sería formado con la infección desde el inicio. Existe una posibilidad del 50% de que su descendencia adquiera sus mismas habilidades. ¿Entendido?
- Comprendo los riesgos doctor, muchas gracias.
- Ya está, ahora se puede retirar. Vaya con Dios hijo mío. Tenga su revólver y su cuchillo. ¡Y gracias por no matarme!
- Hasta luego, y recuerde: ¡nada de secuestros malnacido!

Bien, supongo que eso fue todo. He quedado impactado, ahora soy, como un dios por así decirlo. No me puedo enfermar de nada, soy más rápido y fuerte. Soy casi indestructible, excepto a las balas, esas cosas si me pueden matar. Además de que soy invisible ante los no muertos, esto me podría ahorrar municiones. Ahora con romperles el cuello o atravesarles el cerebro basta, sin que me detecten, esto es increíble.

Bien, ahora debo de buscar mi barracón. Mis soldados han de estar esperando por mí. Aunque solo fue como un día, es mucho tiempo. Vaya, ya han pasado casi tres semanas. ¿Cómo estarán en el D.F? Solo espero que mis padres estén bien y no los hayan desaparecido como a toda esa gente. Me pregunto cómo se habrán infectado y ahorita que recuerdo antes de que nos fuéramos me topé con un no muerto, pura coincidencia quizás.

Bien, ya he llegado. Por suerte mi casa queda cerca del laboratorio. Veo que hay bullicio en el cuarto, han de estar celebrando. Vaya son las 5 de la tarde, han de haber vuelto de la limpieza de zonas. Ahí están.

- ¡Ya llego por quien lloraban!
- Teniente, un gusto verlo.
- Hola hermano, que bien que has vuelto. ¿Dónde has estado?
- Ahorita les muestro. Vean este cuchillo, ahora me cortaré.
- ¿Pero por qué hace eso?
- No se preocupe Pérez, está bien. Ay, aún duele. ¿Ven cómo se ha parado instantáneamente el sangrado?
- Increíble, ¿pero cómo es esto posible?
- Mañana lo verá Fernández, mañana todos lo verán. Ahora mejor vayamos al bar, hora de celebrar en el bar.
- ¡Vamos, soldados, sigan al teniente!

Ya ha pasado como una hora desde que llegamos al bar. He tomado como nunca, fácil me he empacado como tres litros de cerveza y nada. No me puedo emborrachar, nunca más. Eso es bueno, tomar sin límites. Además sin repercusión a otros órganos.
Hemos vuelto a nuestras habitaciones, todos están cansados. Mejor los dejo descansar, mañana hay trabajo. Mientras la cruda no ponga en peligro sus vidas no encuentro problema. También debería de dormir, todo lo que ha pasado me ha agotado.

A la mañana siguiente...
Vaya, veo que todos se están levantando. Mi reloj marca las 6 de la mañana, mejor me visto y voy a desayunar a uno de los restaurantes de la ciudad a llenar mi estómago. He de suponer que mi digestión también aumentó de velocidad, lo cual me sorprende.

Bien, son 7:30, espero ver a mis soldados en la entrada con los gringos para ir a realizar limpieza de una parte de la ciudad.

Son diez para las ocho, veo que todos están aquí. Nos esperan un trío de Dodge RAM doble cabina para transportarnos a la zona de limpieza. Subimos y nos dirigimos al lugar.

Ya hemos llegado al lugar, hora de trabajar. Dejo mi escopeta en la camioneta y todos asombrados empiezan a preguntarse el porqué de mi desarme.

- Don’t worry soldiers, it is okay. Don’t shoot to any zombie that gets close to me, understand? OK, look.

Me acerco con los zombies y ni me notan, mi escuadrón al igual que los norteamericanos se queda sin palabras al observar cómo me muevo entre los zombies sin que estos noten mi presencia. No hay palabras que puedan describir la escena, pareciera ser pura fantasía.

- ¿Cómo es esto posible, teniente? Esto no puede ser.
- Rodríguez, no se preocupen. Yo me encargo de ellos, ustedes solo esperen. Ni se esfuercen.
- Está bien, teniente, este, lo que usted diga.
- Bien, que empiece el show.

Empiezo a apuñalar a todos los zombies en la cabeza, ni siquiera notan mi presencia. Los demás no hacen ni un solo ruido por lo que no los detectan. Uno a uno, todos empiezan a caer, hasta que finalmente todos están muertos. Es increíble, nadie parecía creerme.

- Sir, this, wow, I just cannot, I mean, how did you do that?
- Incredible, isn’t it? Yeah, I know that I am 20% cooler now but am nothing.
- Nothing?! You must be kidding me that was the most awesome thing that I have ever seen, it was incredible man!
- Really?
- Of course, the general must know.
- Oh, he does, he does soldier. Come on, get on the trucks and go back to the safe zone!

Subimos a las camionetas y volvimos a la zona segura de Dallas, en el camino me empiezan a preguntar los miembros de mi pelotón:
- Teniente, tiene que explicarnos cómo hizo eso. Digo, es imposible.
- Sí hermano, ¿qué te ocurrió? ¿Ahora eres invisible ante los zombies?
- Se los explicaré, no desesperen. Verán, mi hermano y yo venimos de una larga ascendencia de inmunidad ante el virus.
- Espera, ¿¡qué?! ¿Entonces, yo también soy invisible? Porque no lo he visto.
- Déjame terminar. El gen de inmunidad es recesivo, tú no lo posees. Yo sí, fui inoculado con el virus y ahora soy como ellos además soy mejor que los humanos en general. Más rápido, más fuerte, soy mejor en casi todo.
- Increíble, teniente. ¿Cómo lo descubrió?
- Esa es una historia para otro día Aguilar, ahora descansen.

En el trayecto mis soldados estuvieron en paz sin hacerme más preguntas. Hasta que tuvimos un ligero percance. En lo que conducíamos vimos como un escuadrón de alrededor de 20 hombres armados nos esperaba. Les iba a avisar pero empezaron a abrir fuego contra nosotros. Bajamos y hemos empezado a abrir fuego de contraataque.
- ¡Lucio!
- Luis, ¿qué pasa?
- Mataron a dos de los nuestros.
- Espera. *disparo* ¿Luis? ¡Luis! Maldición, lo hirieron. Gómez, cuide a mi hermano. Voy por esos bastardos.

Rápidamente desenfundo mi revólver y me acercó corriendo al trío de sobrevivientes enemigos. De alguna manera siento las balas y las puedo esquivar. No me pueden dar, es como si pudiera ver sus movimientos y calcular de manera rápida la trayectoria de sus disparos. Es increíble.

Ya he acabado con dos de ellos. El otro está corriendo, pareciera ser el jefe del grupo. Me acerco rápidamente, lo he agarrado y lo volteo para clavarle mi cuchillo en el abdomen, antes de morir me dice algo:
- You, don’t know, what they did to you. You must leave this place, go, the Americans, are bad, go or die.

Justo después de esto se escucha un disparo. No fue ninguno de mis soldados, al inicio no me doy cuenta hasta que empiezo a sentir la vista borrosa. Me gritan, pero no alcanzo a escucharlos, bajo la mirada para ver sangre gotear de mí, tenía una gran herida en el abdomen, me habían disparado. Volteo para ver que el bandido tenía una pistola en mano que aún tenía humo proveniente del cañón. El desgraciado me disparó justo antes de morir. Me arrodillo y caigo inconsciente.

Horas después...
Me despierto agitado con una mascarilla de oxígeno en mi cara, me la quito. Estoy en el hospital de la ciudad, sobreviví, aunque no sé cómo. Seguramente mi factor de curación me haya salvado. Efectivamente, me levanto la camisa para ver que mi abdomen presentaba un moretón. Pero ninguna señal del disparo, fue un milagro.

Me levanto un poco mareado, quizás me pusieron demasiado analgésico. En fin, salgo de mi cuarto para ver que mi puerta está custodiada por un par de soldados armados. Al verme salir me dicen:
- Lieutenant, we’re glad that you’re back. Come with us, the doctor George Stevenson and the General Smith want to see you. Let’s move.

Los sigo y me dirijo a la planta alta en la oficina del doctor. Me dejan frente a la puerta, se van y entro para encontrar al doctor y al general esperando por mí:
- Teniente Gutiérrez, nos alegra ver que ha vuelto con los vivos.
- ¿A qué se refiere doctor?
- Hubo un momento en que lo perdimos, fueron como 10 segundos. Pero sobrevivió, el factor de curación puede ser un estorbo en la cirugía. La regeneración de tejidos complicó la extracción del proyectil. Recuerde cuidarse de los disparos.
- Lo haré doctor.
- Soldado, ¿cómo se siente?
- Bien, general. Gracias.
- Excelente.
- ¿Qué ocurre, por qué tan serios?
- ¿Quién se lo dice, usted o yo, general?
- Usted debería de hacerlo.
- ¿Qué, por qué, qué pasó?
- Teniente, ¿posee recuerdo alguno de lo qué pasó hace unas horas?
- Por supuesto, fuimos emboscados por unos hombres armados. En el tiroteo fallecieron dos de mis soldados e hirieron, a mi hermano… ¡Mi hermano! ¿Cómo está, dónde se encuentran?
- Eso queríamos decirle.
- ¿General? ¿Qué le ocurrió a mi hermano?
- Creo que ambos sabemos la repuesta, teniente. Le he de declarar que al punto de las 18 horas el cabo Luis Martín Gutiérrez Urbina miembro del quinto regimiento de infantería del Ejército Mexicano, falleció por una profunda herida de un proyectil 5.56x45 mm en el pecho. Causa principal de la muerte: Desangre debido a la expansión del proyectil en la cavidad torácica provocando un abundante desangre y la posterior muerte del individuo.
- ¿Qué…? No, no puede, ser posible. ¿Mi hermano? ¿Mi hermano, está muerto? ¡No!
- Tranquilícese teniente, cálmese soldado.
- ¿Cómo quiere que me calme? ¡Mi hermano está muerto! ¡Está… muerto…! ¿Qué le diré a mis padres? Les prometí cuidarlo, y ahora ha muerto. Por mi culpa. Debí de haber sido yo, debí de haber sido yo.
- Pare su llanto soldado. Usted tiene más valor que cualquiera en este lugar, usted es el fin para terminar con esta pandemia. ¿Entiende? Esto puede acabar. Además, le ofrezco la oportunidad de obtener su venganza.
- ¿A qué se refiere?
- Los hombres que ustedes y el escuadrón estadounidense neutralizaron formaban parte del grupo “New Alliance” un grupo de rebeldes armados que radican en alguna parte de esta zona.
- Cuentéeme más general.
- Bien, como le decía. Nuestros scouts han confirmado la teoría de que radican en las ruinas de la ciudad de Houston a tan solo 4 horas de aquí. El encargado del ataque en contra de su pelotón era el desertor del Ejército Estadounidense el sargento George Williamson. Se desconocen las causas de la deserción de Williamson o la índole del ataque contra su persona.
- Está bien, ¿qué quieren que haga?
- Necesitamos que los restantes miembros de su escuadrón en conjunto con usted encabecen un ataque en contra de las instalaciones de los rebeldes en Houston. Encuentren el lugar y mátenlos a todos, luego destruyan el lugar para asegurar el éxito de su misión.
- Lo haremos, por los caídos. ¿Cuándo vamos?
- En un par de días. Véame mañana por la mañana en la armería. Nuestro gobierno le suministrará a su escuadrón todo lo que necesite: vehículos, armas, suministros, aditamentos, explosivos, todo lo que nuestros expertos consideren fundamental en la ejecución de su misión.
- Entendido.
- Puede retirarse.
- Antes, ¿qué ocurrió con los restos de mi hermano?
- Están siendo cremados por cuestiones higiénicas, esperamos que no tenga inconveniencia.
- No, ¿pueden entregarme las cenizas lo más pronto posible en mi residencia?
- Por supuesto teniente.
- Además entrégueme sus armas, son valiosas para mí, ¿entendido?
- No hay problema.
- Gracias doctor.

Sigo sin creer que mi hermano esté muerto. Después de tanto tiempo esperando su regreso y ahora, ha muerto. No sé qué haré, mejor les digo a mis padres cuando vuelva. Esto debo de comunicárselos en persona. Debo dejar de pensar en eso. Y enfocarme en nuestra nueva misión.

A la mañana siguiente...
He de ir a la armería para ver al general y me suministren los recursos para la misión. Guau, mi mente sigue sin poder procesar la idea de que mi hermano haya muerto. Digo, yo, lo tenía que cuidar. Asegurar de que sobreviviera, hice una promesa. Y he fallado, lo he perdido.

Primero lo perdí por más de 5 años desde que todo esto empezó. Y después de reencontramos se muere. Nunca debí de haberlo dejado enlistarse en el ejército. Si no lo hubiera hecho, esto nunca habría ocurrido. Para colmo lo tuve que transferir a mi escuadrón, el mismo pelotón enviado a este lugar para que muriera.

Como sea, mejor dejo de pensar en su muerte. Es triste, pero como soldado debo de enfocarme en mi deber. Ya he llegado a la armería y me encuentro con el general Smith esperándome en el mostrador:
- Teniente, me alegro de verlo.
- Buenos días general. Dígame, ¿qué tiene para nuestra misión?
- Acompáñeme. Hemos modificado una serie de armas para su escuadrón.
- Veamos a los nuevos juguetes.
- Para usted supervisé la modificación de esta escopeta Remington 870 de acero inoxidable, con culata ajustable y cargador extendido. Veo que es su escopeta favorita. Le pusimos una mira láser además de un silenciador. Una belleza de arma. Además tenga, una Beretta Px4 Full Storm calibre .40 S&W con silenciador, modificada para disparo automático con cargadores extendidos con mira láser.
- Muchas gracias. Es usted muy amable general.
- No hay problema. También tenemos 7 fusiles M-16 con mira láser, cargadores dobles para aumentar la velocidad de recarga que además son extendidos, todos con silenciadores que incluyen un aditamento de lanzagranadas. Más 7 pistolas semiautomáticas Beretta 92F con silenciador calibre 9mm. A cada soldado se le entregará 150 municiones para las armas, 100 para las armas largas y 50 para las cortas. Espero que con eso baste, teniente. Además tenga suficientes explosivos como para destruir la Casa Blanca. Vuele en pedazos su base.
- Es más que suficiente, esperamos que ustedes no exageren en gastos. Digo, me siento mal al aceptar tales regalos de su parte.
- No hay problema. Después de lo que usted –principalmente usted- y su escuadrón han hecho en este lugar no hay problema alguno. Se me olvidó mencionarle, hemos reparado su Suburban y está lista para rodar de nuevo.
- Muchas gracias, en serio.
- Antes de que se retire teniente tengo que informarle de algo.
- ¿Qué ocurre, general?
- Hemos recibido noticias de la Ciudad de México. Han enviado a otro escuadrón y llegarán dentro de 3 días acá. Le sugiero que metan todas sus pertenencias a la camioneta en cuanto se vayan. En cuanto terminen su misión vuelven a la ciudad para concluir con sus deberes y notificar el éxito de su misión. Después se van para volver a Monterrey y ser dirigidos a la capital mexicana.
- Entendido general. ¿De casualidad no le mencionaron la situación de la ciudad?
- Sí, me informaron que le comunicase la precaria situación de la capital.
- ¿A qué se refiere con “precaria”?
- Desde que su escuadrón partió a diario hay ataques de infectados y sublevados en contra de la zona segura. Ha habido muchas bajas civiles y militares. Se calcula que la se ha reducido aproximadamente un 30% de la población original en este mes.
- ¡¿Qué?!
- Así es. Le sugiero que en cuanto lleguen a la urbe apoyen a su nación. Como usted ha hecho aquí.
- Lo haremos.
- Casi lo olvido. Me he dado cuenta de que usted posee cierta afición con el uso de revólveres.
- Así es.
- Tenga este regalo de mi parte. Es un Colt Python calibre .357 Magnum, además puede disparar calibre .38 S&W. Aunque usted como un experto armamentístico lo ha de saber. Además tenga 50 balas para el revólver.
- Muchas gracias, general. Valoraré este regalo suyo.
- Está bien, teniente. Puede retirarse. Y recuerde, mañana en punto de las 6 frente a las puertas para ir a la misión. Recuerden guardar sus pertenencias, espere un momento a que los soldados suban las armas y municiones al vehículo y se la lleva a su residencia. ¿Entendido?
- Por supuesto.

Unas horas después...
Ya les he explicado a mis soldados sobre nuestra misión. Han aceptado con gusto, además de que les he explicado sobre la situación del Distrito Federal. Es normal que estén preocupados, después de todo, todos tenemos familia allá. En fin, hoy es martes así que llegaremos a más tardar el sábado. Para final de mes ya estamos en la ciudad, eso es seguro.

Les mostré el equipamiento que nos entregó el general Smith y se alegraron de tener nuevas armas. Posteriormente les expliqué nuestro plan de acción. Al llegar a la ciudad, bajamos de la camioneta, la escondemos y vamos cruzamos la urbe de manera sigilosa hasta llegar a la instalación de tratamiento de aguas, donde se hospedan los radicales. Según informan los scouts, que raro lugar para hospedarse. En fin, eso fue lo que hice.

Mientras mis soldados van a un restaurante a cenar su última noche en Dallas. Increíble que ya casi haya pasado un mes. Agosto está a punto de acabar, e inicia Septiembre. Recuerdo que existía una canción llamada “Wake me up when September ends” del grupo Green Day. Me gustaba mucho ese grupo, también a una amiga que cumplía en Septiembre. Era mi mejor amiga, no recuerdo su nombre, tenía relación con un país europeo. Recuerdo que antes de que esto comenzará sentía algo por ella, pero nunca se lo dije, por mi orgullo, nunca sabré si el sentimiento era recíproco. A veces, pensaba que así era. Añoro esos días de aparente tranquilidad, donde no tenía que sobrevivir cada día matando seres que han vuelto de la tumba.

Mejor duermo, estoy muy cansado. Digo, me dispararon y sobreviví de pura chiripa. Hace poco recibí un jarrón que contenía las cenizas de mi hermano. Ojalá y no haya sufrido mucho. Me gustaría haberle dicho adiós tan siquiera, ni eso pude hacer. Descansa en paz, Luis. Que mal que las puertas del Walhalla no se abren para los soldados.

Vaya, son las 10 de la noche. Mejor duermo, a primera hora de la mañana debemos partir a Houston. Esos rebeldes deben de morir por lo que me hicieron, deben de pagar por la muerte de mis soldados, por la muerte de mi hermano.

A la mañana siguiente...
Despierto y veo que todos mis hombres han vuelto. Los despierto y nos ponemos nuestros trajes para el ataque. Nuestra camioneta está en el garaje de los barracones con todas nuestras pertenencias, armas, municiones y suministros. Afortunadamente fue modificada para cargar hasta dos toneladas y media. No creo que alcancemos la tonelada y media, pero mejor a que sobre a que falte.

Salimos de la habitación y entregamos nuestras llaves al portero del edificio. Es hora de irse, primero Houston y de vuelta al Distrito Federal. Tenemos que acabar con ellos, es hora de terminar con esos bastardos.

Prendo la camioneta y nos dirigimos a Houston, queda como a 3 horas. Son las 7 de la mañana, llegamos a las 10, no tardamos más de 2 horas y media y para las 3 o 4 de la tarde ya volvemos y nos dirigimos a Monterrey para hacer una escala. Para mañana en la mañana partimos a la Ciudad de México. Así de simple, bien, es hora de ir.

En la carretera...
Bien, el reloj de la camioneta marca que son las 9:45 y ya veo desde este punto a Houston. Dios mío, es impresionante, no se compara a ninguna ciudad. La ciudad parece que fue arrasada por todo un ejército. Edificios hasta sus cimientos, casa hechas restos, nunca había visto algo como esto.

Aunque no me sorprende tanto, aquí empezó todo, el primer brote, el inicio de todo y aquí termina. En cuanto maté a estos rebeldes, el doctor Stevenson será libre de realizar todas sus investigaciones para encontrar una cura, vacuna, lo que sea, algo que puede acabar con este virus.

Justo a tiempo, son las 10. Escondemos la camioneta en una de las casas hechas trizas para camuflarla con el entorno. Bajamos y hablo con mis soldados:
- Pelotón, bien, esta es nuestra misión final. Después de esto volvemos a casa. Solo les puedo asegurar algo, no todos vamos a volver. Téngalo de retache, no serán unos 20 o 30 hombres como en la carretera, serán 100 o quizás más, muchos más. Pero ellos son solo rebeldes y nosotros soldados, fuimos entrenados para esto. Ahora, a la carga.
- -¡Urra! –Gritan al unísono, listos para ser recibidos en los fríos brazos de la parca.

Avanzamos rápida y cautelosamente por la ciudad evitando a la mayoría de los infectados. Llevamos las armas y munición que nos entregó el general Smith. Traigo el M-16, las Beretta, la Remington modificada, dos cuchillos y el revólver. Casi no siento el peso, el virus sí que es efectivo en mi cuerpo, también puedo cargar más y correr sin problema alguno.

Nos indicaron que el centro de tratado de aguas se encuentra a pocos metros del Ayuntamiento, en el centro de la ciudad. No queda tan lejos. No hemos visto gran actividad, ni por los zombies o sobrevivientes. Es como si estuvieran esperando, ocultos en las sombras, como león acechando a su presa en la oscuridad, esperando el momento adecuado para atacar y matarnos a todos de un solo golpe.

Pero no, a pesar de que tengo mejoradas la vista y oído, no escucho ni veo nada. Son muy buenos.

El Ayuntamiento parece sacado de una película de guerra. Grafitis, agujeros, señales de incendio y vandalismo masivo. No creo que hayan aguantado mucho. Una policía no puede contra tantas hordas de infectados, si nosotros como soldados nos cuesta repeler a las fuerzas de los no muertos ahora unos policías lo veo difícil.

Tras caminar un rato lo hemos encontrado. El centro de tratamiento de aguas, se ve que no fue muy afectado. Le han de dar mantenimiento seguidamente. A la distancia veo unos francotiradores en el techo, son 5. Le asignó un blanco a cada uno de mis soldados y disparan un solo tiro cada uno, al mismo tiempo. Los blancos han caído.

Nos movemos sigilosamente frente a la entrada, veo 20 hombres. Asigno una cantidad de 3 hombres por cada uno de nosotros. Rápidamente abrimos fuego y antes de que se den cuenta todos están en el suelo muertos.

Hemos entrado al complejo, no veo mucha dificultad. Hemos aniquilado a una cuarta parte de la resistencia, aproximadamente. Supongamos que otra cuarta parte está en búsquedas de suministros. No han de haber más de 70 o 60 hombres en el edificio.

Veo que hay focos prendidos. Han de tener su propio suministro de energía, un generador. También una fuente de agua y gas, estoy seguro. Haber aguantado más de 5 años en un lugar como éste no de haber sido fácil.

Nos dividimos en 2 grupos de 2 personas y uno de 3 conmigo. Estamos subiendo el edificio en busca de sobrevivientes. Estoy acompañado por Gómez y Aguilar, no han detectado señal alguna de actividad enemiga.

Mientras nos movemos ponemos un explosivo C4 en posiciones estratégicas: pilares, muros, entradas, lugares huecos, para que al explotar todo caiga y asegurar de que no retomen el lugar como refugio. No aniquilarlos a todos, pero hacer que tarden en regenerarse. Hasta que el doctor encuentre una vacuna.

Hemos llegado a una especie de cuarto oscuro, completamente. Escucho sonidos, como disparos, pero con silenciador. No fueron mis soldados, pero escucho como si dos bultos cayeran al suelo. De repente todas las luces se prenden y me veo rodeado por 5 hombres con armas en mano. Y a Gómez y Aguilar en el suelo, pero no les dispararon con balas de verdad. Fueron dardos, somníferos seguramente.

El hombre del centro, armado con una AK-103 se me acerca lentamente y empieza a decirme algo:
- Lieutenant Gutierrez, we are glad to see you here.
- Excuse me? Who are you? How do you know my name?
- Sorry, I didn’t present myself. I am the Coronel David Williamson.
- Williamson? That name sounds familiar to me.
- It should, after all, you killed my brother: George, do you remember? The one that shot you and killed your brother.
- My god, did you order the assault to my squad?
- Yes, that was my order.
- Motherfucker! You killed my brother! I am going to make you suffer, fucking bastard son of a bitch! You’ll wish to be dead!
- Calm down lieutenant, I know that you are faster than the guns, but you cannot defeat four men with AK-47, could you?
- How do you know that?
- What, your abilities? I know a lot of things from you, soldier. Do you think that I don’t have spies between the people of Dallas? I have eyes and ears everywhere; I know everything you know and more than that.
- Explain yourself.
- Thanks let me begin. Like the General Smith told you, I, we are the rebel group “New Alliance”. Guilty of many charges like: murder, kidnapping, stealing supplies, assault military convoys, lots of things. But I am sure that he didn’t tell you all the truth.
- What do you mean?
- First of all, you know, under this building there is the laboratory. Yeah, the same laboratory that had the virus in its installations. They wanted you to destroy the place. You’ll find some interesting things down there. Then, you’ll see we are not just a rebel group in an apocalyptic world isolated by zombies. No, we are more than that. We were part of the liberation of the Z-115 virus in Houston. Yeah, we caused all this.
- Bastards.
- Maybe, but we did it for a better cause. Sooner or later the U.S.A. government and the rest of the countries developers of the BOW will use the virus in the wars. We wanted to send a message to the world, exposed this virus. But everything went wrong, we just wanted to contaminate the cities that kept the laboratories, but it was more viral that we thought, and then, you know, everything went to the shit.
- You made this; you are responsible of billions of deaths! How can you sleep?!
- At least, I don’t have to sleep. And you shouldn’t either, because I am like you.
- What?
- Do you think that you are the only one in the entire world that is immune to the virus? If you did it, you were so wrong. I am immune just like you; I also have the virus in my system. I have the same abilities that you have, I am so stronger, faster and all that stuff, just like you. We are super soldiers, the evolution of the mankind, we are better than ever!
- It could be, but I am not like you!
- Oh, really? We are very similar. Our brothers are dead; we are the best persons in the world. Join to me, think about it: we defeat the American army, then the rest of the world, what do you think?

Tras esta frase desenfundó mis dos escuadras y abro fuego contra los presentes. Mato a los soldados de los lados y he vaciado todo el cargador de la Px4 en el coronel, pero ha evitado todas mis balas. Efectivamente está infectado, eso complicará la tarea.

Rápidamente me quita mis armas cortas y las tira al suelo. Agarro mi M-16 y resulta ya no tener munición y lo patea. Esquivo sus golpes y él los míos, parece ser una batalla muy justa. Nadie puede ganar, esto va para largo. Logro acertarle un golpe bajo en el estómago y lo distraigo por un momento.

Rápidamente saco la Remington 870 modificada y le disparo. Vacío todo el cargador en él para verlo caer muerto, aparentemente. Me dirijo hacia mis soldados para sacarlos de aquí, cuando escucho que se empieza a levantar.

El malparido se me acerca rápidamente con su último aliento, pero soy más rápido. De alguna manera mi puño atraviesa su pecho y tengo su corazón en mis manos. Le he matado, definitivamente. Nadie puede sobrevivir al despojo de su corazón. Suelto el órgano y me quito el cuerpo del brazo.

Afortunadamente los tranquilizantes eran de corta duración y Gómez y Aguilar despiertan a los 5 minutos del fin de la batalla. Agarran sus armas y salimos de la habitación. Les doy órdenes de no volar el edificio hasta dentro de 3 horas, si no vuelvo en ese tiempo exploten el C4 y vuelvan a Dallas.

Bajamos y nos dividimos. Suponiendo que el laboratorio está en lo más bajo del alcantarillado de Houston bajo el centro de tratamiento de aguas me dirijo a los niveles más bajos del edificio.

Tras 15 minutos buscando al fin he encontrado una entrada secreta tras unas rejas del alcantarillado. Es el laboratorio, está en ruinas. Hay claros rasgos de deterioración como moho, grietas, huecos en la pared, posiblemente balas. Esqueletos y restos humanos por todas partes. Por suerte no he encontrado respuesta alguna por parte de los rebeldes.

Tras una hora buscando he encontrado algo útil. Parecen ser unos planos. Dios, son las localizaciones precisas de cada laboratorio en el mundo. Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Puebla, Stevenson tenía razón. Debo de entregar estos planos lo más pronto posible a mis generales en México. Deben de encontrar estos laboratorios e intentar rescatar lo más que puedan.

También encuentro notas de laboratorio y documentos que hablan sobre los efectos del Z-115 en el humano. También hay sobre la cura, los avances, diseño genético, entre todos. Pero he encontrado algo muy espeluznante que pone en peligro a la humanidad: mutaciones.

Según estos informes provenientes de Europa se hicieron modificaciones al virus y se crearon tres nuevos tipos: Z-116, Z-117 y Z-118. Cada uno peor que el anterior. Aumenta la letalidad e infectividad de los virus. Además de un incremento en la agresividad del infectado. Sin mencionar su efectividad en la batalla. Solo se encuentran en España, por lo que se sabe. Pero menciona algo muy curioso, el Z-117 solo se puede causar de una forma: la muerte de un súper soldado. Maldición, Williamson, lo maté. Se menciona la reanimación del sujeto y mutaciones en el cuerpo. Como surgimiento de garras, protuberancias, aumento excesivo de la masa muscular y un exoesqueleto tan duro que solo una calibre .50 podría penetrar además de una regeneración muy rápida. Además los sentidos aumentan así como habilidades físicas dígase velocidad, fuerza, entre otros y la posibilidad de crear un rastro de la presa y seguirlo. Sin mencionar de un increíble aumento de capacidades cognitivas y sin pérdida de consciencia. Se explica que el único punto débil son los globos oculares. Los demás virus se encuentran en fase de investigación y no hay muchos detalles sobre éstos.

Escuchó un ruido como si estuvieran golpeando metal. De repente las puertas del laboratorio son disparadas por una fuerza incomparable. Es David, ha vuelto por mí. De haber sabido solo lo hubiera incapacitado. Es un monstruo, pareciera ser sacado de un cuento de mitología. Con una voz distorsionada ha empezado a hablarme:
- Gutierrez! You cannot hide from me! Come on, be a man and face me!
- If you want it!
Salto de mi escondite y evitando sus movimientos bruscos logro subirme a su cabeza. Pero me agarra y me lanza hasta otra parte del laboratorio. Maldición, es muy rápido. Más que yo, no sé qué haré.

Se acerca tan rápido a mí y me intenta apuñalar con sus garras. Apenas he logrado esquivar sus golpes pero no por mucho. Debo de hacer algo. Ese desgraciado ha mejorado pero aún puede pensar lo que lo dificulta. Entonces menciona algo:
- Don’t be a coward! Like your soldiers, perhaps, they were delicious. Gomez and Aguilar? I don’t remember their names.
- You, motherfucker! You killed my men! You’re going to pay for what you did!

Me acercó a él para golpearlo pero lo engaño y me deslizo entre sus piernas. Me paro y me trepo en su espalda hasta llegar a la cabeza. Desenfundo mi revólver .357 y meto el cañón en su ojo y empiezo a disparar hasta vaciarle toda la piña en el cráneo. Cae como un tronco al suelo, finalmente, lo he derrotado.

Me alejo y meto los documentos en una mochila. Finalmente logro salir del alcantarillado por una coladera que da frente al edificio de tratamiento de aguas. Me encuentro con lo que resta de mi pelotón. Son solo tres hombres: Hernández, Rodríguez y González. Junto de ellos está el cadáver de Sánchez, se nota que murió por disparos. Me explican que los emboscaron los miembros restantes de “New Alliance” y solo sobrevivieron ellos. Les pregunto sobre el detonador y me lo dan. Lo sacaron de los restos de Aguilar. Les digo que se vayan y que tomen la mochila, los alcanzaré dentro de 5 minutos. Me siento y presiono el botón. Todo el edificio explota en mil pedazos. Esto ha acabado. Misión cumplida.

Me he parado para ir a la camioneta e ir a Dallas. Aunque dudo mi lealtad hacia Stevenson y Smith, me mintieron. Nunca me dijeron que el laboratorio estaba bajo el centro de tratamiento. Querían destruirlo todo, para no dejar evidencias. No sé qué pensar.

Veo que los zombies se dirigen al lugar de la explosión. Me ignoran, es muy útil este mimetismo. Espero que mis soldados hayan podido esquivar a esta manada de infectados.

He llegado al lugar donde estacioné la Suburban. Pero hay un pequeño problema. Veo que están rodeados por un grupo de 50 zombies o más. Mis soldados están en el techo de la camioneta pero no tienen armas. Están perdidos a menos que los ayude.

Desenfundo mi Beretta Px4 Full Storm modificada. Y vacío todo el cargador en los zombies pero aún quedan la mitad, son como 20. Así que es hora de usar la escopeta, disparo al aire para no dañar el vehículo. Son atraídos por el sonido de mi arma y se acercan a mí pero no me atacan al creer que soy de ellos.

Entre el cuchillo y la Python eliminó a cada uno de ellos hasta que no quedan ninguno de ellos. Mis soldados bajan de la camioneta y me explican:
- Teniente, nos alegra que haya llegado.
- ¿Qué ocurrió? ¿Y sus armas?
- Las tiramos, nos quedamos sin munición. Ese grupo que usted acaba de eliminar era más grande antes. Íbamos a usar nuestras armas guardadas en la camioneta pero estaba cerrada y tuvimos que subir esperando que usted llegará.
- Entiendo, es comprensible. Mejor hagamos inventario de que armas tenemos y cuanta munición nos quedan. También las provisiones.
- Está bien. ¡Suficiente para nosotros de aquí hasta el D.F!
- Bien.

Creo que con eso bastará hasta llegar a Monterrey, creo. Subimos al vehículo y partimos a Dallas para reportarnos.

En el camino paro la camioneta y les digo algo a los soldados.
- Gente, no vamos ir a Dallas.
- ¡¿Qué?!
- Un momento, nos ocultaron varias cosas. Tengo unos documentos sobre este virus además sobre localizaciones de los laboratorios que desarrollaron esta cosa por todo el mundo. No dejare que se queden con esto, debemos irnos directo a la Ciudad de México. Si paramos en Monterrey nos pueden detener por desacato de órdenes. Tenemos que cruzar directo todo el camino, sin parar a menos que sea necesario. Nos pueden chingar. Es una orden mía, ¿entendido?
- Entendido teniente.

Bien, nos espera un largo camino. Piso el acelerador y nos dirigimos a la capital.

Días después...
Ya estamos entrando por el norte de la ciudad, tenemos que ayudarles. Están en problemas, no podemos dejar que esto termine así. Hay que ganar. Ya estoy subiendo la colina para poder observar el panorama. Mis soldados siguen dormidos, les despertaré en cuanto llegue a la cima. Ya casi estamos, listo… maldición.

La ciudad, está, ardiendo. No, no puede ser. Debemos de apurarnos, despierto mis soldados. Y les digo que se preparen, vamos a la guerra. Hemos llegado, veo que hay varios rebeldes y zombies por todas partes. Esto fue planeado, tenemos que acabar con esto. La batalla por la supervivencia de los habitantes de la capital ha comenzado, y no podemos perder…

Esta historia continuará...
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
83visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

L
LucioGut🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts30
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.