Es notable como desde hace ya unos años se puso de moda la felicidad. Es un contraste realmente fuerte si recordamos los 90, en donde nos vestiamos de negro, andabamos con cara de culo, totalmente aburridos y teniamos la absoluta convicción que no había futuro. ¿Cómo cuernos fue que finalmente aquellos adolescentes angustiados de entonces mutamos en “profesionales-que-persiguimos-sueños-y-metas”?, ¿Y una de esas metas es la “felicidad”???.
Hay toda una cultura sobre este anhelado estado de ánimo: millones de libros de autoayuda, metafìsica, management, espiritualidad y filosofìa; películas pedorras de típicos finales felices pero con delirios de grandeza intelectual; drogas estimulantes para consumir en euforicos momentos de pista de baile; y toda una serie de basuras parecidas.
Todos los mercaderes de la felicidad se agrupan en una suerte de disciplina/movimiento que con un discurso sencillo y simplificatorio prometen resultados rápidos de máximos beneficios a un bajo costo. Ante este panorama tan competitivo, los viejos movimientos que obtenian sus ganancias de los mismos tristes y desdichados (lease por caso psicoanalistas y religiosos) debieron reformular sus discursos para competir con sus mismas armas.
Asi aparecieron líderes religiosos que nos hablan de la posibilidad de alcanzar la prosperidad aca en la tierra (previo pago de un cánon), asi aparecieron filósofos que escriben “Hegel contra el burnout en la empresa” o basuras similares. Asi aparecieron psicologos para infradotados.
Es sumamente preocupante como toda esa mersada literaria alcanzó tanto exito dentro del management. ¿No da un poco de miedo que gente con tanto poder tenga una capacidad intelectual tal como para leer una basura como “quien se ha llevado mi queso?“. Ni hablar cuando algún garca de esos anda rodeado de giladas “espirituales”.
Nadie va a cuestionar la posibilidad de que este estado de dicha absoluta probablemente no exista? O mejor dicho: no es evidente que no existe?
No es evidente que el trabajo ideal que colme todas nuestras expectativas profesionales no existe?
No es evidente que jamas conoceremos “a la pareja de nuestros sueños”? no es sumamente pelotudo esperar eso?
No es evidente que es una gilada pensar en “triunfar”, “ganar” o “alcanzar la meta”? de que se trata esto? algun tipo de competencia del que nadie està exento de participar? Ahora nosotros también somos “winners” o “loosers”? yo pensé que eso era solo en películas boludas de paises a kilómetros de distancia.
¿Por qué le rehuimos a la tristeza con tanto afan? Cuanto daño nos puede hacer eso? y el rencor? y el pesimismo? y las broncas desatadas por la indignación y el mal trato? No son los hombres infelices con su propia vida los que cambiaron al mundo?
Tengo derecho a estar indignado, tengo derecho o enojarme con esos predicadores de la alegria que vienen con su discurso optimista a empañar mis buenos y desdichados momentos de triste existencia que me hacen tan feliz.
Hay toda una cultura sobre este anhelado estado de ánimo: millones de libros de autoayuda, metafìsica, management, espiritualidad y filosofìa; películas pedorras de típicos finales felices pero con delirios de grandeza intelectual; drogas estimulantes para consumir en euforicos momentos de pista de baile; y toda una serie de basuras parecidas.
Todos los mercaderes de la felicidad se agrupan en una suerte de disciplina/movimiento que con un discurso sencillo y simplificatorio prometen resultados rápidos de máximos beneficios a un bajo costo. Ante este panorama tan competitivo, los viejos movimientos que obtenian sus ganancias de los mismos tristes y desdichados (lease por caso psicoanalistas y religiosos) debieron reformular sus discursos para competir con sus mismas armas.
Asi aparecieron líderes religiosos que nos hablan de la posibilidad de alcanzar la prosperidad aca en la tierra (previo pago de un cánon), asi aparecieron filósofos que escriben “Hegel contra el burnout en la empresa” o basuras similares. Asi aparecieron psicologos para infradotados.
Es sumamente preocupante como toda esa mersada literaria alcanzó tanto exito dentro del management. ¿No da un poco de miedo que gente con tanto poder tenga una capacidad intelectual tal como para leer una basura como “quien se ha llevado mi queso?“. Ni hablar cuando algún garca de esos anda rodeado de giladas “espirituales”.
Nadie va a cuestionar la posibilidad de que este estado de dicha absoluta probablemente no exista? O mejor dicho: no es evidente que no existe?
No es evidente que el trabajo ideal que colme todas nuestras expectativas profesionales no existe?
No es evidente que jamas conoceremos “a la pareja de nuestros sueños”? no es sumamente pelotudo esperar eso?
No es evidente que es una gilada pensar en “triunfar”, “ganar” o “alcanzar la meta”? de que se trata esto? algun tipo de competencia del que nadie està exento de participar? Ahora nosotros también somos “winners” o “loosers”? yo pensé que eso era solo en películas boludas de paises a kilómetros de distancia.
¿Por qué le rehuimos a la tristeza con tanto afan? Cuanto daño nos puede hacer eso? y el rencor? y el pesimismo? y las broncas desatadas por la indignación y el mal trato? No son los hombres infelices con su propia vida los que cambiaron al mundo?
Tengo derecho a estar indignado, tengo derecho o enojarme con esos predicadores de la alegria que vienen con su discurso optimista a empañar mis buenos y desdichados momentos de triste existencia que me hacen tan feliz.