Científicos alemanes han desarrollado una nueva técnica de investigación, para la observación de los genes humanos de los antiguos neandertales y sus “primos” los denisovanos, para preservar la fosilización.
Según lo reseñado por The New York Time, el análisis tiene su origen en la recuperación del ADN por medio de huesos fosilizados, al filtrar arcilla y arena recogidas del piso de cuevas en las que no había huesos.
“Es como descubrir que puedes extraer polvo de oro del aire”, expresó Adam Siepel, experto en genética de poblaciones del Cold Spring Harbor Laboratory. “Es absolutamente increíble y emocionante”, aportó David Reich, profesor de genética de Harvard especializado en el ADN antiguo.
Debido a la dificultad para investigar la prehistoria en cuanto al uso de huesos fosilizados, -que no sólo son pocos y lo menos que se espera es que sean reducidos a polvo para su exploración- el equipo de científicos alemanes encabezado por Matthias Meyer, del Instituto Max Planck para la Biología del Desarrollo en Tübingen, pasaron años desarrollando distintos métodos para encontrar las moléculas de ADN adheridas a minerales y plantas que se encuentran en la tierra.