1
Consigue un globo de fiesta. Uno barato, colorido y pesado será el más fácil, pero uno oblongo o con distintas formas también puede dar un toque agradable dependiendo de para qué infles los globos.
2
Suelta el globo estirándolo en todas direcciones. Si estiras primero el látex del globo con tus manos verás que es mucho más fácil inflarlo después con tu boca.
Simplemente asegúrate de no estirar demasiado el globo o podrías correr el riesgo de que explote al final. Unos cuantos estiramientos aquí y allá serán más que suficientes.
3
Agarra el extremo del globo. Agarra el globo entre tus dedos índice y pulgar a unos 0,6 cm (1/4 pulgada) de la boquilla. Tu dedo índice debe quedar por encima y el índice por debajo.
4
Toma aire profundamente y aprieta tus labios alrededor de la boquilla del globo.
Echa el aire de tus pulmones dentro del globo. Es la misma acción que cuando echas el aire de las mejillas, sólo que el aire pasará al globo y tus mejillas se relajarán.
Consejo: intenta mantener los labios apretados mientras inflas el globo. Tus mejillas se llenarán de aire, pero no demasiado, ¡sino el globo!
Piensa en cómo un trompetero toca su trompeta: Mantén una buena embocadura, o tensión de los músculos faciales, sobre todo si tus pulmones son débiles o tienes problemas inflando el globo con aire.
8
Átalo. Cuando el globo ofrezca fuerte resistencia a seguir inflándose, es el momento de atarlo. Ya has inflado oficialmente tu globo. ¡Ahora puedes empezar a inflar los siguientes 49!