La Agencia Espacial Europea nos muestra en un vídeo vía satélite recogido por la misión SMOS de la
ESA
, la salinidad de los océanos de todo el planeta. El dióxido de carbono que se encuentra en la polución que respiramos de la atmósfera, termina finalmente en las aguas de nuestros mares, lo que les acidifica. La acidificación supone una ¿Nos quedaremos sin peces? Está por ver.
Según aparece en el mapa de la imagen, los colores reflejan el grado de alcalinización. El agua es más alcalina en el océano abierto, en alta mar, que en las costas.
La Universidad de Exeter en el Reino Unido es pionera en realizar este tipo de técnicas para monitorear estas vastas áreas oceánicas, esto les permite rápida y fácilmente identificar las zonas de mayor riesgo, aclara el doctor , profesor titular de esa universidad y director de la investigación.
Mediante la tecnología aplicada pueden llegar a zonas difíciles de acceder. De esta manera, se mide de una manera muy eficaz la cuantificación de la acidez oceánica.
En este vídeo se muestra los cambios que se han producido en cinco años.
Al combinar la información sobre la salinidad de los océanos recogida por SMOS con la temperatura de la superficie del mar medida por otros satélites y con otros datos auxiliares, se puede calcular el pH del agua y generar datos de gran precisión que ayudarán a hacer frente al creciente problema de la .
Los resultados del estudio son bastante alarmantes: el pH en la superficie del océano se convierten un 30 por ciento más ácido desde el inicio de la Revolución Industrial.
Las consecuencias son ya muy visibles: corales y moluscos dañados, zonas sin prácticamente fauna, emigración de peces hacia otras zonas, y lo que es sustancial para la vida en el mar, la desaparición del plancton. Los impactos en las diferentes cadenas alimentarias son irremediables.
Gran Barrera de Coral de Australia
Según aparece en el mapa de la imagen, los colores reflejan el grado de alcalinización. El agua es más alcalina en el océano abierto, en alta mar, que en las costas.
La Universidad de Exeter en el Reino Unido es pionera en realizar este tipo de técnicas para monitorear estas vastas áreas oceánicas, esto les permite rápida y fácilmente identificar las zonas de mayor riesgo, aclara el doctor , profesor titular de esa universidad y director de la investigación.
Mediante la tecnología aplicada pueden llegar a zonas difíciles de acceder. De esta manera, se mide de una manera muy eficaz la cuantificación de la acidez oceánica.
En este vídeo se muestra los cambios que se han producido en cinco años.
Al combinar la información sobre la salinidad de los océanos recogida por SMOS con la temperatura de la superficie del mar medida por otros satélites y con otros datos auxiliares, se puede calcular el pH del agua y generar datos de gran precisión que ayudarán a hacer frente al creciente problema de la .
Los resultados del estudio son bastante alarmantes: el pH en la superficie del océano se convierten un 30 por ciento más ácido desde el inicio de la Revolución Industrial.
Las consecuencias son ya muy visibles: corales y moluscos dañados, zonas sin prácticamente fauna, emigración de peces hacia otras zonas, y lo que es sustancial para la vida en el mar, la desaparición del plancton. Los impactos en las diferentes cadenas alimentarias son irremediables.
Gran Barrera de Coral de Australia