A mucha gente le intriga ver cuánto tiempo dedica el gato doméstico a su aseo. En parte se debe a que el animal no tiene que emplear tiempo en cazar ya que recibe la comida que necesita. los gatos pueden dedicarse a su aseo cuando no tiene otra cosa que hacer. También se lavan como una <actividad compensatoria>, por ejemplo, si un gato ha fallado en el salto para cazar un moscardón, puede dedicar un rato al aseo, hasta que la sensación de fracaso se disipa.
El cuerpo ágil y flexible del gato le permite llegar con la boca a casi todas sus zonas sin dificultad. Estando tumbado es más fácil lavarse una pata que estando en equilibrio sobre las otras tres. El extremo de la pata y los dedos son especialmente importantes, ya que si se hieren o se infectan, la movilidad del gato queda reducida y con ello (cuando vive en estado silvestre) es menos capaz de conseguir comida. Las almohadillas de las plantas de las patas se limpian del polvo y la tierra y el animal saca las uñas y las examina con cuidado para limpiarlas de cualquier resto de la presa que haya podido quedarse adherido.
Los gatos adoptan ésta postura para ganar equilibrio:
Una pata delantera, mojada en saliva, lava la piel de detrás de las orejas:
Muchos mamíferos, humanos incluídos, <se relamen> los labios después de una comida para limpiarlos, de restos de alimentos. Toda la cara no se la puede limpiar el gato con la lengua, así que moja una de sus patas delanteras con saliva y humedece y frota con ella el cuello, las orejas, los ojos y los bigotes para limpiarlos.
La persona que haya recibido un lametón de la lengua de un gato recordará fácilmente la sensación de aspereza, de <papel de lija>, que le produjo el contacto con la rugosa lengua y sus diminutas y rasposas papilas. También la lengua humana tiene papilas, pero son menos rígidas. El gato se <peina> la piel con la lengua, mientras que con los pequeños dientes incisivos, que utiliza como pinzas, se quita los pelos desprendidos o rotos, pedacitos de piel muerta, cualquier suciedad que se le haya quedado adherida y los parásitos. A medida que la sesión de aseo continúa, el gato se muestra cada vez más satisfecho y relajado. Las patas delanteras se suelen lavar al final de la sesión, ya que han sido utilizadas para limpiar otras zonas, como la cara y el cuello.
El gato se tumba completamente estirado a medida que se va sintiendo más y más satisfecho:
El resultado de la sesión de aseo es un gato limpio. La piel permanece ligeramente húmeda de saliva luego del lavado, pero se seca muy pronto y se esponja. El aseo ha permitido también extender sobre toda la piel y el pelo una secreción especial que tiene algo parecido a la cera y al aceite y con la que se forma una especie de película semiimpermeable que sirve de barrera defensiva contra los gérmenes. El uso frecuente de champúes demasiado fuertes tiende a privar al pelo humano de estas secreciones defensivas. Los mamíferos tienen que estar limpios, pero ¡no demasiado limpios!
Ésta es una de las posturas características de un gato durante la sesión de aseo; con una pata levantada se llega mejor a las zonas abdominales y anales. Se limpian todos los restos de heces y la humedad de la orina:
Espero les haya parecido interesante éste pequeño aporte de éstos hermosos animales!
Saludos, buenas noches!
El cuerpo ágil y flexible del gato le permite llegar con la boca a casi todas sus zonas sin dificultad. Estando tumbado es más fácil lavarse una pata que estando en equilibrio sobre las otras tres. El extremo de la pata y los dedos son especialmente importantes, ya que si se hieren o se infectan, la movilidad del gato queda reducida y con ello (cuando vive en estado silvestre) es menos capaz de conseguir comida. Las almohadillas de las plantas de las patas se limpian del polvo y la tierra y el animal saca las uñas y las examina con cuidado para limpiarlas de cualquier resto de la presa que haya podido quedarse adherido.
Los gatos adoptan ésta postura para ganar equilibrio:
Una pata delantera, mojada en saliva, lava la piel de detrás de las orejas:
Muchos mamíferos, humanos incluídos, <se relamen> los labios después de una comida para limpiarlos, de restos de alimentos. Toda la cara no se la puede limpiar el gato con la lengua, así que moja una de sus patas delanteras con saliva y humedece y frota con ella el cuello, las orejas, los ojos y los bigotes para limpiarlos.
La persona que haya recibido un lametón de la lengua de un gato recordará fácilmente la sensación de aspereza, de <papel de lija>, que le produjo el contacto con la rugosa lengua y sus diminutas y rasposas papilas. También la lengua humana tiene papilas, pero son menos rígidas. El gato se <peina> la piel con la lengua, mientras que con los pequeños dientes incisivos, que utiliza como pinzas, se quita los pelos desprendidos o rotos, pedacitos de piel muerta, cualquier suciedad que se le haya quedado adherida y los parásitos. A medida que la sesión de aseo continúa, el gato se muestra cada vez más satisfecho y relajado. Las patas delanteras se suelen lavar al final de la sesión, ya que han sido utilizadas para limpiar otras zonas, como la cara y el cuello.
El gato se tumba completamente estirado a medida que se va sintiendo más y más satisfecho:
El resultado de la sesión de aseo es un gato limpio. La piel permanece ligeramente húmeda de saliva luego del lavado, pero se seca muy pronto y se esponja. El aseo ha permitido también extender sobre toda la piel y el pelo una secreción especial que tiene algo parecido a la cera y al aceite y con la que se forma una especie de película semiimpermeable que sirve de barrera defensiva contra los gérmenes. El uso frecuente de champúes demasiado fuertes tiende a privar al pelo humano de estas secreciones defensivas. Los mamíferos tienen que estar limpios, pero ¡no demasiado limpios!
Ésta es una de las posturas características de un gato durante la sesión de aseo; con una pata levantada se llega mejor a las zonas abdominales y anales. Se limpian todos los restos de heces y la humedad de la orina:
Espero les haya parecido interesante éste pequeño aporte de éstos hermosos animales!
Saludos, buenas noches!