Apreciado lector, campeón de la vida que busca la sabiduría es posible que estés yendo por el camino equivocado y que estas no sean las palabras que te conduzcan hacia el amor de esa joven y hermosa niña que tanto te gusta, pero de la que desafortunadas diferencias socioeconómicas te separan.
Pero supongamos que sí, entre noches de Poker con empanadas que permiten explicarte qué no debes hacer ni a bala si buscas enredar a Laura, a Camila, a Valentina, o como sea que se llame esa niña de tan buena familia.
Lo primero que hay que decir es que este artículo está hecho para el tipo vaciado. De los que hemos tenido en rojo la tarjeta del trasmi, que nos metimos al Chevyplan para tratar de juntar lo del Spark y que nos llama todos los días Felipe Guativa, ese rolo maluco de la agencia de cobranzas, a recordarnos que tenemos atrasadas varias cuotas de la tarjeta.
De manera que si usted se graduó de colegio bilingüe, sus papás lo mandaron a Texas a terminar el bachillerato y su familia tiene 800 hectáreas de tierra, puede dejar de leer este artículo, le resultará innecesario
He aquí las reglas de etiqueta, pensadas para pobres, de lo que NO debe hacer si quiere conquistar a esa linda y complicada niña:
No le diga “gomela”
Esto parecería obvio pero es el primer error del galán de escasos recursos.
-Ve vos me gustás, pero es que sos como gomela ¿si o no?
Esa va a ser la última frase que te van a tomar en serio, de ahí en adelante tal vez te llame para que le hagás mantenimiento al computador de la casa o para que le sirvás de conductor cuando salga a rumbear con el novio. Pero en su cerebro estarás en la misma categoría de los vendedores de Vive 100, Alirio el portero del edificio y el Charrito Negro.
No le cambie el Corral
Si la va a invitar a salir, y anda corto, lo mejor es que se quede en la casa. En todo caso, si es un valiente gladiador, y se va a aventurar a sacarla en plan guerrero, lo mejor es que vaya de frente.
Ni se le ocurra decirle vainas como, “estas hamburguesas de ese puestico son igualitas a las del Corral”, error grave.
Si busca algo barato lo mejor es que la lleve a chapinero y la meta a algún chuzo vegetariano-zen-hipster, con la excusa de “probar algo orgánico y diferente”. Mejor pasar por excéntrico que por quebrado o tacaño.
No le cuente que su exnovia se llama Yadira
Es mejor que oculte detalles escabrosos de su pasado. La vez que se fue por tierra a Ecuador a ver un partido del América, cuando tenía 15 años y se compró la camisa ancha de Gokú, las fotos cuando se dejó las gatas o los tenis Nike de 10 cámaras fluorescentes que todavía guarda. Lo del tatuaje en una nalga con el nombre de Yadira es mejor que lo oculte hasta el último momento, cuando ya no haya marcha atrás.
No le haga chistes del transmi
Si no tiene carro, se lo pedimos, que digo, se lo rogamos, no le vaya a echar chistes sobre el MIO del tipo: “Si quieres te recojo en mi Volvo, si, es azul y mide 30 metros. Jajajaj”. Lo mejor es conservar la prudencia, recójala fresco en taxi y con carácter dígale que no tiene carro. No se trata de aparentar lo que no es, pero tampoco de hacer chistecitos de mal gusto.
Tigre, un último consejo, ármese de valor, pídale la bendición a la mamá y vaya con todo a levantarse esa gomelita. Al final todas las mujeres quieren exactamente lo mismo… un hombre bueno y honesto, ¿o no?
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Pero supongamos que sí, entre noches de Poker con empanadas que permiten explicarte qué no debes hacer ni a bala si buscas enredar a Laura, a Camila, a Valentina, o como sea que se llame esa niña de tan buena familia.
Lo primero que hay que decir es que este artículo está hecho para el tipo vaciado. De los que hemos tenido en rojo la tarjeta del trasmi, que nos metimos al Chevyplan para tratar de juntar lo del Spark y que nos llama todos los días Felipe Guativa, ese rolo maluco de la agencia de cobranzas, a recordarnos que tenemos atrasadas varias cuotas de la tarjeta.
De manera que si usted se graduó de colegio bilingüe, sus papás lo mandaron a Texas a terminar el bachillerato y su familia tiene 800 hectáreas de tierra, puede dejar de leer este artículo, le resultará innecesario
He aquí las reglas de etiqueta, pensadas para pobres, de lo que NO debe hacer si quiere conquistar a esa linda y complicada niña:
No le diga “gomela”
Esto parecería obvio pero es el primer error del galán de escasos recursos.
-Ve vos me gustás, pero es que sos como gomela ¿si o no?
Esa va a ser la última frase que te van a tomar en serio, de ahí en adelante tal vez te llame para que le hagás mantenimiento al computador de la casa o para que le sirvás de conductor cuando salga a rumbear con el novio. Pero en su cerebro estarás en la misma categoría de los vendedores de Vive 100, Alirio el portero del edificio y el Charrito Negro.
No le cambie el Corral
Si la va a invitar a salir, y anda corto, lo mejor es que se quede en la casa. En todo caso, si es un valiente gladiador, y se va a aventurar a sacarla en plan guerrero, lo mejor es que vaya de frente.
Ni se le ocurra decirle vainas como, “estas hamburguesas de ese puestico son igualitas a las del Corral”, error grave.
Si busca algo barato lo mejor es que la lleve a chapinero y la meta a algún chuzo vegetariano-zen-hipster, con la excusa de “probar algo orgánico y diferente”. Mejor pasar por excéntrico que por quebrado o tacaño.
No le cuente que su exnovia se llama Yadira
Es mejor que oculte detalles escabrosos de su pasado. La vez que se fue por tierra a Ecuador a ver un partido del América, cuando tenía 15 años y se compró la camisa ancha de Gokú, las fotos cuando se dejó las gatas o los tenis Nike de 10 cámaras fluorescentes que todavía guarda. Lo del tatuaje en una nalga con el nombre de Yadira es mejor que lo oculte hasta el último momento, cuando ya no haya marcha atrás.
No le haga chistes del transmi
Si no tiene carro, se lo pedimos, que digo, se lo rogamos, no le vaya a echar chistes sobre el MIO del tipo: “Si quieres te recojo en mi Volvo, si, es azul y mide 30 metros. Jajajaj”. Lo mejor es conservar la prudencia, recójala fresco en taxi y con carácter dígale que no tiene carro. No se trata de aparentar lo que no es, pero tampoco de hacer chistecitos de mal gusto.
Tigre, un último consejo, ármese de valor, pídale la bendición a la mamá y vaya con todo a levantarse esa gomelita. Al final todas las mujeres quieren exactamente lo mismo… un hombre bueno y honesto, ¿o no?
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