La directora de Amaru, Victoria Arbeláez, indicó que la publicación del estudio tomó siete años y contó con el apoyo de la Comisión de Gestión Ambiental. En el documento se recogen los protocolos que el zoológico cuencano ha implementado para la exitosa preservación y reproducción del oso andino, conocido también como oso de anteojos.
Han recibido pedidos de zoológicos de varios países de Sudamérica que trabajan con osos de anteojos, centros que desean replicar el modelo de conservación del Amaru.
El zoológico trabaja desde hace siete años con Jubal, un oso de anteojos que fue rescatado en un bosque andino de Paute. En el afán de reproducir la especie con fines de conservación, el bioparque recibió luego a la osa Coya, que permanecía en una hostería. Tras un intenso trabajo, Jubal y Coya procrearon una osezna que fue llamada Suyana. Su nacimiento fue considerado un hito por lo complicado de lograr la reproducción del oso de anteojos en cautiverio.
Ese mismo éxito es buscado por zoológicos de Colombia, Argentina, Perú y Ecuador en el afán de repoblar los páramos con el único oso originario de Sudamérica.