En el cementerio de la Recolecta, en Buenos Aires, se cuenta una historia (presumiblemente cierta) de una chica de diecinueve años llamada Rufina Cambaceres, hija del escritor argentino Eugenio Cambaceres, que falleció justo el día de su cumpleaños.
Luego de tan desafortunado evento, los familiares deciden enterrarla en el panteón que la familia tenía en dicho cementerio, pero sin realizar lo que ahora denominamos velorio (que cumple una doble función: de despedida, y para evitar lo que viene a continuación), ya que no se acostumbraba en esa época.
Bueno, parece que esta chica tenía tanta mala suerte, que el supuesto paro cardiaco no fue más que un ataque de catalepsia, que hoy en día con el instrumental disponible es fácil detectar, pero en aquel tiempo parece que no, ya que la respiración es casi imperceptible, igual que los latidos del corazón, no hay contracción de pupila etc , o sea, a simple vista sos un fiambre.
Bueno, como iba contando, esta chica en realidad no estaba muerta, y eso se dieron cuenta algunos días después de amortajada y encerrada en su lindo y lujoso cajón (ya que los Cambaceres eran gente de la alta sociedad) porque alguien le fue a llevar flores y encontró el ataúd caído (o movido, no se) y en su interior signos de una lucha denodada para intentar salir de ahí. Además de, esta vez si, un reluciente y bonito cadaver.
Después de esta historia, uno dice Que mala leche! que garron que te pase eso! a mi que me pongan un paquete de puchos y un encendedor! o un mp5 así me saco una foto y me grabo puteando a todo el mundo, además de escuchar música y ver mis videos favoritos! etc etc
Pero ahí no termina la historia de mala suerte de esta piba. O mejor dicho ahí termina, pero en realidad no empieza donde yo la empecé.
El día de su cumpleaños de 19, a su mejor amiga no se le ocurre una mejor idea que decirle: che Rufi no sabesss bolá.. tu novio se come adiviná a quien?? a tu vieja! Y parece que la cosa venía en serio, tanto el noviazgo, como que se comía a su vieja.
Mala leche, muy mala leche. Después de esa terrible noticia que le da su buena amiga, viene todo el resto.
En las fotos se puede observar a Rufinita con la mano en el picaporte de la puerta, como saliendo de la tumba de la forma que seguramente le hubiera gustado salir(para cometer un asesinato en masa )
Otro dato más: el novio, no era otro que Don Hipólito Yrigoyen, dos veces presidente de la nación y fundador junto con su tio Leandro N. Alem, de la UCR. (de haber sabido que después iban a venir Alfonsin, de la Rua y todos los garcas que conocemos hoy en día, seguramente se la cortaba y se la tiraba a los gatos, y Rufinita hubiera tenido un final más mejor)
PD: Yrigoyen fue el único presidente soltero. Ah! despues tuvo un hijo, adivinen con quien? adivinaron, con la mama de Rufina.
Bueno este es mi primer post, espero que no sea repetido y que les guste la historia.