Hoy vamos a presentarles un pequeño truco de baja tecnología, pero que va a serle de mucha utilidad a aquellos que van de acá para allá con elementos de alta tecnología, llamese MP3, MP4, celulares, radio, etc. Vamos a ver cómo doblar los cables de nuestros auriculares, para que no nos molesten y, al mismo tiempo, nos queden prolijos.
Seguramente, la mayoría de ustedes en sus hogares guarda sus auriculares de forma similar a esta:
He visto a operadores de radio sufrir convulsiones por ofensas menores que esta
Muchos dirán, “si mi método funciona, ¿por qué cambiarlo?”, a lo cual respondo: porque no somos salvajes, y así como no cazamos nuestra comida desde el balcón, tampoco guardaremos de esta forma tan cruel nuestros dispositivos.
Comencemos con algo muy simple: tomamos el cable de nuestros auriculares, y lo enrollamos en nuestra mano, dejando un chicote libre de 30 o 40 centímetros
Tomamos ahora el resto que dejamos libre, y lo enrollamos en torno al cable que habíamos enrollado previamente. Nota: el resultado final será más resistente si cruzamos la primera vuelta sobre sí misma como se ve en la figura, haciendo una especie de “x”.
Seguimos ahora enrollando, hasta acabar el cable disponible (una vez que le tomemos la mano no nos va a costar nada calcular cuánto cable dejar afuera del primer rollo).
Finalmente, pasamos el cable restante por la “orejita” de cable, tal como se ve en la figura. Importante: es importante que nos quede una longitud de 4 o 5 cm. libre hasta la punta del cable, ya que si nos queda demasiado corto el nudo hace presión sobre la ficha y con el tiempo va a cortarse, dejándonos sin auriculares. Si lo hacemos tal como se ve en la figura no tendremos problemas.
Y ahora, ¡voilá! Ya tenemos nuestro cable enrollado prolijamente como personas civilizadas:
De haber existido los auriculares en el siglo XVII, los reyes de Francia los habrían guardado así
Ahora bien, la cosa no termina acá. Si somos del tipo que usa auriculares en nuestra PC (requisito indispensable para jugar Doom 3, por ejemplo), sabemos de antemano que es importante que el cable sea largo, lo cual es un problema al momento de andar por la calle con un cable de metro y medio colgando. Si no tenemos una bandita elástica a mano, una pequeña modificación a este método nos va a ser de mucha utilidad.
Volvemos, entonces, al principio. Repetimos los mismos pasos que antes, sólo que con unas ligeras modificaciones:
En primer lugar, el nudo no debe ir tan cerca de la parte superior de los auriculares, sino que dejamos un espacio para poder ponerlos cómodamente. Por lo general, el nudo debe estar más o menos a la misma distancia de nuestros oídos que el reproductor (con lo cual si llevamos el reproductor en el bolsillo, el cable cabrá también en dicho bolsillo).
Como queremos un nudo un poco más chico, en vez de enrollarlo sobre nuestra palma lo hacemos sobre nuestros dedos. Tres dedos de ancho es una buena medida.
El chicote que nos queda libre luego de terminar de enrollar debe ser un poco más largo que en el caso anterior.
Ahora, el paso extra. Tomamos la ficha del enchufe, y lo volvemos a pasar por dentro del cable, sólo que esta vez por el lado opuesto que el anterior:
Este giro extra nos servirá para tener un nudo más resistente (sin cortar el cable, se entiende), requisito indispensable para un cable que estará en movimiento constante.
Como ven, no es nada muy complicado, y nos será de utilidad para guardar cualquier tipo de cables (me consta que el staff de una conocida cadena de ferreterías hace esto mismo con sus cables), desde prolongadores hasta parlantes.
Agradecimientos: Gracias a Martín por las fotos para este artículo, y a la gente de Instructables y Lifehacker por la idea original - si no estuviera en inglés, probablemente este artículo habría sido un link a alguno de esos sitios.
Seguramente, la mayoría de ustedes en sus hogares guarda sus auriculares de forma similar a esta:
He visto a operadores de radio sufrir convulsiones por ofensas menores que esta
Muchos dirán, “si mi método funciona, ¿por qué cambiarlo?”, a lo cual respondo: porque no somos salvajes, y así como no cazamos nuestra comida desde el balcón, tampoco guardaremos de esta forma tan cruel nuestros dispositivos.
Comencemos con algo muy simple: tomamos el cable de nuestros auriculares, y lo enrollamos en nuestra mano, dejando un chicote libre de 30 o 40 centímetros
Tomamos ahora el resto que dejamos libre, y lo enrollamos en torno al cable que habíamos enrollado previamente. Nota: el resultado final será más resistente si cruzamos la primera vuelta sobre sí misma como se ve en la figura, haciendo una especie de “x”.
Seguimos ahora enrollando, hasta acabar el cable disponible (una vez que le tomemos la mano no nos va a costar nada calcular cuánto cable dejar afuera del primer rollo).
Finalmente, pasamos el cable restante por la “orejita” de cable, tal como se ve en la figura. Importante: es importante que nos quede una longitud de 4 o 5 cm. libre hasta la punta del cable, ya que si nos queda demasiado corto el nudo hace presión sobre la ficha y con el tiempo va a cortarse, dejándonos sin auriculares. Si lo hacemos tal como se ve en la figura no tendremos problemas.
Y ahora, ¡voilá! Ya tenemos nuestro cable enrollado prolijamente como personas civilizadas:
De haber existido los auriculares en el siglo XVII, los reyes de Francia los habrían guardado así
Ahora bien, la cosa no termina acá. Si somos del tipo que usa auriculares en nuestra PC (requisito indispensable para jugar Doom 3, por ejemplo), sabemos de antemano que es importante que el cable sea largo, lo cual es un problema al momento de andar por la calle con un cable de metro y medio colgando. Si no tenemos una bandita elástica a mano, una pequeña modificación a este método nos va a ser de mucha utilidad.
Volvemos, entonces, al principio. Repetimos los mismos pasos que antes, sólo que con unas ligeras modificaciones:
En primer lugar, el nudo no debe ir tan cerca de la parte superior de los auriculares, sino que dejamos un espacio para poder ponerlos cómodamente. Por lo general, el nudo debe estar más o menos a la misma distancia de nuestros oídos que el reproductor (con lo cual si llevamos el reproductor en el bolsillo, el cable cabrá también en dicho bolsillo).
Como queremos un nudo un poco más chico, en vez de enrollarlo sobre nuestra palma lo hacemos sobre nuestros dedos. Tres dedos de ancho es una buena medida.
El chicote que nos queda libre luego de terminar de enrollar debe ser un poco más largo que en el caso anterior.
Ahora, el paso extra. Tomamos la ficha del enchufe, y lo volvemos a pasar por dentro del cable, sólo que esta vez por el lado opuesto que el anterior:
Este giro extra nos servirá para tener un nudo más resistente (sin cortar el cable, se entiende), requisito indispensable para un cable que estará en movimiento constante.
Como ven, no es nada muy complicado, y nos será de utilidad para guardar cualquier tipo de cables (me consta que el staff de una conocida cadena de ferreterías hace esto mismo con sus cables), desde prolongadores hasta parlantes.
Agradecimientos: Gracias a Martín por las fotos para este artículo, y a la gente de Instructables y Lifehacker por la idea original - si no estuviera en inglés, probablemente este artículo habría sido un link a alguno de esos sitios.