InicioSalud BienestarInfarto cerebral (lo que tenes que saber)

Infarto cerebral (lo que tenes que saber)

Salud Bienestar5/19/2010

Infarto cerebral

El ictus o infarto cerebral ocurre al interrumpirse el flujo sanguíneo cerebral por culpa de una obstrucción, que puede afectar tanto al conjunto del cerebro como a una parte muy delimitada. Los médicos distinguen dos tipos de ictus: uno isquémico (el coágulo que se aloja en un vaso del cerebro y acaba interrumpiendo la circulación sanguínea) y otro hemorrágico (el vaso se rompe y la sangre deja de circular). Los TIA ocurren tras una oclusión o interrupción transitoria. El flujo queda finalmente restablecido, pero el cerebro acusa una falta de riesgo puntual de la que pueden derivarse complicaciones. Estos ictus de corta duración (minutos) suelen anunciar infartos cerebrales en toda regla, por lo que su detección constituye un excelente marcador de máximo riesgo.

Los pacientes que experimentan un ictus sufren una pérdida de control sobre distintas partes del cuerpo como ceguera parcial, incapacidad para hablar o razonar correctamente y una sensación de abatimiento. Pese a los avances apuntados, la cirugía abierta de cráneo sigue siendo la modalidad estándar para reparar los vasos dañados y restablecer la perfusión sanguínea. Los pacientes con antecedentes familiares de ictus, deben comunicar cuanto antes esta circunstancia a sus médicos y beneficiarse en lo posible de los rastreadores con tecnología punta para encauzar una cierta vigilancia rutinaria.

Cirugía del infarto cerebral

El perfeccionamiento de los dispositivos de neuroimagen y la cirugía de alta tecnología permite a los cirujanos cardiovasculares acceder más fácilmente a coágulos del cerebro

Cada minuto se produce un infarto cerebral en alguna parte del mundo y cada cinco minutos muere una persona por esta misma causa. Los médicos han elaborado protocolos muy específicos sobre la mejor forma de combatir tan grave acontecimiento. Lo último, la cirugía mínimamente invasiva, que permite abordar el cerebro sin tener que abrir el cráneo e intervenir de forma más rápida y eficaz. Esto permite intervenir a pacientes ancianos o de salud muy comprometida que no resistirían una intervención quirúrgica al viejo uso.

Cirujanos de la Universidad de Michigan, en EEUU, llevan ya más de un centenar de intervenciones de pacientes con estados precoces de coagulación en el cerebro que han sido intervenidos incluso antes de que el ictus tenga lugar. Joseph Gemmete, neurorradiólogo de esta universidad, recuerda que muchos ictus de pequeño tamaño, denominados TIA (Transient Ischemic Attack), tienen lugar de forma asintomática y pueden comprometer la función cerebral del paciente sin que éste lo perciba. «Por lo común, se trata de pacientes con riesgo elevado en quienes están justificadas las pruebas neurorradiológicas de rutina y, en caso de detectar una complicación, intervenir a tiempo para evitar un episodio grave que muchas veces se salda con resultado de muerte».




Muchos casos

Los ictus son la tercera causa de muerte más frecuente en EEUU y la causa principal de incapacidad laboral permanente. En Europa, la incidencia de ictus oscila entre 195 y 353 casos por 100.000 habitantes. Esta incidencia aumenta con la edad; para el grupo de población masculina comprendido entre los 55 y 65 años es de 300 por cada 100.000, proporción que asciende a 1.440 para los hombres con 75-84 años. Se conoce que aproximadamente un tercio de los infartos cerebrales está relacionado con lesiones arteroscleróticas en el origen de la arteria carótida interna. Las embolias de origen cardiaco son responsables de otro tercio de los infartos cerebrales, mientras que los infartos lacunares, debidos a una obstrucción de pequeñas arterias y arteriolas, se dan en una cuarta parte de los casos. Los demás ictus obedecen a una serie de causas poco frecuentes, desde displasias fibromusculares de arteria carótida a disecciones carotideas, pasando por trastornos de la coagulación.

Los ictus de corta duración suelen anunciar infartos cerebrales en toda regla, por lo que su detección constituye un excelente marcador de riesgo
Estenosis intracraneal
La complicación que anuncia la inminencia de un ictus es la estenosis intracraneal. Las investigaciones para valorar a los pacientes con sospecha de estenosis abarcan la búsqueda de otro foco de embolia, generalmente cardiaca, y la realización de un Eco-Doppler de la bifurcación carotidea, una angiografía y una tomografía axial computadorizada (TAC) o una resonancia magnética cerebral. El Eco-Doppler combina una ecografía en tiempo real de alta resolución con el estudio del flujo arterial y el análisis del espectro de frecuencias. Es el mejor método para valorar una obstrucción en la bifurcación carotidea, pues además de determinar el grado de estenosis mediante el análisis de frecuencias y con unas altas tasas de sensibilidad y especificidad, es capaz de determinar las características morfológicas de la placa oclusiva.



Las lesiones carotideas precoces, como las estrías grasas, representan estados iniciales de la placa carotidea y su evolución está influida por una variedad de factores como la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes o la hipercolesterolemia, que hacen que estas placas progresen y produzcan síntomas. La angiografía está indicada sólo a los pacientes candidatos a cirugía o aquellos en los que las pruebas no invasivas no han sido concluyentes. La identificación de los pacientes portadores de enfermedad de la bifurcación carotidea, sintomática o no, que son los de mayor riesgo de padecer un ictus, proporcionará la oportunidad de realizar una intervención quirúrgica profiláctica: la endarterectomía carotidea, el método más eficaz para prevenir el ictus. En la Universidad de Michigan han inventado una guía intracraneal, la Wingspan, que permite acceder al cerebro desde un pequeño orificio abierto en una pierna.



CIRUGÍA BASADA EN LA EVIDENCIA

La endarterectomía carotídea se viene practicando desde hace unas tres décadas. En EEUU se realizaron 15.000 operaciones sólo en 1971, llegando a superar las 100.000 quince años más tarde. La controversia entre clínicos y cirujanos apareció de inmediato, puesto que estos últimos estaban convencidos del valor de la endarterectomía carotidea, mientras que los primeros pensaban que las complicaciones perioperatorias eran demasiado importantes. En 1985 se publicaron los resultados de un ensayo clínico sobre anastomosis extracraneal-intracraneal para prevenir el infarto cerebral, que no demostró ningún beneficio de la cirugía sobre el tratamiento médico. Fueron malas noticias para la endarterectomía carotidea, que redujo ostensiblemente su aplicabilidad en todo el mundo.

Los cirujanos, sin embargo, volvieron a la carga y comenzaron a diseñar ensayos clínicos, prospectivos y aleatorios para valorar la historia natural de la enfermedad y la evolución a corto y largo plazo de los pacientes sometidos a endarterectomía carotidea. Algunos de estos ensayos clínicos ya han dado a conocer sus conclusiones. El European Carotid Surgery Trial (ECST) fue diseñado para comprobar la hipótesis de qué grupo de pacientes sintomáticos presentaban durante el seguimiento mayor tasa de accidentes cerebrovasculares mortales o no, los operados o un grupo control sometido a antiagregación plaquetaria y modificación de los factores de riesgo. La tasa de morbi-mortalidad perioperatoria en este estudio fue del 7,5%; pero la probabilidad de padecer un ictus a los 3 años era de 16,8% en el grupo médico y de 10,3% en el grupo quirúrgico. La cirugía, por tanto, reducía ocho veces el riesgo de padecer un ictus.

El North American Symptomatic Carotid Endarterectomy Trial (NASCET) buscó demostrar en un grupo de pacientes sintomáticos (con TIA o ictus menores) y con estenosis carotideas entre el 30-99% si los intervenidos quirúrgicamente presentaban más tasa de reinfartos cerebrales durante el seguimiento que un grupo control sometido a antiagregación plaquetaria con 1.300 mg de aspirina y modificación de los factores de riesgo. Se pensaba reclutar a más de 1.300 pacientes y realizar un seguimiento de cinco años, pero el estudio se interrumpió por razones éticas al demostrar mucha mayor eficacia el tratamiento quirúrgico. En cuanto al Veterans Administration Cooperative Study (VACS), este ensayo clínico llegó a incluir 197 pacientes antes de ser suspendido en vista de los resultados del ECST y del NASCET. Con estos pacientes y con un seguimiento de 12 meses se demostró una reducción del riesgo relativo del 55% de sufrir un TIA en el grupo de pacientes operados, sin diferencias significativas en cuanto a la tasa de ictus.

El Carotid Surgery Versus Medical Therapy in Asymptomatic Carotid Stenosis (CASANOVA) se llevó a cabo en Europa e incluyó a 410 pacientes con estenosis carotideas asintomáticas. En sus conclusiones no demuestra que exista diferencia alguna entre el tratamiento médico y el quirúrgico; pero el estudio ha sido muy criticado por defectos de diseño, de realización y de análisis. Por último, el ACAS (Asymptomatic Carotid Artery Stenosis Study), con 1.662 pacientes, demostró el beneficio de la cirugía carotidea en pacientes asintomáticos con estenosis carotideas mayores del 60%, siempre y cuando el equipo quirúrgico pueda hacer gala de una tasa de morbimortalidad operatoria combinada menor de 3%. Con tres años de seguimiento medio, el riesgo proyectivo de padecer un ictus en una proyección de cinco años fue del 4,8% para el grupo quirúrgico y 10,6% para el grupo control, lo que supone una reducción del riesgo relativo del 55%.

fuente:



OBSTRUCCIÓN DE CARÓTIDAS, CAUSA DE INFARTO CEREBRAL


Llevan sangre al cerebro y rostro, lo que permite al organismo efectuar sus funciones más importantes. Si estos conductos, conocidos como arterias carótidas, se obstruyen, pueden sufrirse daños neurológicos irreversibles por falta de oxígeno.

Es el órgano más complejo y de su desempeño depende que el cuerpo humano realice sus actividades de forma adecuada; por ejemplo, respirar, hablar, pensar, moverse, regular las funciones corporales básicas, ver y oír, entre otros. Para ello, el cerebro está provisto de 30 billones de células llamadas neuronas, cada una de las cuales sería como diminuta computadora dotada de múltiples conexiones que le permiten hacer su trabajo.

A fin de que lo anterior pueda cumplirse sin problemas, el encéfalo requiere suministro constante de oxígeno y nutrientes, mismo que obtiene a través de las arterias carótidas.

Sin embargo, diversas enfermedades pueden reducir o bloquear el flujo sanguíneo. “90% de los casos se asocian con aterosclerosis, padecimiento que se caracteriza por el desarrollo de placas grasas calcificadas que estrechan las arterias carótidas. Cuando el problema se agrava y deriva en obstrucción, tiene lugar un accidente cerebrovascular (suspensión en el suministro de nutrientes que puede ocasionar muerte de tejido cerebral)”, refiere el Dr. Marcelo Páramo Díaz, especialista en Angiología y Cirugía Vascular, posgraduado en el Hospital Universitario de Estrasburgo y en el Instituto Policlínico de Barcelona.

Anatomía arterial

Para entender mejor la naturaleza del estrechamiento y obstrucción de las carótidas, resulta necesario conocer más de cerca su fisiología y funcionamiento. Dichas estructuras nacen de dos conductos sanguíneos que emergen de la arteria aorta (la principal del organismo), ascienden desde el tórax por la cara lateral del cuello y, a la mitad de éste, se dividen y dan lugar a las carótidas externas e internas.

Las primeras nutren a órganos y tejidos de cuello y cara, excepto los ojos; las internas, por su parte, se dirigen hacia arriba y penetran en la cavidad craneana. El flujo sanguíneo intracraneal se realiza por medio de las carótidas y vertebrales; éstas últimas se originan en el tórax (en los dos conductos subclavios, es decir, los que suministran sangre a los brazos) y también ingresan al cráneo.

Las ramas de las arterias vertebrales y subclavias confluyen en especie de glorieta denominada polígono de Willis, “cuya función es redistribuir el flujo sanguíneo y garantizarlo dentro de la cavidad craneana cuando alguna de las cuatro arterias presenta estenosis u obstrucción total. Asimismo, otras ramas de las carótidas y vertebrales se distribuyen en cerebro, cerebelo y globos oculares para mantener la circulación de la sangre y aporte de oxígeno y nutrientes adecuados”, explica el entrevistado.

“En presencia de enfermedad (como ateroesclerosis), la luz (espacio libre por donde circula la sangre) de las arterias carótidas disminuye hasta cerrarse en su totalidad; no obstante, la disfunción se suple parcialmente por medio del polígono de Willis y se restablece en parte el flujo sanguíneo intracraneal”, anota el fundador y ex presidente del Consejo Mexicano de Angiología y Cirugía Vascular.

Tal compensación no siempre se realiza en forma efectiva, lo cual depende de diversos factores. El más importante es la estenosis en la arteria carótida contralateral o en alguna de las arterias vertebrales, o bien, en caso de que la obstrucción sea súbita o la evolución muy rápida.



¿Cómo se manifiesta?

El descenso del flujo sanguíneo ocasiona síntomas como ceguera fugaz y reducción de la audición, además de alteraciones en gusto, olfato, sensibilidad, fuerza y movilidad de extremidades; en otros casos hay pérdida momentánea del estado de alerta, mareo, vértigo, disminución o pérdida de la memoria y desmayo.

“Cuando lo anterior se presenta por primera vez o de manera aislada, se le da poca importancia; sólo suelen tomarse medidas en el momento en que las alteraciones se tornan repetitivas. Además, en las consultas de primer contacto se pasa por alto la exploración de las carótidas”, acota el también ex presidente de la Sociedad Mexicana de Angiología.

Si el proceso sigue avanzando, el paciente puede sufrir un accidente vascular cerebral, el cual se manifiesta mediante desmayo súbito o, sin perder la conciencia, genera una hemiplejia (parálisis de la mitad del cuerpo), vómito, dolor de cabeza intenso y dificultad para hablar. Cuando el paciente llega al hospital, en ocasiones el flujo sanguíneo se restablece en forma espontánea, aunque también puede restituirse mediante tratamiento especializado.

“Es importante resaltar que cuando una región o el cerebro completo queda sin circulación por más de cuatro minutos, se genera daño irreversible. Es posible que se afecten los centros que controlan el latido cardiaco o la respiración”, advierte el Dr. Páramo Díaz.

Y agrega que uno de los daños más alarmantes es la afasia: “el paciente sigue con vida, pero es incapaz de hablar y comunicarse; en ocasiones, la capacidad visual puede estar alterada y la hemiplejia es frecuente. Esta última se presenta del lado contrario al hemisferio afectado debido a que las fibras del sistema nervioso se entrecruzan en el bulbo raquídeo (estructura que conecta al cerebro con la médula espinal)”.

Por lo tanto, es fundamental enfatizar que si una persona cursa con alguno de los síntomas mencionados, todo médico está obligado a hacer interrogatorio y revisión neurológica minuciosa; posteriormente, deberá canalizar al paciente a Medicina Interna, Angiología o Neurología.

Búsqueda del daño

El primer paso de la revisión del paciente en el hospital consiste en palpar las arterias carótidas a través del cuello; si no se detecta pulso, el diagnóstico es obvio. Asimismo, pueden auscultarse colocando el estetoscopio en el trayecto de las mismas: se le pide al enfermo que detenga su respiración por unos segundos para escuchar con más facilidad el latido y sus características. Pudiera escucharse un soplo, representación auditiva del fenómeno que genera el paso de la sangre por una estrechez dentro de la arteria.

“En la actualidad contamos con métodos, como la ultrasonografía doppler, que permiten establecer con toda facilidad y precisión la existencia de la alteración causante del estrechamiento carotídeo, cuál es su magnitud y extensión, así como localización y cercanía a la entrada del cráneo”, indica el angiólogo.

Soluciones

Existen diversos procedimientos mediante los cuales es posible restablecer el flujo sanguíneo de la arteria para prevenir el desarrollo de un accidente vascular cerebral. Al respecto, el Dr. Páramo Díaz explica que el método quirúrgico convencional consiste en abordar la carótida, incidirla y extirpar la placa de ateroma que disminuye u obstruye su luz; pueden administrarse anticoagulantes durante y después de la operación para evitar la formación de trombos en el sitio intervenido.

En los últimos 5 ó 6 años las técnicas quirúrgicas de las arterias carótidas se aplican sin necesidad de intervenir el cuello. Se introduce un catéter, generalmente por vía femoral en la ingle, se infla y dilata la arteria, y de inmediato se recubre con un stent (malla metálica) para evitar que vuelva a obstruirse. A fin de prevenir que un fragmento de placa de ateroma o coágulo se desprenda y emigre hacia la cavidad craneana, se protege la arteria con un filtro.

“En México tenemos poca experiencia en esta materia. Primero, por la falta de diagnóstico oportuno y, segundo, porque el material que se utiliza para dicho procedimiento y el equipo radiológico son costosos. Es necesario difundir todo lo referente a la patología que nos ocupa a la población para que conozcan y sepan identificar los síntomas iniciales de la estenosis u obstrucción de las carótidas”, aclara el angiólogo.

Por último, es fundamental que el paciente controle los factores de riesgo que influyen en la progresión de la aterosclerosis, como tabaquismo, consumo excesivo de grasa, diabetes (nivel de azúcar elevado en sangre), sedentarismo (escasa actividad física), hipertensión arterial (presión sanguínea alta) y enfermedades cardiacas

fuente:

Signos Precoceses de Isquemia Cerebral





Infarto cerebral, como identificarlo






Esto puede ser útil:

Durante un asado, una amiga tropezó y cayó al suelo suavemente.
Ella aseguró a los presentes que estaba bien y que había tropezado con un ladrillo a causa de sus zapatos nuevos.
Sus amigos la ayudaron a levantarse y le trajeron un nuevo plato de comida -mientras ella parecía algo mareada-, e intentó
disfrutar de la reunión durante el resto de la tarde.

Más tarde, el marido llamó a sus amigos para decirles que su mujer había sido llevada al hospital - (a las 6 de la tarde ella fallecía).

Había sufrido un infarto cerebral durante el asado.

Si su esposo y amigos hubiesen sabido cómo reconocer un infarto cerebral, quizás ella seguiría estando hoy con nosotros.

Sólo lleva un minuto leer esto, sobre cómo reconocer un infarto cerebral.
Los neurólogos afirman que, si se recibe ayuda dentro de las primeras 3horas, se puede revertir los efectos de un infarto cerebral casi totalmente.
Afirman que el truco consiste en reconocerlo, diagnosticarlo y ocuparse del paciente dentro de las primeras tres horas.


COMO RECONOCER UN INFARTO CEREBRAL

Recuerda los '3' Pasos. ¡ Lee y aprende!

A veces los síntomas de un infarto cerebral son difíciles de identificar.

Desafortunadamente, la falta de conocimientos puede resultar fatal.
La víctima del infarto puede sufrir daños cerebrales si la gente que la asiste, no consigue reconocer los síntomas.

Actualmente los doctores han establecido una regla muy simple para reconocerlo, mediante tres simples preguntas:

1. Pide al presunto afectado que SONRÍA.
2. Pide al presunto afectado que LEVANTE AMBOS BRAZOS.
3. Pide a la persona QUE PRONUNCIE UNA SIMPLE FRASE COHERENTE, por ejemplo, Hoy es un día soleado.

Si él o ella tiene dificultad con cualquiera de estas tres pruebas, llame inmediatamente al servicio de urgencia médica y describa los síntomas.
Después de descubrir que un grupo de voluntarios no médicos pueden identificar debilidad facial, debilidad en brazos y debilidad en el habla, los investigadores apelan al público en general para que aprenda estas tres preguntas.
La mayor divulgación de este test puede facilitar un rápido diagnóstico, tratamiento del infarto cerebral y evitar daños cerebrales irreversibles y hasta la muerte.


Cuidate tu vida, cuida tu salud...el puma



Mis 2 Top Post

Datos archivados del Taringa! original
2puntos
7,338visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

e
elpuma_meni🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts113
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.