Los primeros cultivos estudiados de cáñamo se efectuaron en China hacia el año 3000 antes de Cristo. El nombre de Cannabis proviene del término “quannabu” con que lo conocían los asirios. En la Biblia aparece como “kalamo” en labios de Salomón y en el Sinaí era fumado y bebido con el nombre de “suama“. En los siglos V y III antes de Cristo los escitas nómadas lo consumían con fin de embriagarse en las estepas de Siberia.
En los siglos II y IV, tal como indica Galeno, se consumía como medicina y como medio para embriagarse. Los textos sánscritos de la India citan las llamadas “píldoras de la alegría“, a base de Cannabis y azúcar. En el siglo XII, Arnoldo de Lubeck describió los efectos del haschish: “Provoca el éxtasis, la pérdida de los sentidos, la alegría… Luego, llegaban los magos que mostraban a quienes se habían dormido tras tomar el “cannabis”, cosas fantásticas y harto placenteras“.
Los árabes lo importaron de la India, donde se consumía como parte de su cultura, y lo difundieron en sus invasiones de la Edad Media. A Europa llegó probablemente de mano de los Cruzados a su retorno de Tierra Santa. Descartes solía escribir al calor de una estufa a cuyo fuego añadía de vez en cuando un puñado de “ciertas hierbas traídas del norte de África“.
En el siglo XIX fue redescubierto como consecuencia de las conquistas coloniales de Africa, pero no gozaba aún de mucha expansión, como no sea su consumo por artistas y escritores como Baudelaire, Jean-Jacques Feuchère, Heneri Monnier, Delacroix, Roger de Beauvoir, Valle Inclán o Teófilo Gautier, quien escribió:
“Mi cuerpo se disolvía y se hacía transparente. Dentro de mi cuerpo notaba el hachís como una esmeralda chispeante con miles de chispas de fuego. Mis pestañas se alargaron indefinidamente, como despegándose, como hilos de oro desde husos de marfil que giraban espontáneamente a toda velocidad“.
La penalización el cannabis es un hecho relativamente reciente y en el que la mayoría de los países han entrado como continuación de la política de los EEUU. Hasta 1937, la única limitación legal relacionada con el Cannabis se refería a indicar en la etiqueta qué productos alimenticios lo contenían en su composición.
El proceso de ilegalización de la sustancia siguió el esquema básico que los norteamericanos establecieron durante las primeras décadas del siglo para prohibir una serie de sustancias hasta entonces legales.
Se empieza asociando el consumo con minorías marginadas por el resto de la población. Al igual que el opio se relacionó con los chinos y la cocaína con los negros, al Cannabis fueron atribuidos los excesos y desmanes que, supuestamente, cometían los inmigrantes mexicanos.
Las tendencias morales de la época que pretendían mejorar la raza humana prohibiéndole sus vicios, su capacidad de elección y su libertad de disfrute individual aumentaron la presión contra la droga, a lo que vino a sumarse la presión internacional de Inglaterra en su deseo de incluir el Cannabis en la misma regulación restrictiva que el Opio. La razón de esto era que la sustancia se había convertido en un símbolo de independencia en Egipto, colonia británica en que el Cannabis se había consumido desde tiempo inmemorial.
Otros intereses comerciales ayudaron en los Estados Unidos a la penalización del Cannabis, ya que la poderosa industria del algodón y la emergente de los tejidos sintéticos en manos de grandes imperios textiles vieron en el cultivo del cáñamo con fines industriales una amenaza a sus respectivas parcelas de mercado.
En los siglos II y IV, tal como indica Galeno, se consumía como medicina y como medio para embriagarse. Los textos sánscritos de la India citan las llamadas “píldoras de la alegría“, a base de Cannabis y azúcar. En el siglo XII, Arnoldo de Lubeck describió los efectos del haschish: “Provoca el éxtasis, la pérdida de los sentidos, la alegría… Luego, llegaban los magos que mostraban a quienes se habían dormido tras tomar el “cannabis”, cosas fantásticas y harto placenteras“.
Los árabes lo importaron de la India, donde se consumía como parte de su cultura, y lo difundieron en sus invasiones de la Edad Media. A Europa llegó probablemente de mano de los Cruzados a su retorno de Tierra Santa. Descartes solía escribir al calor de una estufa a cuyo fuego añadía de vez en cuando un puñado de “ciertas hierbas traídas del norte de África“.
En el siglo XIX fue redescubierto como consecuencia de las conquistas coloniales de Africa, pero no gozaba aún de mucha expansión, como no sea su consumo por artistas y escritores como Baudelaire, Jean-Jacques Feuchère, Heneri Monnier, Delacroix, Roger de Beauvoir, Valle Inclán o Teófilo Gautier, quien escribió:
“Mi cuerpo se disolvía y se hacía transparente. Dentro de mi cuerpo notaba el hachís como una esmeralda chispeante con miles de chispas de fuego. Mis pestañas se alargaron indefinidamente, como despegándose, como hilos de oro desde husos de marfil que giraban espontáneamente a toda velocidad“.
La penalización el cannabis es un hecho relativamente reciente y en el que la mayoría de los países han entrado como continuación de la política de los EEUU. Hasta 1937, la única limitación legal relacionada con el Cannabis se refería a indicar en la etiqueta qué productos alimenticios lo contenían en su composición.
El proceso de ilegalización de la sustancia siguió el esquema básico que los norteamericanos establecieron durante las primeras décadas del siglo para prohibir una serie de sustancias hasta entonces legales.
Se empieza asociando el consumo con minorías marginadas por el resto de la población. Al igual que el opio se relacionó con los chinos y la cocaína con los negros, al Cannabis fueron atribuidos los excesos y desmanes que, supuestamente, cometían los inmigrantes mexicanos.
Las tendencias morales de la época que pretendían mejorar la raza humana prohibiéndole sus vicios, su capacidad de elección y su libertad de disfrute individual aumentaron la presión contra la droga, a lo que vino a sumarse la presión internacional de Inglaterra en su deseo de incluir el Cannabis en la misma regulación restrictiva que el Opio. La razón de esto era que la sustancia se había convertido en un símbolo de independencia en Egipto, colonia británica en que el Cannabis se había consumido desde tiempo inmemorial.
Otros intereses comerciales ayudaron en los Estados Unidos a la penalización del Cannabis, ya que la poderosa industria del algodón y la emergente de los tejidos sintéticos en manos de grandes imperios textiles vieron en el cultivo del cáñamo con fines industriales una amenaza a sus respectivas parcelas de mercado.